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Cuento de amor

El sábado 22 junio, 2024 a las 10:40 am
Cuento de amor
Cuento de amor
Foto: Casa del Libro Colombia

Cuando estuve en el ejército me volví especialista en bombas. Sé fabricar todo tipo de bombas portátiles, muy usadas por los terroristas. La bomba que estaba fabricando tenía que tener un efecto fulminante para que la víctima no sufriera. Y antes de la explosión era necesario que emitiera un rayo de luz radiante que hiciera que la víctima percibiera la inminencia de la explosión.

   La persona a la que quería matar era mi hijo.

   Mi mujer Jane estaba embarazada cuando me enviaron al extranjero con un contingente del ejército al servicio de las Naciones Unidas. Estuve ausente cerca de dos años. Le escribía constantemente a Jane y ella me respondía. Cuando nació mi hijo y le pusimos de nombre Joao, las cartas de Jane se volvieron muy extrañas. Me decía que necesitaba decirme algo muy serio, pero no sabía cómo. Yo le respondía impaciente para que me lo dijera de cualquier manera, pero ella persistía en la falta de claridad que cada vez era mayor. Al final, Jane dejó de responder mis cartas.

   Cuando volví de la misión de la ONU, corrí a casa en cuanto llegué al aeropuerto.

   Jane me abrió la puerta. Su aspecto me sorprendió. Estaba envejecida, pálida, parecía enferma.

   “¿Dónde está Joao?”, le pregunté.

   Jane comenzó a llorar convulsivamente, apuntando hacia la puerta del cuarto donde se encontraba.

   Entré al cuarto, seguido de Jane.

   Joao estaba acostado en la cuna, un niño lindo que al verme sonrió. Me lo puse sobre las piernas. Entonces, me llevé una sorpresa que me dejó atónito. Joao sólo tenía una pierna y un brazo, eran los únicos miembros que poseía.

   Jane me extendió un papel, todo arrugado, una receta médica en la que se leía: este niño sufre de focomelia, una anomalía congénita que impide la formación de brazos y piernas.

    Jane cuidaba a Joao con el mayor esmero y con gran cariño. Pero ella estaba cada vez más consumida y murió cuando Joao tenía seis años. Me di de baja en el Ejército para poder cuidar a mi hijo. Cuando le preguntaba qué le gustaría hacer, me decía: “Quiero ir a la guerra”.

   Su deficiencia física se agravaba con la edad. Tenía 15 años, pero no podía caminar, estaba imposibilitado para realizar las más mínimas actividades físicas.

   “Quiero ir a la guerra, papi”, me pidió más de una vez.

   Entonces decidí que iría a la guerra. Fue cuando preparé la bomba.

   “Hijo mío, fuiste llamado a combatir en la guerra.”

   “Gracias, papá querido, te amo mucho.”

   Yo lo amaba aún más.

   Le puse la bomba en la mano.

   “Esta bomba va a explotar. Es la guerra”, le dije.

   “Es la guerra”, me repitió feliz.

   Salí del cuarto en el que estaba. Poco después vi el resplandor.

   Joao también vio ese resplandor, feliz, antes de que la bomba explotara matándolo.

   Yo amaba a mi hijo.

Cuento tomado del libro Amalgama, Ediciones Cal y Arena, México, 2014. Traducción: Delia Juárez G.

21 POSTRINOS

1   La mascota preferida de escritores y artistas

Indudablemente, el gato es una de las mascotas más independientes y menos “invasiva”; así se apropien de cada rincón de nuestra casa. Seguramente por eso será que ha sido la preferida de tantos escritores y artistas: Borges, Capote, Picasso, Cortázar, Doris Lessing, Bukowski, Remedios Varo, Hemingway, Balthus, Burroughs, Leonora Carrington, Chagall, Colette, T. S Eliot, etc., etc.

     No obstante, pienso que si también yo fuera escritor o artista; y quisiera elegir alguna, tal vez me decidiría por un pececillo, o un pajarito que no cantara ni muy duro ni en la noche… pero eso de jaulas y peceras… además, ninguna mascota es totalmente independiente, y después de cierta edad, cuesta cuidar hasta de tus propios parásitos.

     Definitivamente, no compraré, ni adoptaré ningún gato ni nada; además, ¿de qué me serviría? Así como ‘el hábito no hace al monje’, tampoco el gato hace al escritor, ni al poeta ni al artista.

2   No importa que tengas carro; lo que interesa es qué carro tengas.

3   Ese escatológico morbo de leer en redes sociales, aunque para hacerlo debamos cubrirnos la nariz con un pañuelo.

  En lugar de la expresión «La esperanza es lo último que se pierde», lo justo sería decir «La esperanza es lo único que no se pierde».

  Sin importar cuánto ni cómo vivamos, día a día vamos de esperanza en esperanza. Es decir, hasta el último minuto, de desencanto en desencanto, de frustración en frustración, de fracaso en fracaso.

6   La mayoría de la gente suele ser; infaliblemente, impuntual.

  Y hablando de impuntuales, cómo se diría del más impuntual; ¿el primero en llegar tarde, o el último en llegar temprano?

8   Equidad de género

La equidad de género en el tenis sólo será completa cuando; entre otras cosas, ellos, como ellas, jueguen los Grand Slams a sólo 3 sets; o ellas, como ellos, también a 5. Además, cuando estas rompan el mismo número de raquetas que los hombres, e igualen el número de insultos al público y los jueces.

9   Iniquidad de género

En Roland Garros 2024, la número 1 del mundo, Iga Swiatek, pasó a cuartos de final, ganando en dos sets un partido, de 40 tediosos minutos de duración.

     El Número 1, Novak Djokovic, clasificó a la misma instancia, luego de un vibrante y dramático partido de 5 Sets, en intensas y extenuantes 4 horas y 40 minutos. Es decir, 4 horas más.

     Tanto el campeón como la campeona reciben un premio de 2000 puntos para el ranking y 2.4 millones de euros (20400 millones de pesos) para su bolsa.

¡Que viva la iniquidad de género!

10   Sí, es cierto, hay muchos artistas; pero los verdaderos artistas son escasos. La mayoría, son la mayoría.

11   Tan idénticas, pero tan distintas: una gota de sudor, una gota de rocío y una lágrima.

12   Tal vez este escritor no haya escrito ninguna frase célebre, pero sí no pocas que mucho ha celebrado.

13   «…no estamos en clase de poesía, sino, cuando más, de poética o arte de rozar la poesía sin peligro de contagio».

                     Antonio Machado, en su Juan de Mairena.

14   Una cáscara de plátano, una caja de zapatos vacía o un trozo de carne descompuesta en un salón de arte moderno son obras de arte; en la sala de tu casa son sólo eso: basura y porquería.

15   Escribir a nivel artístico tiene que ser muy frustrante, dado el enorme reto de escribir siquiera una sóla obra, una sóla página, una sola línea que sea memorable.

16   Feliz Día del Padre a todas las madres solteras y cabezas de familia.

17   «… sin amor y por tanto sin tragedia ni felicidad.»

Macedonio Fernández, en su novela Adriana Buenos Aires (Última novela mala).

18   Los verdaderos maestros todo lo simplifican, inclusive su nombre de pila:

Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz y Picasso.

19   Los médicos deben hacer el juramento de Hipócrates. Los políticos, el de Hipócritas.

20   Hordas de turistas en grandes balnearios. En nada diferentes a colonias de focas o pingüinos.

21   No hay nada más agradable que ver a una bella mujer en movimiento.

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León Gil
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