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Cosmópolis y la realidad virtual

El viernes 8 junio, 2018 a las 7:47 am
Cosmópolis y la realidad virtual

Imagen de referencia, tomada de: https://bit.ly/2rLbPRE

Cosmópolis y la realidad virtual

Cosmópolis y la realidad virtual

Asistimos a una nueva territorialidad, la virtual, donde una tupida red de mensajes, formada por la unidad textual, sonora y de imagen, se introduce por todas las grietas de la sociedad.

La vida urbana ha mutado hacia la vida tecnocultural, la transmisión intersubjetiva se realiza con equipos de comunicación que han eliminado las relaciones interpersonales, virtualizando todo, racionalidad que depende de la calidad y el precio que se ostenta en las manos.

Y, si admitimos que las estructuras de una sociedad dada se transforman en estructuras de la conciencia, las personas en nuestra época agotan su tiempo subjetivo comportándose en resolver procesos y conceptos que antes se resolvían interpersonalmente en la cultura moderna de las ciudades.

Complejísimas redes semióticas se han tornado elementales para las nuevas generaciones y un vertiginoso proceso de sensibilidad desrealizada se ha instalado en las redes de intercambio que atrapan a la humanidad.

El discurso de la modernidad rebasó sus límites que parecían eternos, la cultura moderna dio paso a la posmodernidad; se han desvanecido los horizontes que caracterizaban al pasado, en lo político, económico e ideológico; el espíritu del siglo XVIII ha expirado y, sus fundamentos, como la democracia, que exaltaron la libertad, la igualdad y la fraternidad, cayeron estrepitosamente.

Del hogar, la casa y la mansión, que identificaban nuestra existencia, hemos hecho tránsito a “Cosmópolis”, espacio dotado de avanzadas plataformas para la información de la comunicación instantánea, equipos que van con nosotros, sintiéndonos, por primera vez, como ciudadanos del mundo.

La manera como se ha producido el cambio está a la vista, el sujeto, la historia, el progreso, la revolución social, el futuro, cayeron en los abismos de una economía unificadora, atrapada por el mercado total, la cultura total, la tecnología total, la comunicación total, que se expande como un mundo interconectado, ocultando la difusión hegemónica del pos capitalismo, que ya invadió al universo.

Tratar de vivir con los viejos formatos equivale a refugiarse como anacoreta y ermitaño en los Montes del Himalaya o las Montañas del Amazonas.

Los escenarios de la convivencia, la coexistencia pacífica o la confrontación por acceder o perpetuarse en el poder ahora se encuentran en los espacios tecno-culturales, que funcionan con criterios efímeros.

Es la era del vacío, de las posturas que desplazaron el sentido, que han puesto al individuo como una pieza electrónica instantánea y fugaz.

Pese a la visión maquínica del mundo, del mal uso de la tecnología, se puede construir una ética solidaria, aun teniendo las más agudas divergencias, sin tener que decapitar el adversario para jugar fútbol con su cabeza, como si se tratara de hacer entrenamientos para asistir a disputarse un evento mundial.

Muy a pesar de la difusión asimétrica de los equipos tecnológicos en el mundo, se pueden usar para mejorar los entramados rurales, urbanos y posturbanos, si los Estados los utilizan para la detectar y solucionar conflictos y construir una cultura basada en la convivencia, que rescate al ser humano, que lo libere y recobre de los trucos del desarrollo, que ha depredado, en dos décadas, un equivalente a quinientos años de explotación de la naturaleza.

Quizá y es lo deseado, nos corresponda a los colombianos abrevar en la Colombia Humana, para que después de esta confrontación por el poder, sin necesidad de ser arqueólogos, desmontemos las espesas y concentradas capas de información arreglada y truculenta, al estilo Arismendi, que han caído por años, como mantos volcánicos, sobre la cabeza de los desheredados y excluidos. Hasta pronto.

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Otras publicaciones de este autor: https://www.proclamadelcauca.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/jorge-munoz-fernandez/

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