Lunes, 9 de diciembre de 2019. Última actualización: Hoy

De la intolerancia y la oposición democrática

El martes 23 julio, 2019 a las 5:41 pm
Imagen: KienyKe.com

De la intolerancia y la oposición democrática

De la intolerancia y la oposición democrática

             Si algo importante concibe teóricamente el régimen político democrático, es precisamente la separación de poderes. Cuando un gobierno pretende subsumir los demás poderes en torno suyo, se instaura una dictadura. Desde ese momento el régimen político se deslegitima, siendo la recurrencia a la fuerza el único mecanismo para mantenerse.

               Pretender consolidar un gobierno con poderes omnímodos, no es más que una degeneración descarada de la democracia que sólo conlleva a la deslegitimación del poder político y al impedimento de la implementación de una sociedad moderna donde permanentemente tenga cabida la libre expresión, el derecho a disentir, la libre crítica, en fin, la participación activa de la oposición en términos de la Constitución y de las leyes.

               El Centro Democrático, que es el partido de gobierno, no puede seguir asumiendo actitudes de intolerancia que pongan en riesgo las principales reglas de la democracia.

               Ya es común en nuestro país, por ejemplo, que en las campañas políticas y en los mal llamados debates en el Congreso, no se propicien los verdaderos debates, propuestas, ideas, imaginarios; sino que las intervenciones recurren al insulto, a la injuria, a la calumnia, al desprestigio generalizado, lo cual desdice mucho de nuestra cultura política, que no es otra que la de la exclusión e irrespeto a quienes piensan diferente.

                La actitud del ya ex presidente del Congreso, el célebre bachiller Macías, que premeditada y malintencionadamente impidió que se conociera -como debió ser- la intervención de la oposición democrática en la instalación de las sesiones del Congreso el pasado 20 de julio, no es más que una postura cínica que contribuye a desprestigiar aún más la deslegitimada institución legislativa.

                 Su “última jugadita” como presidente de la referida corporación, que no pudo ocultar porque descuidó quitar sonido al micrófono, da mucho para analizar y presuponer  en cuántas más jugaditas habrá realizado durante su periodo al frente de este organismo que la opinión pública viene tildando de guarida de ratas. El “gran jugador”, Macías, que recientemente fue muy criticado en los medios y en las redes sociales, por la placa de mármol que fue descubierta por él, en el recinto del Congreso en homenaje a su mentor, senador Uribe. 

           Macías al ser sorprendido obstaculizando la intervención de la oposición el día de la independencia, revestido del cinismo que le caracteriza, recurrió al sofisma de que cometió un error pero no un delito. La oposición se apresta a que se le imponga algún tipo de sanción, que bien merecida la tiene.

             Si algo oxigena una verdadera democracia es la participación activa y viviente de la oposición democrática. En dónde existe realmente, los países crecen política y económicamente.

              En Colombia ya es tiempo de que deje de tener eco, la nefasta tendencia ideológica promovida por los Estados Unidos después de la II Guerra Mundial por el general Mc Arthur, que tildó de comunista a la oposición, pues esto nos hace recordar épocas aciagas de nuestra historia republicana, actitudes por ejemplo, de Laureano Gómez y del obispo antioqueño Miguel Ángel Builes

              Gómez se caracterizó por una larga historia de oposición a los liberales “por comunistas”. Valiéndose de la figura mítica del basilisco, expulsó su veneno: “El basilisco era un monstruo que reproducía la cabeza de una especie de animal, de otra la cara, de una distinta los brazos y los pies de otra cosa deforme para formar un ser amedrentador y terrible del cual se decía que mataba con la mirada. Nuestro basilisco camina con pies de confusión y de ingenuidad, con piernas de atropello y de violencia, y con un inmenso estómago oligárquico; con pecho de ira, con brazos masónicos y con una pequeña, diminuta cabeza comunista, pero que es la cabeza”. Gómez en su discurso de posesión presidencial anunció que una de sus grandes tareas sería: “(…) limpiar la mente popular de las punzadoras malezas del Materialismo Histórico (…)”.  El Semanario Católico El Derecho fundado por monseñor Builes, en su edición de abril de 1949 registró el siguiente titular: “Conservadores de todo el país, a armarse”.

              Tratar a quienes hacen oposición democrática de “marxistas” y “comunistas” es un despropósito que sólo demuestra ignorancia en estos temas. El marxismo concibe la revolución violenta para acceder al poder y no pueden ser marxistas ni comunistas, quienes participan en un proceso democrático legal. El marxismo no estima conveniente la vía electoral como mecanismo de instauración del socialismo, dictadura del proletariado o  etapa transitoria rumbo al comunismo. Esto falta enseñarlo y recordarlo a quienes pretenden macartizar la oposición democrática.

                  El discurso del castro-chavismo se les está agotando a sus promotores, por eso hay que tener cuidado de qué otras cosas más se podrán prender en la medida en que sigan deslegitimando tanto el régimen como el sistema político.

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