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Miércoles, 26 de febrero de 2020. Última actualización: Hoy

Creer para ver

El domingo 19 enero, 2020 a las 1:23 pm
Creer para ver
Santander de Quilichao
Creer para ver

Creer para ver

¿Hacia dónde vamos como sociedad?, no es solo una pregunta pertinente sino una preocupación para todo ciudadano consciente… porque indudablemente nos concierne y nos afecta.

Seguramente muchos creerán y dirán que vamos empeorando y otros tantos creerán y tendrán la esperanza que vamos por buen camino y que estaremos mejor en el futuro.

Qué importante es lo que creen o en qué creen las personas porque esto define su posición o lugar en una familia, en una sociedad, en el mundo.

Cada cosa que decidimos y hacemos delata nuestro sistema de creencias.

Hay quienes piensan y actúan bajo la creencia de HAY QUE VER PARA CREER y particularmente pienso lo contrario: que HAY QUE CREER PARA VER.

En otras palabras, pienso que cuando creemos en ALGO firmemente es cuando empezamos a construir el camino para que ese ALGO sea posible.

La pregunta nos invita a pensar también hacia dónde va Santander de Quilichao. Porque precisamente en este momento histórico del país estamos hablando de protagonismos y responsabilidades territoriales para construir paz y desarrollo.

Recordemos que Santander de Quilichao se instaló como un pequeño caserío de paso, donde se empezaron a concebir procesos de intercambio comercial de manera espontánea, informal, que fueron tomando auge con la localización de los reales de minas en diferentes sectores.

Hoy, con una población de más de cien mil habitantes, y, honrando estos orígenes, el intercambio sigue siendo la fuente principal de su economía.

Por eso en el municipio se ha propiciado y posibilitado la llegada y salida de toda serie de productos y servicios, como también de oportunidades y problemas.

Aquí somos una diversidad étnica y cultural sin igual… 33,2% de población afrodescendiente, 17,7% de población indígena y 49,1% de población mestiza. Un mestizaje sin mayorías ni minorías relevantes, único en el país, una multitud de identidades que nos enorgullece, nos convoca y también nos distancia.

Esta convivencia intercultural se percibe como una fortaleza que sufre constantes fracturas porque no se ha logrado consolidar el presente social y económico digno para todos.

Quienes han habitado desde siempre esta tierra privilegiada por la naturaleza, hoy se lamentan de un estado caótico de cosas y quienes llegan se quedan porque aquí se puede hacer “lo que se quiera”… bueno o malo, sin mayores controles.

Las responsabilidades, a mi juicio, son compartidas: gobiernos corruptos, poco competentes y comprometidos, más una ciudadanía pasiva, dispersa, poco organizada y más bien apática, con excepción de ciertas comunidades y organizaciones.

Para describir de alguna manera lo que sucede con nuestra sociedad, incluyendo la quilichagueña, me viene a la mente la palabra NATURALIZACION: hemos naturalizado el caos, las violencias contra las mujeres, contra los jóvenes, contra los niños, contra la naturaleza; hemos naturalizado la corrupción, la mediocridad, el clientelismo, nos parece de lo más normal que roben, que asesinen cada día más jóvenes, que los funcionarios públicos no cumplan con su deber.

En Quilichao, por ejemplo, nos resignamos a no tener espacios públicos dignos y bonitos para nuestros niños, nuestros adultos mayores, nuestras personas con discapacidad…

Frente a todo esto, simplemente no pasamos de la crítica, el rumor o la queja que no construye, no propone ni moviliza. No hemos logrado vincularnos como comunidad desde un propósito común para sacar adelante juntos a Santander de Quilichao. Sin embargo, lo paradójico es que somos personas guerreras, emprendedoras, resilientes, recursivas, con capacidades. Lo hemos aprendido, nos ha tocado aprenderlo. Todo lo que somos los seres humanos lo hemos aprendido, lo que sentimos y pensamos, ha sido un aprendizaje y por lo mismo, es susceptible de ser cambiado con nuevos aprendizajes… si lo decidimos.

Nuestro país, y nuestra región particularmente, requieren afincar nuevas ideas, afianzarse en caminos de reconocimiento, de reconciliación, de emprendimiento.

Podemos y necesitamos CREER que SI SE PUEDE construir una realidad diferente, PODEMOS CREER por qué no, que en Santander de Quilichao tengamos un buen gobierno producto de un ejercicio ciudadano participativo, consciente y responsable de sus decisiones; también, por qué no, que los espacios de nuestro municipio sean espacios públicos dignos y amigables para todos los públicos.

Recursos, fortaleza y capacidad no nos faltan, solo nos falta VOLVER A CREER QUE SI SE PUEDE Y COMPROMETERNOS.

Transformarnos para co-gobernar con transparencia y dignidad es una responsabilidad que nos atañe a todos como sociedad. Y creo firmemente que el equipaje central de esa transformación, es la educación.

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