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CONMOCIÓN CAUCANA

El martes 30 septiembre, 2014 a las 9:29 am

Crepitaciones

Los grandes escritores, entendiendo el adjetivo grandes en su significado o acepción de eminentes, inmortales o clásicos, con sus obras y novelas que trascienden a su majestad el tiempo, por años y siglos, tienen ese poder omnímodo de escribir para toda clase de generaciones, de cualesquier condición o género, siendo su leif motiv o razón especial, la misma condición humana, a la cual se refieren, analizan y describen con lujo de detalles. Tienen algo así como una especie de periscopio que auscultan el corazón y el alma humanos, pero con un efecto clarividente a través del tiempo, como si de veras nos estuviesen mirando, observando y criticando.

Dentro del anterior orden de ideas, por ejemplo, dada la trascendencia que ha tenido la noticia y la sentencia a 10 años de cárcel en el caso judicial de la doctora Ana María González Angulo, con 43 años de edad, (sobrina del exministro y exgobernador del Cauca, Guillermo Alberto González), eminente oncóloga, con una admirable hoja de vida, con muchos reconocimientos dentro de su especialidad, siendo también coautora de 120 publicaciones científicas en los registros de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, declarada culpable en ese mismo país, tras el intento de asesinato de un médico por amor, según ellos, al instante me acordé de una novela realista clásica en la literatura universal especialmente francesa, llamada “Madame Bovary” del gran escritor francés Gustave Flaubert, escrita por entregas en el año 1857 (hace ya 157 años), la cual contiene algunos rasgos casi idénticos con los pormenores y detalles que han rodeado el caso triste y lamentable de la oncóloga caucana, y me atrevería a decir, que es como si el autor francés hubiese adivinado el mismo caso y la misma trama, escribiendo esa novela premonitoria. Por ejemplo, el mismo carácter y temperamento de la protagonista, Emma Bovary, buscando y anhelando siempre un gran amor ideal, y cuando lo encontraba, no se sentía satisfecha, a pesar de tener todas las comodidades del mundo, la crítica del escritor al ambiente burgués de la sociedad francesa, la infidelidad de Emma con uno de sus amantes, el suicidio de la protagonista al final de su triste vida, ingiriendo arsénico en polvo, en fin, toda una trama y amalgama de situaciones parecidas al caso comentado, que ha conmocionado al Cauca y a Colombia.

Creo que fue nuestro egregio Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, quien dijo que “la realidad es más extraña que la ficción”, siendo un paradigma universal, indiscutible, absoluto, y si nos ponemos a analizar el presente caso lamentable de la oncóloga, tiene todos los visos de una situación novelesca, algo como para no creer, pues no comprendemos cómo es posible que ella siendo tan inteligente, preparada, muy intelectual, de buena familia, esté en un caso judicial, muy enredado y controvertido. ¿Acaso faltaron pruebas más contundentes a su favor? ¿Acaso fue un caso extremo de xenofobia, por ser colombiana? ¿Por qué no primaron los excelentes antecedentes académicos de la oncóloga? ¿Por qué no le dieron una condena más leve, si no existían más pruebas en su contra? Y la última: es que acaso ellos, los gringos, no se pueden equivocar nunca? ¡Caramba!, bueno es culantro, pero no tanto.

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