Jueves, 30 de junio de 2022. Última actualización: Hoy

De la legalidad y legitimidad del poder

El viernes 28 junio, 2013 a las 8:10 pm
Carlos E Cañar Sarria

CARLOS E.CAÑAR SARRIA
carlosecanar@hotmail.com

Es común la confusión entre la legalidad y la legitimidad del poder. Confusión en que cae mucha gente, en especial los medios de comunicación y sobre todo, los políticos. Se tiende a creer que todo poder legal es legítimo o que todo poder legítimo es legal. Aunque no es imposible complementar las dos cosas, la verdad es que es supremamente difícil. Un Congreso, por ejemplo, es legal cuando ha sido elegido por la voluntad popular a través de mecanismos permitidos por la ley. Es legítimo en la medida en que logre consenso en la sociedad, es decir, cuando todos, o en su defecto la gran mayoría de habitantes están satisfechos con el Congreso que tienen. Lo mismo sucede con los presidentes, gobernadores, diputados, alcaldes, concejales, etc.

El problema de la legitimidad no solamente se da en las posiciones políticas sino también en muchas situaciones o roles de la vida cotidiana en las que inevitablemente se dan relaciones de poder: los padres de familia, los maestros, los jefes en las distintas dependencias, etc. En toda relación de poder, el poder legítimo se caracteriza porque cuenta con el agrado y respaldo de quienes asumen el rol de ser dirigidos, gobernados u orientados. Quienes ejercen algún tipo de liderazgo en la sociedad, de alguna o de múltiples maneras están revestidos de autoridad.

La ciencia política estima que el momento más difícil del ejercicio del poder es la pérdida de legitimidad, porque cuando precisamente llega, el poder ya no existe. La única manera de seguir existiendo el poder ilegítimo es cuando se da la recurrencia a la fuerza y a la violencia o cuando la misma legalidad hace mantener en el poder a quienes la legitimidad les ha abandonado. Como cuando un presidente pierde la legitimidad o credibilidad y continúa en el poder hasta terminar su periodo porque la legalidad se lo permite. Casos se han dado.

Algunos personajes de la política nacional ni son legales ni son legítimos. En los tiempos recientes de la historia nacional, hemos visto el caso de muchos congresistas procesados y encarcelados por haberse hecho elegir mediante medios ilegales. Y otros, con varios años en el Congreso que ni fu ni fa; no se sienten para nada bueno o se sientan a hacer nada. Es posible que hayan llegado y sigan en el Congreso por medios legales, pero nada tienen de legítimos.

Quienes están de acuerdo con la revocatoria de Gustavo Petro, piensan en la pérdida de legitimidad del gobernante reflejada en las encuestas que lo colocan en bajas posiciones con respecto a los demás alcaldes del país. Faltará ver si aquello de las firmas necesarias para la revocatoria sea algo legal y legítimo. Pues de todo se escucha. Que no sabe gobernar, que fue excelente senador pero mal gobernante. O por el contrario, que es buen gobernante pero sus enemigos y detractores no lo dejan gobernar, precisamente porque Petro les ha pisado los callos. Sería interesante conocer un estudio sobre la legitimidad del actual alcalde de Bogotá. Y sobre la de muchos alcaldes del país que ameritan ser revocados antes que Petro. Y siguen tan campantes.

Coletilla: Todos los caucanos debemos estar orgullosos de El Nuevo Liberal. Un periodismo serio y responsable. Un periódico ameno, variado, renovado y con mucha proyección. ¡Todos a comprar El Nuevo Liberal! 

Sigue a Proclama en Google News
Deja Una Respuesta
Abrir el chat
1
Paute aquí
Hola 👋
¿En que podemos ayudarte?