Miércoles, 23 de septiembre de 2020. Última actualización: Hoy

Cuidado con los tanques de los resentimientos

El domingo 13 septiembre, 2020 a las 11:57 am

Cuidado con los tanques de los resentimientos

Cuidado con los tanques de los resentimientos

El flujo de la comunicación y el confinamiento permiten asimilar mucha más información de la recibida en tiempos normales, entendidos por estos los anteriores a la presencia del Covid 19; ahora más espacios noticiosos, de mayores frecuencias y la saturación continua de índices e indicadores, incluidos los espacios rituales del señor presidente de la Republica, colman la expectativa del receptor, asimilando dos situaciones, la primera la de terror y la segunda la de impotencia y disgusto por todas las incomodidades y necesidades.

Los medios de comunicación sufren el desgaste de la repetición de los informes de prensa, además, la dificultad con la audiencia por la concentración de materias; número de contagiados y masacres, en espiral infinita.

A pesar de los esfuerzos de los gobiernos en todo el planeta, siempre rondará la incógnita de cuáles fueron en realidad los orígenes del virus, toda vez que su presencia y tránsito a todos los países coincidió con los explosivos movimientos sociales, que salían a protestar contra muchas manifestaciones del sistema, de la globalización, del inusitado crecimiento de las ganancias del sector financiero, del calentamiento global, de la contaminación, de las garantías de los inmigrantes, para citar las de mayor relevancia.

En la generalidad de países quedó al descubierto la debilidad de los sistemas de salud, afectados por el modelo impuesto de privatización del neoliberalismo. Como consecuencia se dispersó el contagio y sobrevino el confinamiento, que provocó la crisis de la economía mundial, desde luego causando estragos en los países más débiles y con mayores afectaciones por las desigualdades individuales y regionales.

Los efectos son devastadores, aún no se muestran los inventarios de los daños ocasionados a todos los sectores de la economía y sus consecuencias, por cuanto entre el pánico causado por la calamidad y las presiones de las afectaciones, desde luego priman las esperanzas de lograr superar la pandemia.

Necesario enseñar que se llegará a una serie de restricciones, como las de los países en guerra. No se trata de crear pesimismo o sustos recargados, lo práctico es tratar el presente y el futuro, con base en la realidad que se viene encima, antes de que sea tarde.

Es entendible el esfuerzo del gobierno por dar la sensación de optimismo y de superación de la amenaza del coronavirus, pero la muerte sigue allí cerca, y el levantamiento de las restricciones, como se ha visto, no solo aumentará los niveles de contagio, sino que propiciará las razones para la protesta, y peor si se dan circunstancias que justifiquen y motiven las emociones restringidas de los ciudadanos.

La sensibilidad es proporcional al número de hogares, que cada día soportan angustia y necesidades, no es prudente esconder realidades, no son asuntos de ideologías o de partidos políticos, de derecha o de izquierda, es que apremia una actitud de solidaridad, antes de que se desborde la anarquía y sea después más costosa la reorganización de la sociedad y del Estado.

Los actos de gobierno deben estar acompañados de los mayores cálculos de legitimidad y respeto, en una sociedad como la nuestra en donde la inequidad atropella, en donde de todos los lados se dice que la justicia no funciona, y en donde la pandemia despierta profundas impresiones, los comportamientos individuales y colectivos desbordan todas las reglas de las mejores conductas.

En la historia que nos enseñaron, metafóricamente un florero sirvió para iniciar la gesta gloriosa de la emancipación del yugo peninsular, así se formó el pensamiento cultural de la Patria. Si estamos en una de las sociedades más inequitativas del mundo, la acción política debe estar dirigida a la búsqueda de justicia social, no a los privilegios, porque los tanques de los resentimientos están llenos de privaciones y hambres y se pueden estallar.

****************************

Otras publicaciones de este autor en Proclama del Cauca y Valle:

Nelson Eduardo Paz Anaya
Sigue a Proclama en Google News
Deja Una Respuesta