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Lunes, 5 de diciembre de 2022. Última actualización: Hoy

CRITERIO

El jueves 29 septiembre, 2022 a las 6:23 pm

CRITERIO

Rodrigo Valencia Q

   Su logro es un premio a la mayoría de edad de la inteligencia. Analiza minuciosamente, ve los resquicios, lo que nadie capta, lo que se esconde a la razón ordinaria, porque la suya es cumbre de la razón que ilumina.

   Que no entendamos su obra es culpa nuestra, de nuestra poquedad intelectual, de nuestra falta de talento y estudio para inquirir y pensar en profundidad lo que solo él ha podido ver.

   Hablo del filósofo alemán Inmanuel Kant, quien luce excepcionalmente su inteligencia en su «Crítica de la razón pura«; alguien que demuestra con argumentos y lujo de penetraciones lo que se propone. Mas confiar en un pobre criterio personal no es más que resabios del gusto subjetivo que no tiene ningún peso ante la universalidad de las cosas, y la Ciencia requiere, ante todo, de objetividad y claridad de razones.

   Es que a veces somos tan cándidos, tan cándidos… cuando pretendemos que tenemos la razón ante los demás y, ahogados por la pequeñez insignificante del gusto personal, decimos olímpicamente que algo es tonto, ridículo, malo, pésimo… y cosas semejantes, y no argüimos mínimamente razón alguna, ninguna demostración de peso, ni siquiera una frasecita que demuestre nuestro juicio en relación a lo considerado.

   Un juicio debe acompañarse, como un teorema, de sus tesis, argumentos y demostraciones. Criticismo no es torcer la boca despectivamente; más aún, no es acompañar sarcásticamente nuestra envidia e insuficiencia, lanzando sin ningún ton ni son un peyorativo juicio personal ante los demás como si fuera verdad absoluta. Esta falta de objetividad y mesura es, más bien, un retrato bien dicente de nuestra poquedad.

   La vida es un proceso largo, lento y difícil; poco a poco nos muestra el ovillo de lo que, incluso, nunca vamos a entender. Limitarse a las llanezas insulsas del gusto y criterio personal, queriéndolas pasar ante los demás como criterios de valor, es la más notoria ingenuidad e irrespetuosa adhesión a la verdad.

   La verdad es exigente. Tanteos, esbozos, análisis, conclusiones claras y pruebas, exige toda ciencia verdadera. Y en el terreno intelectual no podemos esperar menos, so pena de caer en majaderías sin sustancia ni peso convincente.

   Es preferible el silencio; es respetuoso ante lo que no sabemos y ante los demás; es elegante quedarnos callados cuando la ocasión exige, y cuando nuestros estrechos márgenes del criterio son lo que son: una diminuta ínsula ante el complejo e imponderable concierto universal.

   **RVQ**

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