ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Domingo, 14 de agosto de 2022. Última actualización: Hoy

CON LA POESÍA EN VUELO

El viernes 30 octubre, 2015 a las 1:19 pm
Armando Orozco Tovar

Armando Orozco Tovar

En el Puente Aéreo, María Mercedes Carranza compró frutas y sola se las fue comiendo, mientras avanzaba en la lectura de una obra policiaca, género de la cual era experta.

Estaba ausente dentro de sus páginas alzando una barrera. Yo a su lado percibía la pared de aislamiento, que seguro se desgarraría para establecer una conversación, con las preguntas reglamentarias: ¿Has estado alguna vez en Calarcá, Quindío?

De pronto dejó su mutismo y dijo: “Come”. Señalando las ciruelas, que tomaba una tras otra, adquiridas en una de las cafeterías del aeropuerto. Al llegar a las 9:00 a.m. a Calarcá, hacía un tiempo primaveral.

María Mercedes Carranza

La habían invitado al eje cafetero la Casa de Cultura de Calarcá, donde nació el poeta Luis Vidales, para concederle un galardón con el nombre del vate autor de Suenan Timbres. Fue cuando me llamó para proponerme: “Prepara una conferencia sobre Vidales”.

Cuando íbamos a abordar el avión, le dije en alta voz mamagallistamente:“Me da como a Gabo miedo volar”. Y levantando la mirada me miró por encima de sus gafas como acostumbraba y dijo: “Quien se lo va a creer mijito”. Y siguió leyendo hasta cuando llamaron a subir a bordo.

En el trayecto se encontró con un senador, y ambos se fueron hablando, perdiéndose la oportunidad de volar a su lado, porque se sentaron juntos, y yo me fui a sentar con los del equipo Santa Fe, que iban a Armenia a jugar.

Todos los futbolistas aplaudieron por el buen aterrizaje en el aeropuerto de Armenia, meses después destruido por un terremoto, que acabo con la ciudad y la región. Los jugadores hicieron ruidos con la boca. Expresión que me pareció extraña, por nunca haberla experimentado, y tampoco sabía se podía hacer.

Al descender de la nave a María Mercedes Carranza, autora de: “¡Tengo miedo!” uno de sus tantos libros, la noté feliz. Como pocas veces la veía en la Casa de Poesía Silva de Bogotá.

Sigue a Proclama en Google News
Deja Una Respuesta
Abrir el chat
1
Paute aquí
Hola 👋
¿En que podemos ayudarte?