Lunes, 15 de agosto de 2022. Última actualización: Hoy

CUANDO SE JODIO EL CAUCA

El lunes 6 abril, 2015 a las 12:39 pm
Alvaro Calvache Rojas

Álvaro Calvache Rojas

Cuando se negoció la Ley. Se le dio patente de impunidad al sector indígena del Cauca, nasas y coconucos. Se les despenalizó el Código Penal y las conductas de invasión de tierras privadas, el despojo, el amedrentamiento, la amenaza a miles de campesinos caucanos. Los sacaron de sus tierras y no hubo ni inspector de Policía, ni alcaldes, ni jueces de instrucción antes y hoy fiscales y jueces de la República que los judicializara y se hiciera respetar la Constitución y la Ley. Les quitaron sus tierras y nadie se las pagó y a nadie se le dio prisión intramuros.

Campesinos colombianos y caucanos desamparados de Dios y de los hombres. Sin justicia. Sin ley, a merced de la política de la recuperación de tierras orientada, dirigida y programada por el Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC. Nuestros medianos y pequeños productores del Cauca fueron “boletiados” por la FARC, los paramilitares, los indígenas y el mismo Estado, que de manera irresponsable para contener el hambre de tierras sigue entregando dinero, como si el Cauca fuera un barril sin fondo para seguir desmembrándolo y entregándoselas a la etnia natural. La política del Estado es de apaciguamiento, no de soluciones.

La sociedad caucana, los gremios, los empresarios, las confederaciones han sido totalmente indolentes al conflicto planteado por los Nasa. Se ocupa la vía Internacional Popayán – Cali cuando se antoja y se asalta el erario para que se le sigan entregando recursos para la compra de tierras. La movilidad es motor de desarrollo para Popayán y el Cauca. Nuestra pequeña agroindustria solo tiene salida a Cali y a los centros de distribución por una vía que es bloqueada cuando les viene en gana y, duele que a nadie le preocupe, ni le interese. Que se sacrifique nuestra sufrida inversión y que a nadie lo importe. ¿Cómo se puede pedir inversión sino no hay garantías mínimas en la movilidad? Aquí no opera la Constitución ni la Ley.

Nuestros gobernadores, salvo el doctor Juan José Chaux Mosquera, dio la medida, la talla y los kilates para enfrentar el conflicto caucano. Construyó un discurso en la complejidad campesina, afro e indígena y, recorrió a lo largo y ancho de nuestro Cauca, que todos cabíamos y teníamos sitio en nuestro territorio. Circunstancias de fuerza mayor han acallado su voz por un tiempo, pero volverá a direccionar, a ordenar y a defender la Caucanidad. Los demás han sido complacientes. No les interesa. No les conviene la suerte de sus gobernados.

La clase política caucana es cómplice, claudicante y mendicante frente al problema indígena que vive el Cauca y el sector campesino. Departamento de economía primaria: agrario, ganadero y minero. Chocan la existencia misma del Cauca en su desarrollo y la cosmología indígena de la “Pacha Mama”, para mirarla, verla, amarla, idolatrarla, pero no trabajarla. No se ha hecho un debate de fondo sobre la problemática, naturaleza e idiosincrasia del conflicto caucano en el Congreso. Hasta dónde se debe seguir regalando tierra y, cuándo decir basta. El alto Gobierno no ha dimensionado el conflicto Nasa y, nuestros senadores y representantes, tampoco han dado la defensa del Departamento. No puede seguir siendo sangrado, amedrentado, amenazado, aislando y sitiado al Departamento, cuando a los Nasa se les ocurra.

La Senadora Paloma Valencia Laserna, planteó una solución a la controversia caucana. Dividirlo y establecer un ente territorial Nasa y lo que resta de la entidad territorial caucana. Cirios y troyanos se rasgaron las vestiduras. Todo el mundo se sintió ofendido. Tocando a los que nunca han abierto la boca ni a favor ni en contra de la problemática que vive nuestra territorialidad. También entraron en confrontación para opinar y controvertirla. Fuera de la parte emocional, no se aporta claridad, ni soluciones.

Bien, por la doctora Paloma Valencia Laserna, que puso el dedo en la llaga y obligó a que toda la sociedad civil fijara sus puntos de vista. Lástima que nadie ha dado una alternativa diferente y solo el Ministro del Interior manifestó que debería comprarse tierras en otros departamentos. Nadie aporta soluciones al conflicto. Es mera diatriba. Solo consolación, para que el conflicto caucano multiétnico y cultural siga igual.  Es la solución final.

Lo dicho por la senadora es simplemente recordarle al Gobierno central del doctor Santos que su Ministro de Agricultura Aurelio Iragorri Valencia expidió los decreto autonómicos 1953 del 07 de octubre de 2014 y el 2333 del 19 de noviembre de 2014, y sentó las bases para crear una autonomía territorial indígena y, en otras palabras un departamento indígena dentro del Cauca. La Constitución de 1991 creó la jurisdicción indígena y, sin legislación y desarrollo normativo se les entregó el manejo de la Justicia. Iragorri les entregó el manejo del agua, de los servicios públicos y la educación hasta la etapa universitaria. Nadie se quejó, ni le dolió, ni protestó y hoy, pagamos las consecuencias de la improvisación al expedir una legislación con fundamento antropológico, que si no se modifica con las demandas de nulidad propuestas, pasará a la historia como el sepulturero de lo que fue el Cauca.

La Constitución de Colombia consagra la propiedad privada, la cual debe tener una función social y ecológica y, debe protegerla. Las 400 hectáreas de caña quemadas de los ingenios azucareros nortecaucanos, deben ser respetadas porque es propiedad privada y sobre la cual se ejerce una función social y ecológica. Es una insensatez que se le entregaran a la etnia Nasa los terrenos hoy ocupados, que no las van a trabajar, ni a laborar, ya que carecen del hábito, del oficio, de la técnica y, solo se las entregarían nuevamente a los ingenios para que les paguen a ellos los arriendos en azúcar o en dinero y, el Estado les pague a sus propietarios a precios írritos de su valor comercial, con los impuestos que pagamos los caucanos.

Somos responsables todos por omisión.  Es la hora de decir basta a entregar más tierra. Buscar un diálogo y una gran concertación. Los Nasa no solo tienen derechos, tienen deberes, compromisos, obligaciones y una gran solidaridad con la Caucanidad. Los campesinos deben estar presentes, tienen sitio y lugar en su tierra y, los afros también.

Sigue a Proclama en Google News
Deja Una Respuesta
Abrir el chat
1
Paute aquí
Hola 👋
¿En que podemos ayudarte?