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"Cuando el tercero se esfuerza por ganarle al segundo, le está ayudando al primero"

El lunes 29 marzo, 2010 a las 10:50 am
De: Jorge Mahecha
 
La realidad de la política colombiana ha sido esta: El parlamento, y todos los poderes del estado, han estado al servicio de los negocios privados. La implementación de este modelo es lo que está en juego en la actual campaña electoral para elegir el nuevo presidente de Colombia.

En los debates públicos no se alcanza a discutir lo anterior. Las preguntas tocan solo los temas retóricos de la campaña para conseguir votos. Nunca se interroga a los candidatos acerca de los intereses comerciales ocultos que motivaron a diferentes inversionistas a darles dinero para sus campañas. Los candidatos de «la ultra-derecha», al final, no son más que «ejecutivos comerciales» de alto nivel. Un vendedor de bajo nivel, como los que todos conocemos, gana un sueldo básico, pagado por la empresa a la cual le sirve, pero sus ingresos más importantes provienen de las comisiones. Los «ejecutivos comerciales de nivel presidencial» tienen portafolios de negocios de miles de millones de dólares con compañías tales como BBVA, Banco Santander, Repsol, Telefónica, Telmex, consorcios para construir el metro de Bogotá, el tercer canal de televisión por concesión, etc., etc.; pero el «básico» no se lo pagan las compañías sino el estado. ¿Qué explicación diferente a la de que puede mostrar buenos indicadores de negocios exitosos tiene el hecho de que Nohemí sea la candidata del partido Conservador? Uribito, por su parte, tiene un portafolio con empresarios del campo, que, posiblemente, esté amenazado con una presidencia de Nohemí. Santos logra, como lo logró Uribe, conformar un portafolio con muy variados proyectos, de empresarios de USA, de Europa (especialmente de los que soportan la ultra-derecha), del campo colombiano, de todo el capital financiero local, y de las mafias. Ese es el meollo de la campaña. Eso es lo que explica la abundante afluencia de dinero a esas campañas y no a las otras.

En el lado opuesto están Petro, Fajardo, Mockus y Pardo (Vargas, al final pertenece a las mayorías, y sus desavenencias se deben a ocultas rivalidades comerciales con Santos y Nohemí). Los portafolios comerciales de estos candidatos son muchísimo más pobres. Con seguridad Petro no tiene agenda comercial oculta; y la de los otros tres, si la tienen, es ridículamente inferior a las de Vargas, Nohemí y Santos. Los intereses que estos cuatro defienden pueden estar muy cerca de lo que realmente necesita mayoritariamente la población colombiana.

Ya se tiene una tendencia de los resultados de las próximas elecciones presidenciales: Santos con 36%, Nohemí con 17% y Vargas con 8%, suman el 61%. Los otros cuatro candidatos tienen: Mockus 9%, Petro 6%, Fajardo 5% y Pardo 4%. En cuanto al número potencial de votos de estos cuatro, sumados, cuentan con una cifra importante, 24%, que iguala a la suma de Nohemí y Vargas.

A los uribistas no les conviene correr el riesgo de que uno de cuatro pase a segunda vuelta y de pronto les haga pasar un susto. Por lo tanto el tema de las alianzas de la oposición no es de la segunda vuelta, como casi todos dicen, sino de la primera vuelta. Si se presentan separados a la primera vuelta, solo estarán disputándose entre sí los votos de los antiuribistas. De ninguna manera estarán compitiendo contra Santos, Nohemí y Vargas. La competencia sería de Pardo tratando de quitarles votos a Mockus, Petro y Fajardo; de Fajardo tratando de ganarles a Mockus, Petro y Pardo; y así sucesivamente.

Surge la gran pregunta: ¿Unirse para apoyar a quien? Si se les quiere ordenar de acuerdo a su tendencia política, de izquierda a derecha, se tiene: Petro, Fajardo, Mockus, Pardo. Si es de acuerdo al número de votos obtenidos por sus partidos en las elecciones parlamentarias el orden es: Pardo, Petro, Mockus, Fajardo. Si es de acuerdo a una apreciación más o menos aceptada acerca del grado de opinión negativa, el orden es: Mockus, Pardo, Fajardo, Petro. Si es por la favorabilidad en las encuestas: Mockus, Fajardo, Petro, Pardo. Si es por la experiencia en cargos públicos: Mockus, Fajardo, Petro, Pardo. Si es por el grado de aceptación por parte del gobierno de USA: Fajardo, Pardo, Mockus, Petro. Si es por el grado de aceptación entre los electores de los otros partidos, el orden coincide con el de opinión menos negativa: Mockus, Pardo, Fajardo, Petro. Si es por la capacidad de enfrentar al candidato de la ultra-derecha en la segunda vuelta, probablemente el orden sea: Mockus, Petro, Fajardo, Pardo, o Petro, Mockus, Fajardo, Pardo. o, incluso, Fajardo, Petro, Mockus, Pardo. Las anteriores consideraciones claramente descartan a Pardo y Fajardo. Quedaría por explorarse la viabilidad de que Petro, Fajardo y Pardo renuncien a su aspiración presidencial, pero se realice una coalición entre los cuatro para conformar un gobierno alrededor de Mockus.
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