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Jueves, 29 de octubre de 2020. Última actualización: Hoy

Cuando los boticarios preparaban fórmulas magistrales

El sábado 29 agosto, 2020 a las 10:42 am

Cuando los boticarios preparaban fórmulas magistrales hasta nuestros días

Cuando los boticarios preparaban fórmulas magistrales
Daniel Amilcar Terranova Romero

La salud y la vida son, por su condición efímera, uno de los valores más preciados para el ser humano. Pero entre paicos, verbenas, sales de Epson, manteca de cacao, piedra lumbre, violeta de genciana y otras maceraciones y preparados nacieron los medicamentos modernos.

La reciente pandemia del COVID 19 nos devolvió en la historia de la medicina cinco siglos atrás. Imaginemos a un hombre en pleno siglo XVI, preparando una pócima con diversas hierbas y minerales, en un lugar lleno de matraces, pinzas, botellas, frascos, morteros, botes y una hornilla; considerado también como oficia, en tiendas o en un laboratorio farmacéutico, se encuentra en una botica, luchando contra las enfermedades o epidemias de la época. A este hombre le llamaron boticario y preparaba fórmulas magistrales a Fórmula Magistral es un medicamento prescrito por un médico, pero preparado por un boticario con el fin de cumplir con las necesidades terapéuticas específicas de un paciente individual.

Famoso en Santander de Quilichao don Ricardo Prieto que tenía su botica en la calle 4 entre carreras 11 y 12, más o menos al frente del almacén Líbano, y los médicos de ese entonces en Santander de Quilichao, los doctores Luis Ángel Mosquera, Saulo Velasco, Alfredo Argote y Carlos Martínez, les rectaban a sus pacientes estas fórmulas magistrales que el señor con mucha precisión pesaba en balanzas diminutas y grameras, de igual forma otro boticario y dueño de droguería famosa, don Zenón Morales, que tenía su farmacia en la carrera 12 al frente de la galería, tal vez donde funcionó también La Pesquera, vendía algunos medicamentos magistrales, para la a gastritis, dolores del cuerpo y del alma.

En pleno siglo XXI, cuando la Medicina ha alcanzado su más elevada tecnología de punta con equipos biomédicos de diagnóstico y tratamiento y rehabilitación, y los médicos se especializan, se subespecializan en cada uno de los órganos del cuerpo humano, apareció esta nueva enfermedad y los anteriores recursos académicos, científicos y tecnológicos, se silenciaron enmudecieron por ser esta desconocida familiar del resfriado común, decían unos y otros, la relacionaron con un nuevo coronavirus y le colocaron de apellido 19, porque nació a finales del 2019 y ha causado estragos en la salud mundial, en la economía, y paralizó al mundo entero.

Llegó a nuestro país, al Cauca y a Quilichao y con el paso del tiempo, ya cinco meses, se ha especulado mucho sobre el diagnóstico, tratamiento y pronóstico, pero los casos han seguido creciendo, los muertos también.

Algunos se han recuperado, a otros no les dio y la relacionaron con otras epidemias por covid recientes como el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS) Arabia Saudita 2012, con historia similar o con el Síndrome Respiratorio Severo, SEARS, que de igual forma fue una pandemia mundial en 2003 por su forma de propagación.

Este recuento histórico y cronológico lo traigo a colación en medio del desconocimiento, la incertidumbre y la crisis en la salud pública, generada por esta nueva enfermedad, cuando aparece un humilde médico por su forma de actuar, pero con formación científica e investigativa por experiencia, con títulos y subtítulos obtenidos en el Cauca y el exterior, magíster en Inmunología y expone una tesis de que con una fórmula magistral que aprendió a preparar en los EE.UU., de la cual existe innumerable literatura médica en revistas que publica estudios de investigación de sobre el uso del Interferón inhalado o aplicado en la mucosa nasal o a través de vía sublingual para el tratamiento de virus.

A través de la observación y el uso sostiene que previno y recuperó a muchas personas que ya habían resultado COVID positivas con su fórmula magistral, hecho este que generó el señalamiento y demanda por un grupo de una clase médica caucana de élite ortodoxa o celosa de la hipótesis del doctor Julio Cesar Klinger, que él ha defendido con tesis y argumentos científicos basados en muchos años de aplicación del medicamento preparado por el derivado del Interferón parenteral aprobado por el Invima, pero disuelto en un vehículo utilizado en todos los hospitales de mundo, para diluir medicamentos, la “vulgar y silvestre solución salina” o cloruro de sodio, como la llamaría el doctor Herrera, emérito profesor de Farmacología en la Facultad de Salud de la Universidad del valle .

Las fórmulas magistrales han curado a la humanidad a través del tiempo; otra cosa es el gran negocio en que se convirtió el monopolio de fabricación de medicamentos por grandes farmacéuticas internacionales.

En el departamento del Cauca la ocupación de unidades de cuidados intensivos estaba en un bajo porcentaje y el número de pacientes Covid positivos y fallecidos era bajo antes del allanamiento al que fue sometido este científico del pueblo, altruista y desprendido.

El tiempo nos dará la razón.

Por último, la Ivermectina, un antiparasitario de uso animal, al entrar en contacto con las células enfermas estimula la producción de Interferón.

Quién iba a pensar que una nueva enfermedad dejó sin techo científico a toda la tecnología de punta y los grandes avances de la salud y la medicina y en medio del desespero tocaría recurrir a lo convencional, a una fórmula magistral; mientras tanto, muchas EPS hicieron fiesta con la pandemia y se economizaron grandes sumas de dinero negando la prueba, medicamentos y exámenes.

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