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De estudiantes de los 70 a los de 2018

El jueves 20 diciembre, 2018 a las 8:31 pm

De estudiantes de los 70 a los de 2018

De estudiantes de los 70 a los de 2018

Quienes participamos en los movimientos estudiantiles de los años 70, cuando el país vivía en Estado de Sitio permanente, y por las huelgas y pedreas se hacía un promedio de semestre por año, nos admira la claridad en el análisis de la sociedad, la educación y en sus reivindicaciones alcanzables, planteadas por los dirigentes de la organización nacional que negoció con el gobierno obteniendo importantes beneficios para las universidades y el sistema educativo y científico del país.

En aquellos años 70 del siglo pasado las luchas estudiantiles estaban marcadas por los vientos de cambio, alentados por la revolución cubana y guerras de liberación que apoyadas por la Unión Soviética y la China adelantaban guerrillas en varios países del Asia, África y América.

Cuando todavía China era marxista leninista maoísta y los soviéticos eran marxistas ‘revisionistas’, según los chinos, en nuestro país y en las universidades existían grupos que se alineaban con dichas tendencias, además de los trotskistas o socialistas, a los que se calificaba de ‘intelectuales pequeño burgueses’, porque no eran tan dogmáticos como los anteriores.

Como los partidos de izquierda buscaban cambiar a la sociedad capitalista por una socialista, “por la vía armada”, según los maoístas, o” combinando todas las formas de lucha”, según los prosoviéticos, los movimientos estudiantiles, obreros y campesinos eran concebidos como escenario para “organizar, educar y movilizar en la lucha a las masas populares con miras a derrotar al imperialismo yanqui y la alianza de burgueses y terratenientes vendepatria, para instalar un sistema socialista que sería la primera etapa hacia el comunismo, donde serían abolidas por completo las clases sociales”.

Así, cuando se adelantaban huelgas y movilizaciones, en los sindicatos, organizaciones campesinas, populares y sobre todo en los consejos estudiantiles, más que sobre los problemas y necesidades concretas de la educación y la universidad, los debates se concentraban en discutir programas políticos de partidos como el Comunista prosoviético, el partido Comunista marxista leninista maoísta con su brazo armado el Epl, o las tesis de los elenos procubanos, o los del Moir prochinos, pero no adeptos a la lucha armada, y del M19, etcétera, adelantándose debates con tal sectarismo y vehemencia que eran frecuentes peleas entre dirigentes de estas organizaciones.

Después de que en 1989 derrumbaron el muro de Berlín, Yeltsin entregó las grandes empresas de la antigua Unión Soviética a la mafia rusa y dirigentes del Partido Comunista y los chinos hicieron un revuelto de socialismo autoritario de Estado con capitalismo, la crisis ideológica sobrevino entre antiguos militantes y simpatizantes de distintas tendencias de izquierda, y aunque en Colombia se desmovilizaron guerrillas como el EPL, M19, Quintín Lame y PRT y siguieron en la pelea las FARC y el ELN, el sueño de construir una sociedad socialista como primera escala hacia el comunismo se fue diluyendo ante los estrellones de la realidad contemporánea y décadas después, en los ejemplos fallidos del socialismo o populismo del siglo XXI agenciado en Venezuela, Brasil, Argentina, Ecuador, etc., por camarillas que además de migajear entre los pobres los petrodólares de las épocas de precios altos del crudo, se dedicaron a enriquecerse sin medida y a lo sinvergüenza, camuflándose en un lenguaje seudorevolucionario.

Teniendo en cuenta estos antecedentes históricos, es destacable la madurez alcanzada por los dirigentes estudiantiles, profesores y rectores de las universidades públicas, como José Luis Diago de Unicauca, al comprender que se puede bregar por construir una sociedad más equitativa, paso a paso, desde el terreno en que nos movemos; y en el campo de la educación se unieron presentando un pliego de peticiones bien sustentado buscando obtener mayores recursos para las universidades públicas que han acumulado graves problemas en infraestructura, dotación, situación laboral de sus docentes, investigación, ampliación de cupos, financiación subsidiada para estudiantes de escasos recursos, etc.

De estudiantes de los 70 a los de 2018Aunque los enfrentamientos no fueron tan frecuentes y prolongados como los de los 70, los hubo, especialmente en Bogotá y Popayán, donde a falta de mediación por parte de las autoridades civiles y del municipio, el ESMAD actuó con tal vehemencia que batió record en las bombas aturdidoras y de gases lacrimógenos que repartió en cercanías del antiguo Liceo, Tulcán, el Hospital universitario, afectando a los habitantes del sector e impactando, una de ellas, en el ojo del estudiante Esteban Mosquera.

Es de celebrar que por primera vez el incremento del presupuesto anual para las universidades supere el índice de inflación y permita reconstruir edificios como los de la Universidad Nacional, construir nuevos en otras, nombrar profesores de planta, incrementar cupos y renegociar créditos.

Estos logros se complementarán con la reforma de los métodos y programas de estudio para adaptarlos a los cambios de la sociedad y nuevas tecnologías y con la creación del Ministerio de Ciencias y Tecnología se esperan significativos avances en pedagogía, investigación e innovación.

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