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DE CHARLIE HEBDO A LA MUERTE HAY UN PASO

El miércoles 14 enero, 2015 a las 7:46 pm
Bulevar de los Días

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano

CHARLIE HEBDO

http://www.infobae.com/2015/01/13/1620748-esta-es-la-doble-pagina-central-la-edicion-charlie-hebdo-el-ataque-terrorista

Como ciudadano del mundo, por adopción voluntaria, me he despojado de patria, profesión y apego a unas verdades filosóficas y religiosas. He pedido asilo voluntario en el corazón de un desierto y he pedido a mi novia que me lleve del brazo mientras pueda caminar por este globo y pueda conversar con iguanas, carpinteros, pescadores de gorguera blanca, azulejos y canarios.

No conocía la existencia del famoso hebdomadario de Charlie y, por desgracia, lo conocí en su peor momento. Vi las caricaturas burlescas con el personaje sagrado de Mahoma que dieron motivo a escenas dantescas de terror que desencadenaron la tumultuosa salida a las calles de toda Francia a clamar por la vida.

El periodismo, con la aparición del prodigio de Internet ha obtenido un lugar para manifestar su gusto, su odio, su respeto, sus instintos, su ternura y sus perversiones por parte de los lectores.

Publicar un texto literario, un punto de vista sobre arte o una columna de opinión parecerían un acto simple dentro de la cultura universal. ¿Quién no puede pregonar su exaltación anímica por un poema de Neruda, la aparición de una biografía admirable de David Ben Gurión o la picante caricatura de un personaje inmerso en la política actual, corrupta, mentirosa y soez?

Por lo general los dueños y directores de periódicos escriben sus editoriales y cuidan mucho su lenguaje no sea que vayan a ofender a presidentes, ministros, banqueros o dueños de emporios económicos. Sus escritos son asépticos del todo y no ofenden a nadie porque nadie les cree que estén hablando en serio. Sus palabras son en clave de sol, fa y re mayor para aplaudir una medida que los favorece o que no les daña su opíparo ambiente.

Pero cuando algún periodista de su agrado escribe o rasguña con su pluma una caricatura… que levanta ampolla por la crudeza del asunto o porque un hecho toca las fibras más íntimas del ser humano en su dignidad, su salud o sus creencias, de inmediato expresan que las opiniones de sus escritores son ajenas al periódico y que no los representan. Son, entonces, unos apéndices que estorban y les causan vergüenza y los dejan expuestos a su suerte.

A su suerte. Es decir, a la infamia pública y hasta la muerte. Estamos cansados y aterrados de ver cómo los llamados foristas se expresan de tales columnistas o pensadores. Frases injuriosas, epítetos llenos de sangre, jaculatorias de muerte y tratamientos e invectivas indecentes. Y el periódico ni los llamados defensores del lector se pronuncian sobre este fenómeno de barbarismo cercano al homicidio.

Cada quien en este globo terráqueo, en este mundo global tiene derecho a vivir, a andar por la calle como le plazca, con solideo negro, con aretes en sus orejas o en sus labios o tatuajes en donde quiera. Puede creer en uno o varios dioses, ser ateos, montar en bus o metro, en avión o comprar boleto para ir a la luna. Y eso no debe causar envidia, ni odio ni resentimiento porque no obran como uno lo creería. Mucho menos, no se puede matar a otro por pensar o escribir en un periódico o llevar en su cuerpo una imagen obscena.

Este mundo es mordaz, sensual, venal, ladrón, mercenario, sibarita o eremita y tiene derecho a que se le respete su vida. Cada uno debe responder ante sí mismo, – y ante la autoridad si no es capaz de adecuar su actuar en sana convivencia con los otros – aunque no los considere sus amigos. Tampoco los deberá considerar enemigos a muerte por no pensar ni escribir o dibujar como ellos.

Por ello, aplaudo el gesto rápido de todo el pueblo francés en salir a la calle a defender lo que no han sido capaces los directores de los periódicos del mundo entero de adelantarse a defender el derecho de libertad de expresión y de solidarizarse con los autores de opinión escrita o gráfica. Yo soy Charlie y Tiempo y Semana y Espectador y Liberal y Proclama.

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