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De las formas de entrar y de salir en la Política

El lunes 31 diciembre, 2018 a las 9:48 am

De las formas de entrar y de salir en la Política

De las formas de entrar y de salir en la Política

Magíster / Consultor / nelsonpazanaya@hotmail.com

Al ejercicio de la Política se llega criticando a los que la ejercen; sus formas, sus resultados, sus intereses. Desde luego, en el Cauca esta característica se repite de manera consuetudinaria.

Si de muestra tomamos una generación, por ejemplo, la siguiente a la del Frente Nacional, se ve cómo logró su espacio señalando de bíblicos, viejos, terratenientes y atrasados a los antiguos jefes políticos del Cauca.

Tirios y troyanos hicieron el Olimpo de las disidencias, las separaciones, las independencias, las intelectualidades, todas las formas de discrepancias, bajo el anuncio de mejorar la política, para corregir en primer lugar su ejercicio, las protuberantes fallas de los partidos, lo acomodado del sistema electoral, la inoperancia del Congreso, la mala representación, fueron prolíficos discursos, agotadores y agotados de las últimas décadas.

Luego la elección de gobernadores y alcaldes, presuntamente para mejorar la participación y la democracia, y allí sí fue la debacle porque se cruzaron los intereses de las elecciones parlamentarias con las regionales, nada del otro mundo, el juego de provechos que de forma infortunada pervirtió la Reforma Constitucional.

Al histórico atraso del departamento se sumó el endilgar responsabilidades, las promesas esfumadas de las campañas políticas, las esperanzas perdidas de integrar sus regiones, pero lo que hizo más daño, la cultura del silencio cómplice y la pérdida del señalamiento social, de la exigencia, se pasó a la inclinación sumisa.

De ser la más importante región de la Gran Colombia, se pasó a una opaca y reducida zona saturada de malos indicadores, alta pobreza, baja participación en el Producto Interno Bruto, mucha coca y demasiada violencia.

A continuación, aparecieron las primeras, o mejor, notorias muestras de corrupción, los altísimos costos electorales, luego el derrumbe de Probolsa, Indeportes en sus versiones una, dos, y tres, Serviaseo, el alumbrado público, luego las regalías, todo de lo que de todo el caucano conoce y rumia.

Nadie volvió a mencionar los planteamientos ideológicos, a la cesta con el legado de Rafael Núñez, Miguel Antonio Caro, Mariano Ospina, Álvaro Gómez, también de Rafael Reyes, Alfonso López, Jorge Eliecer Gaitán, la historia no importa, hay otros intereses que sobrepasan la cultura política.

Muchos pájaros se volvieron paramilitares y numerosa chusma se volvió guerrilla, razón por la cual, en soplado torbellino, se tornaron engorrosos y desuetos los referentes partidistas. La lucha por el poder y por la tierra, ahora agudizada, porque el narcotráfico tejió un manto para tapar a socios, cómplices, amanuenses, y avivatos, así se cometieron asesinatos, magnicidios, y hasta falsos positivos.

Más fácil, disponer de una plata, sin importar de donde venga, una untada de “mermelada”, lo demás, puestos y contratos. Aún los partidos dan avales y para eso si sirven, no importa el trasteo, ni el transfuguismo, la militancia o la simple llegada, todo vale, pero el daño en la mirada crítica del ciudadano es avizora.

No se pueden discernir estos fenómenos sin el contexto del acontecer del efecto de la crisis del sistema capitalista a nivel mundial; no hay otra explicación, no sorprenden los enredos del grupo AVAL, con los escándalos de corrupción  que le han dado pésima imagen a Colombia, consecuencia de las investigaciones en Estados Unidos; a estos aberrantes actos se suma el fastidio ciudadano, porque es injusto que quienes tienen patrimonios descomunales, crecidos utilizando en su provecho el Estado, participen también de la corrupción que empobrece al pueblo colombiano.

Así es la desilusión, la desesperanza, la defraudación que agota, y entonces aparecen los resultados: se extraviaron las propuestas de modelos de desarrollo para el Cauca, la indefinición política anarquizó la ciudadanía, la economía funciona improvisada, aún aquellas situaciones y posiciones que otrora eran motivo de reconocimiento y honor han perdido su encanto por la mediocridad de su guía.

Todas estas razones son la elemental explicación de por qué en el Cauca aflora una opinión insumisa que se ha repetido en las últimas cinco elecciones. Las opiniones se dirigen hacia el Centro Democrático o hacia Cauca Humana, buscando cauce. Bien se aprendió la lección, no son asuntos ideológicos, de partidos o cosas parecidas, es la madurez ciudadana que clama por una opción diferente.

Los actos de violencia en contra de indios en varios resguardos suman un número muy alto de asesinatos, un propósito, una acción, una declaración, son indispensables en estos momentos. Equivocado pensar que son asuntos aislados, o que el silencio o el mirar para el otro lado esconde el problema, estos temas obligan la solidaridad humana y el sentido de protección de región.

Estas situaciones hacen desear a quienes participamos del ejercicio de opinar en el departamento, al terminar este año, y esperar para todos un buen año, se impulsen condiciones para hacer el ejercicio de ensayar formas que permitan, aún en medio de todas las dificultades, salidas a las circunstancias que afectan a toda la población caucana, con entradas políticas de integración, no alianzas perversas, en donde la suma de las individualidades se sobrepone al interés colectivo.

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Otras publicaciones de este autor: https://www.proclamadelcauca.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/nelson-eduardo-paz-anaya/

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