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“Creo que nosotros contribuimos a una liberalización de la sociedad”: Eduardo Escobar, nadaísta

El domingo 10 mayo, 2015 a las 12:49 am
Gustavo Alzate, Alfonso Luna

Por Alfonso J. Luna Geller Fotografías: Gustavo Alzate Zamora

Cuando uno camina por las calles de Bogotá siempre debe andar alerta… dispuesto a afrontar de la mejor manera cada una de las sorpresas que puedan ocurrir. El pasado miércoles 6 de mayo vi, mágicamente, al personaje sentado, haciéndose embolar en una cafetería al aire libre; por instinto me dirigí a él y me le senté al lado. Claro, la sorpresa fue para él, no estaba tan alerta: quién diablos sería aquel que se le acercó con tanta confiancita, como si le estuviera esperando. Como buen paisa, locuaz, sencillo, no sofisticado, aceptó una improvisada entrevista para un desconocido diario de lejana provincia colombiana.

Escritor nadaista Eduardo Escobar 1A

Es que cuando pasé por allí, lo reconocí por las fotos que de él había visto tantas veces en periódicos y revistas. La imagen virtual de un personaje de esta índole le queda a uno grabada y si lo ve inesperadamente, por intuición, es imposible no abordarlo y comenzar a preguntarle cosas.

Eduardo Escobar, por lo que me dijo, siguió siendo un poético nadaísta, de aquella «degeneración» de «locos, geniales y peligrosos» de los años sesenta que escandalizaron al mundo de su época, porque para pertenecer a aquella insurgencia se les exigía “como único mérito, la ausencia de virtudes. Ni siquiera se requería ser artista, ni bachiller, ni digno. Al contrario: preferíamos al anormal, al neurótico, al apache, al bastardo, al marihuano, al demente, al desarrapado, al nadie, al apátrida, al antisocial, a ese cuya naturaleza mística se emparentaba más con el bandido que con el santo. Y Eduardo tenía los síntomas de ser un santo al revés, el ángel luciferino, la encarnación del horror”, se escribió en un reportaje de ése tiempo.

Escritor nadaista Eduardo Escobar 2A

Para quienes no recuerdan o no conocen qué fue el nadaísmo, diría que se difundió como una interpretación de la existencia humana de los años sesenta, liderada por Gonzalo Arango, como oposición literaria y filosófica al ambiente cultural establecido por la academia, la iglesia y la tradición colombiana. Ya había ocurrido algo similar con el ‘piedracielismo’ surgido en 1939, enfrentado al parnasianismo de Guillermo Valencia.

Con el poeta, periodista y escritor Eduardo Escobar (Envigado, Antioquia; 20 de diciembre de 1943) hicieron equipo Jotamario Arbeláez, el mismo Gonzalo Arango, Elmo Valencia, Amílcar Osorio y Alberto Escobar Ángel, entre otros.

Escritor nadaista Eduardo Escobar 3A

“En ésa época nosotros asustábamos al país dejándonos crecer el pelo, pero después ha sufrido muchos terrores pues estas fuerzas demoníacas de las guerrillas nuestras y el terrorismo narcotraficante, entonces es un país ya muy difícil de asustar, le dijo Escobar a este redactor, para adelante aclarar: “La marihuana fue parte de nuestro trabajo, era abrirle a la sociedad libertades que estaban completamente restringidas y satanizadas de una manera un poco absurdas, cuando era prohibido acostarse con una mujer por fuera del matrimonio y el homosexualismo era un pecado terrible: los pobres homosexuales vivían condenados a un ostracismo y a un pánico espantoso y creo que nosotros contribuimos a una liberalización de la sociedad”.

Escritor nadaista Eduardo Escobar 5A

Refiriéndose al fin del conflicto con las Farc, dijo que “las Farc creen ser un movimiento político, pero en realidad son una secta religiosa, es una gente dogmática que es muy difícil de manejar, y con el desastre que le han causado a Colombia, ahora quieren que los asumamos como víctimas”.

Eduardo Escobar le confesó a Proclama del Cauca que “creo que los colombianos debemos dejar de victimizarnos… Siempre hay que mantener la esperanza, la humanidad va por buen camino…”.

Escritor nadaista Eduardo Escobar 4A

De su obra hacen parte libros de poemas y ensayos, entre los que se destacan Invención de la uva (1966), Del embrión a la embriaguez (1969), Cuac (1970), Confesión mínima (1975), Correspondencia violada (1980), Nadaísmo crónico y demás epidemias (1991) y Ensayos e intentos (2001), etc. El día de nuestro encuentro nos presentó su más reciente producción editorial: «Cuando nada concuerda». Como columnista en el diario El Tiempo obtuvo el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en el año 2000, además ha escrito en el periódico El Espectador, y las revistas Cambio y SoHo.

La siguiente es la entrevista con Eduardo Escobar:

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