ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Martes, 21 de enero de 2020. Última actualización: Hoy

De la sabiduría y la prudencia en política

El miércoles 2 octubre, 2019 a las 9:50 am
De la sabiduría y la prudencia en política

De la sabiduría y la prudencia en política

De la sabiduría y la prudencia en política

Hemos estado más bien expectantes que críticos con respecto a las actuales campañas políticas. Viendo el devenir de los acontecimientos, haciendo uso de las redes sociales, más que las columnas periodísticas. No lo hemos hecho, como en otras ocasiones, sencillamente porque no nos ha dado la gana, así todo ser tenga su razón de ser, como dice uno de los principios lógicos.

Les hemos hecho críticas y recomendaciones a algunos candidatos a nivel personal, utilizando las redes, sin publicitarlas. Igual no ha sucedido con otras personas, cuyo accionar no está alejado de los lagartos políticos que quieren pisar aquí y allá para no quedarse huérfanos de poder a la hora del repartimiento del pastel burocrático. Personas fastidiosas, aduladoras, que teóricamente dicen defender lo público cuando gran parte de la vida sólo se buscan a sí mismas. Pordebajeadas, sin nada de altivez, como quien dice, sacudidoras de solapas. Piensan que todos los electores son pendejos, porque a leguas se ve y se siente, que sólo les importa sus propios intereses.

En la vida cotidiana y en política, hemos pensado que es preferible andar y seguir solos que mal acompañados, lo cual pocos candidatos lo entienden. En los equipos proselitistas no se debe reclutar a cualquiera, hay que ser selectivos. 

De ahí que, en las campañas, en redes sociales no faltan esos lagartos que están acompañando a los candidatos, pero frecuentemente resultan con unos desatinos imperdonables, que más pareciera, estar trabajando para perder las elecciones. Estas personas cuando las criticamos, al comienzo se ponen bravas, para después terminar dándonos la razón. Algunas no saben leer y como no saben leer tampoco saben escribir. 

Se los hemos demostrado, pero responden con falacias; no faltó alguno que, ante nuestras críticas, por sus continuas ambigüedades y desatinos, respondiera que había que explicarnos con plastilina. Le respondimos que sólo los insensatos esbozan el argumento de la plastilina. 

La misma persona argumenta que “con dineros ilegales se pueden generar empresas legales con empleo legal”, lo cual es un despropósito contra la ética, precisamente porque el fin no justifica los medios. Se lo hicimos saber y le tocó que reconocer su error. Con ello le demostramos que como opinión pública no actuamos con caprichos sino con la razón y en defensa del bien público.

Esto no significa que en ocasiones no nos podemos equivocar.  El problema es que no faltan personajes que les queremos ayudar, pero se ponen bravos. También ha sucedido en el pasado. Se les ha advertido, pero no hacen caso y cuando suceden las cosas, ha sido demasiado tarde con altos costos en términos de capital político y en perjuicio de la sociedad. 

Los clásicos de la ciencia política desde Platón y Aristóteles hasta Maquiavelo, insisten en la virtud de la prudencia; muchos la ignoran, de ahí sus continuas metidas de pata. Esto sucede en la actual coyuntura, tanto a candidatos como a acompañantes.

De una sola imprudencia de un candidato o acompañante puede resultar la ruina de su aspiración. Acompañantes que por querer hacer más hacen menos. Por pretender hacer quedar bien al candidato lo hacen quedar mal. Hay que saber que se va decir, cómo se va decir y en qué momento. Pero no. En la política nacional lo constatamos frecuentemente.

Por falta de tiempo, no hemos podido presenciar personalmente los denominados debates de candidatos; observamos algunos diferidos en los medios, candidatos que dejan mucho que desear por el desconocimiento de temas y por no tener clara la ruta hacia dónde quieren ir.

Sabiduría y prudencia, presuponemos van de la mano. Si no se es prudente es porque falta la sabiduría. En ocasiones a los líderes políticos, sobre todo, les hace bien tragarse los sapos para vomitarlos en el momento oportuno. Al ejercicio de la política al igual que al periodismo, se les coloca muchas trampas; por ello Maquiavelo en El Príncipe recomienda el comportamiento de dos animales: zorro y león. Zorro para conocer las trampas y león para espantar los lobos. Es decir, en nuestro concepto, una combinación entre sabiduría y prudencia.

Coletilla: Aún no se vislumbra un posible ganador para la Gobernación del Cauca y Alcaldía de Popayán. La contienda está difícil de decidir y las encuestas que se hacen no son claras. Empezó la etapa final y todo dependerá del devenir de los acontecimientos y ante ellos los diferentes candidatos deben estar bien preparados; no sólo para ganar las elecciones, sino también para gobernar.

Para leer más columnas de opinión del autor aquí.

También te puede interesar
Deja Una Respuesta