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Domingo, 17 de noviembre de 2019. Última actualización: Hoy

¿Debido proceso o persecución política?

El lunes 26 enero, 2015 a las 9:22 pm
German Pabón

German Pabón Gómez El Portal de Shamballa Popayán, enero de 2015.

Ahora, la Teoría del caso, acerca del video en el cual aparece el hacker Andrés Sepúlveda dialogando con el ex candidato presidencial Oscar Iván Zuluaga y su asesor espiritual Luis Alfonso Hoyos, se construye afirmando que: fue un montaje, una trampa, y además, se proclama que los integrantes del Partido Centro Democrático son perseguidos políticos por el gobierno, la justicia y la Fiscalía de turno.

Pues bien, cuando alguna persona o colectividad se declaran perseguidos políticos, asumen la carga probatoria de demostrarlo al interior del debido proceso, incluidas sus tortuosidades, pues no basta simplemente con declararse perseguido político para salir airoso por la puerta grande de la verdad.

En efecto, vocear que ese elemento material probatorio fue un montaje por parte de la Fiscalía General de la Nación, que se infiltró esa campaña con personajes de ficción quienes suplantaron, adoptaron la personalidad e imitaron las voces y gestos de personas que no corresponden a quienes aparecen filmados, esto es, afirmar que ese video fue una construcción artificiosa, para con ello eludir responsabilidades políticas, y eventuales o presuntas responsabilidades penales que se puedan derivar a partir de esa facticidad que habla por sí sola, no es suficiente.

Óscar Iván Zuluaga y su hijo a interrogatorio por el caso hacker

Los abogados defensores de Zuluaga, su hijo David y el defensor del asesor espiritual Luis Alfonso Hoyos, quizás alegarán a su favor que el vídeo está viciado de ilicitud, que se trata de un elemento material probatorio ilícito y buscarán su exclusión del juicio oral por tratarse de una prueba obtenida con violación a garantías fundamentales o por haberse violado la cadena de custodia, de conformidad con el artículo 23 de la Ley 906 de 2004, lo cual es legítimo en ejercicio de la defensa técnica.

El Maestro Martín Heiddeger en su obra “El origen de la obra de arte” afirma que la obra de arte es la que habla por sí sola y la que pone la cosa en sí.

Para la circunstancia del video que puso “la cosa en sí”, no se necesita poseer conocimientos avanzados en derecho penal ni en ciencias criminalísticas, para llegar a considerar como hipótesis a efecto de su contradicción, infirmación o verificación, que ese documento constituye elemento material probatorio, y que a partir del mismo y con base la confesión de Andrés Sepúlveda y confesión del contador de la campaña, ésta última referida a transacciones económicas efectuadas por el hijo del candidato hacia el hermano del Hacker, es dable llamarlos a interrogatorio para que rindan explicaciones, e incluso es viable formularles imputación por presunta adecuación fáctica y jurídica al artículo 463 que tipifica el delito de espionaje o por los artículos de que trata el Título VII del Código Penal, cuyo bien jurídico tutelado es “De la protección de la información y de los datos”.

En esa medida, la circunstancia de haber sido llamados a interrogatorio, en absoluto constituye persecución política, pues el interrogatorio al cual no es obligatorio comparecer, hace parte del debido proceso, y su objetivo sustancial está encaminado a esclarecer presuntos injustos penales.

Para el caso, advertimos que las formulaciones de imputación que se eventualmente se adecúen a los hechos, a la larga poco importan si se atribuyen o no, pues para el caso, lo que sí son trascendentes son las explicaciones de parte del ex candidato Oscar Iván Zuluaga y de su hijo David, de cara a ejercicios de ética política, respuestas que esperamos los colombianos a efecto de verificar o infirmar sus transparencias en la pasada campaña electoral.

El excandidato Zuluaga y su hijo, por dignidad, respeto a la ciudadanía, a la democracia y electores, antes que vocear que son perseguidos políticos por la sola circunstancia de haber sido llamados a interrogatorio, y antes que proclamar que ese video fue un burdo montaje, les corresponde dar explicaciones con razones suficientes, toda vez que la discusión esencial no es el tema acerca de si nos hallamos o no ante el escenario de una justicia espectáculo, ni en lo relativo en punto de si el Sistema Acusatorio es Radial o no.

Por el contrario, la discusión esencial gira alrededor de la licitud o ilicitud de ese video, y por sobre todo, respecto de los ejercicios de ética política de quien se postulara como futuro Presidente de la República.

En efecto, aducir por anticipado que el excandidato Zuluaga y su hijo David son perseguidos políticos para abrir la puerta a un proceso de ruptura, y de acusados pasar a asumir el papel de acusadores, y pregonar a través de los medios de comunicación que ese video fue un montaje con personajes no reales, de ficción, y que se trató de una expresión de guerra sucia contra su campaña, no dejan de constituir frases sueltas para tratar de persuadir a la opinión pública que las presuntas irregularidades anti-éticas políticas puestas de presente en ese video, y presuntamente punibles son intrascendentes.

Las preguntas que caben formularse, no desde el absurdo, no desde la sinrazón, sino desde la obviedad, entre otras, son:

¿Acaso esos diálogos fueron montados o son inexistentes desde la perspectiva óntica y fenomenológica? ¿Acaso en las transcripciones que revelaron los medios de comunicación, se les efectuó agregados fácticos o cercenamientos a sus contenidos como para que materialicen errores de hecho derivados de falso juicio de identidad por distorsión o tergiversación en sus contenidos materiales, como se habla en lenguaje de casación penal?

El uribismo y los integrantes del Partido Centro Democrático, deben entender y asumir que en un Estado Social de Derecho, en el que se entiende al derecho penal como “Control del Control y Control Controlado”, nadie, incluidos los opositores políticos, están exentos de ser investigados cuando existan elementos materiales que así lo indiquen, y que la sola circunstancia de llamar a alguien para que rinda interrogatorio, en absoluto constituye persecución política.

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En contexto:

https://www.proclamadelcauca.com/2014/08/uribe-y-zuluaga-demandaran-al-hacker-andres-sepulveda.html

https://www.proclamadelcauca.com/2015/01/oscar-ivan-zuluaga-y-su-hijo-a-interrogatorio-por-el-caso-hacker.html

https://www.proclamadelcauca.com/2014/05/nsa-a-la-criolla.html

https://www.proclamadelcauca.com/2014/05/el-video-de-zuluaga-puso-la-cosa-en-si.html

https://www.proclamadelcauca.com/2014/05/el-uribismo-y-el-reemplazo-del-das.html

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