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Crónica de un escándalo anunciado

El martes 8 diciembre, 2015 a las 8:54 pm

Las denuncias de Vicky Dávila y Daniel Coronell de irregularidades dentro de la Policía, son solo la punta del iceberg

Ariel Fernando Avila Martínez 2

Por: Ariel Ávila Martínez | 8 de diciembre de 2015

Daniel Coronell y Vicky Dávila han develado en las últimas semanas una serie de irregularidades dentro de la Policía Nacional. Lo primero, fue una supuesta presión al coronel Reinaldo Gómez Bernal para que cambiara la acusación contra el general Palomino por un supuesto acoso sexual. El supuesto acoso sexual ocurrió hace varios años, cuando el coronel Gómez era teniente y Palomino era un superior sin ninguna capacidad de mando en ese momento.

Recientemente Daniel Coronell reveló la existencia de una red de prostitución masculina dentro de la policía y lo que podría ser un enriquecimiento ilícito de algunos generales y coroneles de la institución. Pero lo cierto es que esto es solo la punta del iceberg. Lo que actualmente ocurre en la Policía es producto de tres circunstancias.

La primera tiene que ver con la creación del famoso Bloque de Búsqueda en la época en la que el Estado estaba en una guerra sin cuartel con el Cartel de Medellín. En ese momento, agentes de la DEA, miembros de la Policía y algunos del Ejército, conformaron un grupo élite que tenía que dar con el paradero de Escobar. Con el tiempo el Bloque de Búsqueda iba de fracaso en fracaso y Escobar no aparecía, en ese momento el Bloque de Búsqueda se alió con los denominados Pepes o perseguidos por Escobar.

Los Pepes lo componían dos grandes sectores de la mafia. Por un lado el Cartel de Cali y por otro, una serie de exsocios de Escobar que fueron miembros del Cartel de Medellín pero que habían roto con Escobar. Entre estos últimos estaba un hombre conocido con el alias de Alekos, muy cercano a Maza Márquez exdirector del DAS y quien más tarde sería conocido como Carlos Castaño, jefe de las AUC. También estaba Don Berna, que de miliciano del EPL, pasó a escolta de narcos y de ahí a cumplir el papel de vengador después del asesinato de sus jefes en La Catedral. Los Pepes al final dieron con Escobar y el Estado cobró una victoria ajena.

El enlace entre los Pepes y el Estado colombiano era Danilo González, de quien se podría decir fue el padre de la inteligencia de la policía, terminaría siendo asesinado en los años 2000, cuando era uno de los hombres de confianza de alías Jabón o Varela o el Cabo, jefe de Los Rastrojos. Danilo González abrió la policía al crimen y esa puerta nunca fue cerrada.

Los ejemplos de esta puerta sin cerrase son múltiples. Entre ellos se destacan, casos como los dos edecanes del expresidente Uribe y actual senador, Buitrago y Santoyo, ambos presos por narcotráfico; de hecho Santoyo fue extraditado hacia Estados Unidos. También llama la atención en caso del general Pinzón, quien fue comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá y director de Antinarcóticos; recientemente el gobierno norteamericano le quitó la visa. Pinzón es uno de los hombres más oscuros en la Policía y con mayores historias.

La segunda razón es la militarización de la Policía. En términos generales se podría decir que en la medida que la Policía fue incursionando en el conflicto armado, la sociedad fue aceptando una hipótesis de vida, y era que a cambio del papel que cumplían en el combate con las Farc y el ELN, se les perdonaba todo. Eso les dio un papel de omnipresencia en el mundo social de Colombia. No solo ocurrió en Colombia, en todos los países con conflictos armados, dictaduras o procesos complejos de violencia se presenta esta situación.

Luego de esta etapa de conflicto armado o dictadura comienza a vivirse una transición y esa omnipresencia y sacralidad de los entes de seguridad comienza a desmoronarse y diferentes situaciones comienzan a salir a la realidad. Tal vez eso es lo que esta sucedió en la actualidad y lo mismo pasará con las Fuerzas Militares.

El último factor es la impunidad, en la mayoría de los casos, los miembros de la Policía o de las Fuerzas Militares que se ven envueltos en escándalos son retirados de la institución o se les pide una carta donde soliciten la baja del servicio, pero de ahí no pasa, no se investiga, no se procede judicialmente, y cuando se hace, es contra la tropa y no los coroneles o generales. Así que todo esto, es solo el comienzo.

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