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¿De cuál igualdad hablamos Don Quijote?

El sábado 7 marzo, 2015 a las 9:37 am
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MATEO MALAHORA mateomalahora2015@gmail.com

Hola Maestro de Maestros, Caballero del Buen Humor e irónicamente de La Triste Figura, en la ciudad de Popayán, las gentes comienzan a hablar de política e igualdad y no sé con claridad a qué se refieren. Tengo que gobernar La ínsula Barataria, los príncipes me harán gobernante y no quiero estar fuera de lugar.

Recuerda, Don Quijote, que cuando fui nombrado lo hicieron para seguirme la corriente y para que yo llegase a creer que era gobernador.

No me fue tan mal, fui un todero, resolví, sin resolver, algunos conflictos y hasta me inventaron falsos enemigos, que cuando salí a perseguirlos no pude avanzar por el peso de los escudos y la ingenuidad de los escuderos para asumir sus retos, tanto que caí en un abismo, ¿recuerda Don Quijote?, usted me rescató y pudimos continuar buscando aventuras.

“Sancho, por fortuna aún vivimos; las acciones de la Policía Nacional han mejorado en el entorno del Parque Caldas, donde en sus bancas hemos tenido la oportunidad de leer, sin ser agredidos, las ‘Leyendas Extraordinarias de Popayán’, del poeta liberal Marco Antonio Valencia Calle, en cuya obra, lo lamento de veras, no te hicieron el homenaje de exaltar tu bonachona existencia, sin embargo, para tu tranquilidad y autoestima, Valencia Calle me confirmó, en una plática que sostuvimos en el Café ‘Ricoleta’, que de Sancho también hablarán en la ciudad por una eternidad paralela a la mía. Esperemos”.

“Por lo visto, después de recorrer la ciudad, asistir a recitales, foros, encuentros, charlas sobre política y observar el asedio de los intelectuales de la vanguardia supérstite en torno a la ya cansada figura estelar de Piero, quien de regreso a Buenos Aires se llevará entre pecho y espalda unos aguardientes sin azúcar y un par de botellas para consumirlas con sus amigos en La Cumparsita, tendremos mucho de qué hablar”.

Don Quijote - Sancho

“En una sociedad, Sancho, como la nuestra, pues ambos somos payaneses por adopción, existe un modelo societal levantado sobre relaciones de explotación, como ocurre en todo el sistema planetario, donde, incluso, las relaciones políticas son coercitivas, o sutilmente  impuestas a través de tupidas redes educativas y culturales”.

“La igualdad, Sancho, vista desde, y fuera del Parque Caldas, se encuentra profundamente fracturada y es evidente que la estructura social y económica de nuestras ciudades, como en el Medievo, ¿recuerdas?, es generadora de desigualdades sociales”.

¿Entonces, Don Quijote, cómo pueden existir una ciudad y un departamento en crisis sin que exploten?

“Elemental mi querido Sancho, te recomiendo leer a Foucault para que repases tus conocimientos sobre Nietzsche, Heidegger y Freud; la concepción del poder ha cambiado sustancialmente, la manera como se ejerce es cada día más refinada, tan imperceptible que las personas no se dan cuenta de que son sujetos sujetados, por muy independientes que aparenten serlo”.

“Te explico, el poder no es solamente una institución, una cosa, un objeto, una autoridad, un jerarca, un burócrata, un gobernante, un personaje con pistola al cinto, es una tupida red de relaciones de fuerza, de dominio, que se ejerce mediante la presión y también mediante la liviandad sobre el individuo, sin que éste tenga, incluso, la capacidad para sentirlo y expresar su propia conciencia y diferencia”.

No me queda muy claro Maestro.

“Vamos al grano, o vamos a la carantanta, para ser más locales. La nuestra en una sociedad donde muy pocos, contados con los dedos de tus manos y las mías, agreguémosle los dedos de los pies, si quieres, ejercen el poder social, económico, religioso y político de manera racional”.

“En ese juego estratégico las ciudadanas y ciudadanos, incluyamos  también a los niños, niñas y adolescentes, el comportamiento humano es controlado, de tal manera, que aparece, como si estuviera despejado de toda intromisión externa”.

¿Y cómo se ejerce el poder en tiempos preelectorales?

“Buena pregunta. El blanco fundamental de las acciones sociales, mediáticas, administrativas y gubernamentales  es el elector.  Colonizarlo es una misión política ejecutada por el aspirante al Concejo municipal, Asamblea departamental, Congreso, Gobernación o la propia Silla presidencial”.

“Imagínate Sancho, llegar a ser senador, cuesta doce mil millones de pesos”.

¿Y con mi experiencia de haber sido gobernador de la ínsula de Barataria puedo ser candidato a la gobernación?

“Claro Sancho, si te dan el aval, y tienes un equivalente a seis millones de dólares puedes lograrlo, aunque cuando se lucha por el poder la competencia es tan reñida que siempre se está al borde de la derrota, porque no se sabe en qué momento los electores se rebelan y en sana independencia votan a conciencia y dejan de ser ciudadanos manipulados”.

“Mientras la política tradicional esté viva, Sancho, al estilo de la arquitectura política Popayán o del Cauca, será usada como un préstamo hipotecario sometido a las fluctuaciones de la economía, y, su futuro, si adolece de posiciones éticas y transformadoras, siempre será oscuro y misterioso. Hasta pronto.

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