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Continúa enfrentamiento entre indígenas y campesinos del Cauca, por el control de la tierra

El jueves 28 marzo, 2013 a las 7:22 pm

gobernación del Cauca

A pesar de que el viernes 26 de noviembre de 2010, campesinos e indígenas firmaron un acuerdo educativo para San Andrés de Pisimbalá*, después de una reunión que se prolongó durante todo el fin de semana en Popayán, bajo el testimonio del gobernador del Cauca, ingeniero Guillermo Alberto González Mosquera, el viceministro de educación, Mauricio Perfetti, representantes del Ministerio del Interior y de Justicia, de la Defensoría del Pueblo, con el que se pretendía poner fin a los hechos de violencia que se venían presentando en ésa área del municipio de Inzá, al final, no hubo compromiso y el conflicto continuó.

Gobernacion

*http://proclamanortecauca.blogspot.com/2010/11/gobierno-campesinos-e-indigenas-firman.html

Luego, como lo registró también oportunamente Proclama del Cauca el 31 de diciembre de 2010*, la noche de Navidad, miembros de la OPIC (Organización Pluricultural Indígena del Cauca) fueron víctimas de ataques con armas de fuego, armas blancas (machetes), piedras y garrotes, asestados por indígenas Nasa que supuestamente pertenecen al cabildo de San Andrés de Pisimbalá, como consecuencia de intolerancia ideológica y étnica y en la búsqueda del control de la educación en esa región del departamento. En esa ocasión en los enfrentamientos tumbaron las puertas de la Casa de la cultura donde estaba la biblioteca y destruyeron 25 computadores a machete y un equipo de sonido.

Enfrentamiento indígena

En esa ocasión la OPIC reclamaba en un comunicado a los directivos del Consejo Regional Indígena del Cauca: “… Por qué no respetan la libertad de pensamiento. Reconocemos que el CRIC es la autoridad pero los líderes que tienen en la zona de Inzá y Páez, como Abelina Pancho, Gentil Guegia, Luz Marina Yugue, Oscar Liz, Dicimaco Mestizo, han permitido implementar ideas violentas que atentan contra la integridad de la comunidad sanandresana y han infundido a la comunidad indígena de la zona de San Andrés para que actúen violentamente contra las personas que piensan y opinan diferente (campesinos, indígenas), ya que esta situación se viene presentando desde hace varios meses, entendemos los pensamientos y derechos que ustedes tienen, los cuales hemos respetado”.

Para finalizar el comunicado expedido hace casi tres años, invitaban a las autoridades del orden nacional para que realicen lo de su competencia en defensa del “derecho a la vida, el derecho a la igualdad, cuando ustedes con tal de darle contentillo a los indígenas nos atropellan, tengan en cuenta que ahora somos nosotros las minorías, ya que los indígenas no son los niños inocentes como ustedes lo consideran al contrario muchos mestizos, blancos y campesinos están cansados con ellos por intereses personales como son las becas, las tierras, carnets de salud, familias en acción y esto ha hecho que el censo indígena crezca más. Nosotros la comunidad de San Andrés de Pisimbalá estamos viviendo en carne propia humillación, amenaza de muerte, violencia, apedreamiento a nuestras vidas y a nuestras casas, destrucción de cafetales, expropiación y destierro; pero ellos siguen siendo los niños inocentes, donde está la justicia colombiana?. Así como a los atropellados por los fenómenos naturales y a quienes nosotros en medio de la pobreza también les hemos aportado nuestro granito de arena, así también nosotros necesitamos que el Gobierno nacional nos ayude y proteja”.

*(http://proclamanortecauca.blogspot.com/2010/12/nuevo-enfrentamiento-entre-comunidades.html

Capilla doctrinera San Andres de Pisimbalá1

Pues bien, esta mañana de Jueves Santo (28 de marzo de 2013) amaneció incendiada la capilla doctrinera de San Andrés de Pisimbalá, en el oriente del Cauca, como confirmación del enfrentamiento que cada día se agudiza más entre comunidades campesinas que se sienten desplazadas cultural y territorialmente por los indígenas.

Capilla doctrinera San Andres de Pisimbalá en llamas

Y con la incineración de este patrimonio cultural de la humanidad, según la Unesco, que era uno de los símbolos más importantes de esa región del oriente caucano ubicado en una zona de importancia turística, se pretende llamar la atención del mundo para una solución definitiva al conflicto. Sin embargo, este hecho, causó la indignación total en el Cauca y en Colombia.

IGLESIA

Este ícono cultural y turístico del Cauca ya había sido objeto del vandalismo: El 12 de enero de 1.972 fue incendiada por sujetos sin sentido de la importancia cultural de la capilla y en 1.975 fue reconstruida por la comunidad con ayuda del Instituto de Cultura y Turismo; ha tenido tres arreglos hasta el año 2.000, año en que se realizó el ultimo arreglo en el techo.

Nuevos enfrentamientos entre comunidades campesinas e indígenas 

Para tener una visión panorámica del conflicto social que se cocina en el Cauca, cabe recordar que el lunes 18 de marzo, indígenas y campesinos que se disputan la tenencia de la finca La Alsacia, situada en la vereda Octavio, en una zona rural de Piendamó, se enfrentaron en una grave pelea que dejó como saldo, al menos quince personas heridas.

Según testigos de estos hechos, aquel día un grupo de campesinos residentes en la vereda El Diviso y Octavio, ingresaron al asentamiento de la comunidad indígena Raíces de Oriente denominado La Alsacia, habitado por 25 familias desde mes de junio del año 2.005 con una extensión aproximada de 47 hectáreas, y entonces, comenzó una especie de batalla campal. Los indígenas denunciaron que fueron incineradas una vivienda y varias motocicletas, y que inicialmente, siete personas resultaron heridas, dos con arma de fuego, mientras que “los líderes del campesinado argumentaron que fueron los indígenas quienes empezaron con los ataques e indicaron que seis campesinos resultaron lesionados; además, insistieron en que en ningún momento fueron quemadas casas o motos” como lo registró otro medio de comunicación.

Sólo hasta ayer, como consecuencia de los nuevos hechos de violencia, se convocaron en varios municipios consejos de seguridad. En Popayán, en presencia de la Defensoría del Pueblo y de funcionarios de la Gobernación del Cauca y del Incoder, se empezó a trazar una ruta que permita atender las peticiones de las dos comunidades, sostuvo una fuente oficial.

Simultáneamente algunos pueblos indígenas del Cauca, declarándose en estado de alerta, expidieron un comunicado en el cual sostienen que “hemos venido luchando incansablemente en legitimar la posesión territorial que ancestralmente nos pertenece; tampoco desconocemos las necesidades de tierra que tienen otras organizaciones que han tenido una estrecha relación con el territorio; las políticas del Gobierno Nacional a través de sus reformas agrarias que han sido nefastas y a su vez propiciado el enfrentamiento entre diferentes sectores que han dejado como consecuencia muertos, heridos, estigmatizaciones y señalamientos a nuestras comunidades”.

CRIC

http://www.cric-colombia.org

Por su parte, la comunidad indígena nasa del cabildo Raíces de Oriente, dio a conocer una “denuncia pública” según la cual se declaran en asamblea permanente, y que las 157 familias habitantes del territorio que conforman el cabildo Raíces de Oriente, “ven amenazado su proceso organizativo y reivindicativo, por varios grupos de personas racistas que ven afectados algunos de sus intereses, entre ellos los politiqueros que han emprendido una campaña de desprestigio para sembrar la discordia entre indígenas y campesinos, utilizando a algunos líderes comunitarios y a diferentes medios de comunicación afirmando que los indios nos vamos a tomar las fincas de los campesinos, afirmación que es falsa ya que la lucha por el derecho a la tierra la venimos exigiendo de manera clara y concreta al gobierno nacional”.

Es importante tener en cuenta que este también es un conflicto de vieja data: el Consejo Regional Indígena del Cauca había denunciado, el jueves 19 de octubre del 2006, que “el que el sábado una persona lanzó una granada a la casa situada en la finca La Alsacia en el municipio de Piendamó, donde viven 30 familias indígenas» y que «… cuatro personas que circulaban en dos motocicletas pasaron frente a la finca La Alsacia y una de ellas lanzó una bomba”.

El comunicado establecía que varios adultos y niños estaban en la casa de la finca en ese momento y que «por fortuna» la granada explotó varios metros afuera de la vivienda, por lo que solamente afectó su frente y generó pánico en las personas que allí se encontraban.

La propiedad de la finca se debate en un «proceso jurídico indefinido» pero representantes del gobierno municipal de Piendamó, políticos y propietarios de tierras de la región buscaron tener el control de la finca, aunque no tiene un «propietario visible», según denuncia el comunicado de esa época.

Y denunciaba también el Consejo Regional Indígena del Cauca ese 19 de octubre de 2006 que “La comunidad indígena de Raíces de Oriente, de Cauca, se encuentra en asamblea permanente porque ha recibido amenazas del grupo de paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Hoy, las comunidades deducen que tanto el atentado contra la casa de la finca La Alsacia, como las amenazas a los comuneros, son la respuesta más clara a la política discriminatoria que promueve la institucionalidad del Estado».

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