Miércoles, 1 de abril de 2020. Última actualización: Hoy

Cuánto diera…

El miércoles 15 enero, 2020 a las 9:05 am
Cuánto diera...
Cuánto diera…

Cuánto diera…

Cuánto diera por irme de aquí. De este país sumido en la desvergüenza donde una minoría, misógina, nos gobierna; los gobernantes son elegidos por una absoluta minoría y toman el servicio de gobernar como una forma de enriquecerse, apropiándose de los recursos que aportamos todos, bueno, los más jodidos porque los impuestos nos los arrancan en las pocas cosas que podemos comprar. Un país tan injusto, los criminales son aplaudidos, hacen leyes para su horma, los distinguen con medallas al mérito que un mortal honrado se negaría recibir.

Pero irse no soluciona la situación, y, al parecer, quedarse tampoco. El año pasado se reactivaron los asesinatos selectivos. No se presentan ya las masacres de poblaciones enteras como en los peores tiempos del paramilitarismo, sino que escogen a quien pueda tener un mínimo de convocatoria, y lo matan… ya se hace incontable el número de líderes sociales muertos por las balas asesinas. Y se aplica la censura: sacan del aire noticieros, llámese Noticias Uno, antes; ahora, el noticiero CM&, a Semana por sus denuncias la califican de insustancial; en las regiones columnista que se atreva a proferir críticas es vetado en los medios y en las entidades oficiales.

Parece el molde perfecto de esta democracia ofrecida además en campaña. Un gobierno sectario de una camarilla creída mecenas para refundar a la patria sin importar otros pensamientos, otras concepciones, otras lecturas como abundan en el mundo de hoy; solo hecha para defender el modelo fascista neoliberal que ha sumido a tantos países en la miseria. No es sino mirarnos en el espejo para enterarnos cuántos connacionales carecen de los mínimos derechos económicos sociales y políticos. Es tan peligroso el modelo, cuenta con sus propias sectas religiosas para justificarlo desde lo espiritual, para condicionarlo desde la moral y la ética, a sabiendas de que se afinca en la injusticia, el crimen y el abuso.

Somos víctimas. Por eso acude el pensamiento de salir corriendo para salvar lo básico: la vida. Han llegado amenazas al periódico en el que colaboro en el Cauca, proyección, un pequeño órgano de difusión de la provincia cuyo único pecado es ser cronista de las comunidades del norte del Cauca, para lo que llamo a la solidaridad con su Director, colaboradores y columnistas.

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