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Cuando el delito se multiplica, nadie quiere verlo

El sábado 3 noviembre, 2018 a las 2:48 pm
Cuando el delito se multiplica, nadie quiere verlo

Imagen cortesía: https://www.semana.com

Cuando el delito se multiplica, nadie quiere verlo: Bertold Brecht

Bertold Brecht

Magister / Consultor / nelsonpazanaya@hotmail.com

Iba a escribir esta columna sobre la importancia del café en el Cauca, pero cómo hacerlo y dejar de lado la angustia de volver a encontrar en las páginas del diario la noticia sobre la muerte de otro maestro de otra escuela rural; en principio se pensó que era la repetición de la información, pero no, un docente cae asesinado en el camino a la escuela en Santander de Quilichao y ayer otro en Morales.

No es posible que las autoridades y los caucanos sigamos impávidos, como si aquí no pasara nada, mientras matan la educación, para que el discurso del desarrollo si no habrá con quien hacerlo, la pedagogía trágica de la muerte se enquista en las neuronas de los niños y actuará en el futuro como indeleble mensaje de violencia.

Es absurdo que la cotidianidad gire y gire como si nada pasara mientras las victimas lloran solas el desconsuelo; pero estas soportarán el luto y ofrecerán el sacrificio como el aporte a la intención de hacer nación, pero para el resto, para los presuntos sobrevivientes, para los desentendidos, cada momento será de mayor exposición al riesgo, y mañana habrá otro muerto y otro olvido.

Cada nuevo día aparecen titulares con infinitos programas de mil malabares, exposición de ilusiones, cortinas para tapar la realidad que asecha en el sendero a quienes a quienes pretenden educar para la paz. Grave que la sociedad no se estremezca si se matan los educadores, la pasividad es expresión de cobardía o de aceptación de estos hechos tan salvajes. ¿En dónde se perdió la dignidad del repudio al crimen?

De qué sirve pensar en desarrollos, será que se podrán utilizar los conocimientos y saberes. ¿En dónde se embolató la cultura que dizque nos acompaña, y cuál cultura?, si se mira para otro lado cuando la verdad está allí al frente mirando desconcertada. ¿En dónde se embolató la razón de la vida? ¿Para qué soñar en campos y cultivos? ¿Para que echarnos el cuento de los infinitos recursos naturales? ¿De qué producción y de qué productividad hablamos, si no somos capaces de defender lo fundamental que es la vida?

Es posible que aun sea tiempo para llamar a la reflexión, entender que esas muertes que al parecen son distantes, que no nos interesan, que no sentimos, es el primer síntoma de que todos nos estamos muriendo, porque aun siendo lejanas, van descomponiendo en el tiempo y en el espacio la eventualidad de un disfrute tan siquiera normal de la vida; porque la historia nuestra es prolífica en demostrar cómo la violencia suena lejana hasta cuando estalla cerca.

El asunto por su misma complejidad no es solo competencia del gobierno; estos crímenes corresponden a un proyecto sistemático de crear terror en el Cauca. Solo la reacción colectiva puede contener su avance, antes de que sea tarde.

Los distractores no son otra cosa que embelecos para desviar la atención, la comunicación, el lenguaje, como manifestación del desarrollo humano, también se utiliza como peligrosa arma ideológica y peor si se acompaña de la tecnología. Ayer este diario publicó el asesinato de un docente y en la página del frente “UNIDAD PARA LAS VICTIMAS ESTÁ AL ALCANCE DE LOS CAUCANOS”.

Según lo anunciado, “La Unidad en Línea, una herramienta para mejorar el servicio a las víctimas, quienes ahora podrán hacer sus consultas a través de la Web, quienes podrán acceder desde cualquier computador o desde celular”. ¿Será que se da la posibilidad de que desde los cementerios, haya comunicación ahora que aumenta la demanda?

Se volvió cultural el mensaje según el cual se ha mejorado porque los muertos de este año solo son el 80% de los del año anterior, porque los indicadores matemáticos también sirven para medir la vida.

A la preocupación por la violencia se debe sumar el silencio ensordecedor de personajes e instituciones que se supone tienen el deber de decir algo; empezar, por ejemplo, por la Curia Católica del Cauca; se informó que había llegado un nuevo Arzobispo, no ha dicho nada de la muerte de sus ovejas, o ¿será que también cree que los líderes sociales son comunistas y que por tanto pueden morir sin siquiera el derecho al agua bendita?

Y los partidos políticos, los dirigentes políticos, la universidad, los gremios y las organizaciones sociales, ¿será que solo se pronuncian cuando les afectan decisiones estatales? ¿Las presupuestales? FECODE, ASOINCA y los demás sindicatos de maestros, diligentes en otros aspectos, ¿no será que se están quedando cortos en lo fundamental, y mis colegas columnistas será que algunos pueden salir del tamal y del pipián? ¿No será mejor una reflexión a tiempo traducida en acciones sociales, que hacerle el juego a la muerte? VAMOS CAUCA.

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Otras publicaciones de este autor: https://www.proclamadelcauca.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/nelson-eduardo-paz-anaya/

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