ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Martes, 23 de abril de 2019. Última actualización: Hoy

De ausencias y ceibas

El jueves 7 marzo, 2019 a las 8:12 am

Por Leopoldo de Quevedoo y Monroy

“Celebrar las infancias, su voz en la dulzura, posar en su regazo como fiel asidero, su paso por la casa, labor de la costura” de, Asunción de la rosa, Marga López Díaz

El pecho y los ayes, la respiración a medias y el amor a flor de unos versos. Son los cinco poemas y los amores eternos de una hija por la madre. Así calma la añoranza Marga cantando por su madre ida.

Camina por La Ceja, por el monte azul que sube de la capital de Antioquia. Y su voz de poeta no sabe sino de ausencias, rosas, montes y muro en silencio. Ah, del amor de hija, del amor de otra madre. Lee uno los cinco poemas que caminan unidos por un hilo delgado como un dolor dormido que sueña.

Al fondo está señero el cerro Capiro. Lo pinta y le da vueltas, no se cansará de verlo y la ausencia se meterá en su sangre, hasta la rosa de blanco y falda prensada no podía faltar. Es su madre que habita ahí, detrás del muro, junto al barranco donde descansa la ceiba añosa y fuerte.

Se oye un canto que va subiendo por el aire y quiere entrar al alma. Es el Capiro que respira en su espalda y no la deja quieta. Es la poesía que canta al lado de la Ceja para acompañar la pena que yace recostada en el corazón de Marga.

Ah, de los ayes por la tierra paisa, por los días de madre viva, por el calor de mirada y beso. Los sonetos dejados en el regazo del viento entran y salen, dan vuelta en la casa y no encuentran reposo. Los cinco van cogidos de la mano, como en una ronda. Saltan y bailan, ríen y miran a la madre sola. Ella los ha escrito y los ha dejado que hablen solos sin que nadie más los oiga. Hablan de caras y pasos, de voces y respiraciones hondas.

Marga tiene en su saya larga no solo rosas, hortensias y ausencias. Tiene quejumbres, umbrías, sosiegos, lama y sombras. Me parece que hace dúo con José Eustasio Rivera el poeta soñador huilense. Su vocabulario es selecto y sonoro y su composición clásica y casi mística. Ella camina con el oído al viento y alcanza a percibir la presencia del ángel, de la caridad muda y la fuente lastimera.

Pocos poetas hoy en día guardan en su cofre diario palabras que son joyas y frases que son collares y diamantes y piedras coralinas. Marga es una estrella no tan fugaz. Y va a Roldanillo y vuelve a su montaña con su sartal de abalorios del lenguaje. Es una excepción florida oírla y ver cómo ejecuta sus recitales como si estuviera orando o acezando en una aparición celestial. Cualquiera pudiera decir que oyéndola y viéndola está en presencia de una Teresa de Ávila y o de Gabriela Mistral o Juana Inés de la Cruz.  

06-03-19 – 12:10 p.m.

Para leer otras publicaciones del autor aquí

También te puede interesar
Deja Una Respuesta