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Con Greta Thunberg se hacen sentir las nuevas generaciones

El jueves 26 septiembre, 2019 a las 3:09 pm
Con Greta Thunberg despiertan y se hacen sentir las nuevas generaciones

Con Greta Thunberg despiertan y se hacen sentir las nuevas generaciones

Las nuevas generaciones no se levantaron rindiéndole culto a las caucheras y rifles de caza y pensando que “Dios creó el mundo para que lo conquistáramos y civilizáramos en la religión verdadera”, como nos sucedió a quienes ahora bordeamos el sexto piso y fuimos víctimas del memorístico y dogmático adoctrinamiento del catecismo del padre Gaspar Astete.

La creciente destrucción de bosques, cuencas hidrográficas, contaminación del aire,  de las aguas dulces y marinas, la acelerada extinción de especies animales, la amenaza del holocausto nuclear y el auge de la ecología y el sentimiento de defender la naturaleza, vida y los animales, que tomaron creciente interés a partir de la década del 70, permeó a la sociedad y principalmente a las nuevas generaciones, influenciando sus ideas y pautas de comportamiento cotidiano, incluida la alimentación.

Los nacidos en el siglo XXI, ya no sólo miran los modernos celulares para comunicarse entre ellos, desbordar su energía y entretenerse.

Sí son, bien orientados, por padres y maestros,  a usar los modernos teléfonos que también son computadores portátiles, pueden acceder a la gran cantidad de obras de arte universal en todas sus expresiones y a conocimientos desarrollados en todas las áreas del saber a lo largo de diferentes épocas, mediante libros, revistas, audios, documentales, películas, etc, que  digitalizados y guardados se pueden bajar de Wikipedia, Google, You Tube, etc, y que antes sólo se encontraban en el espacio físico de las tradicionales bibliotecas.

Esto explica que surjan adolescentes como la sueca Greta Thunberg, que después de mostrar su desagrado ante el arribo del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, -el empresario representativo del ‘todo vale’, incluida la estafa inmobiliaria, para acumular bienes y fortunas- le cantó la tabla y al neonazi capitán Bolsonaro, el más visceral prototipo de los gobernantes desalmados y negociantes sin escrúpulos que encarnan el viejo sistema suicida y el neoliberalismo depredador de la agonizante era del carbón y del petróleo que representan y defienden como adalides y capataces armados de los avaros que además dominan las finanzas desde Wall Street y sólo ven el planeta como fuente de especulación financiera, explotación y extracción desbordada de sus recursos naturales y de millones de humanos que cada vez nos apretujamos más en esta pelota con nubes cada día más caliente y cercana al ‘apocalipsis now’ acelerado por los humanos convertidos en la plaga más dañina y motivados por el afán de enriquecimiento sin límites de las élites que manipulan la economía y los gobiernos.

Nunca como antes, con el acelerado desarrollo científico, tecnológico e industrial, el hombre había tenido la capacidad de, en poco tiempo, alterar el equilibrio que en este singular planeta azul permite el florecimiento de la vida en sus más variadas expresiones.

Los que nacimos a mediados de los 50 del siglo XX, hemos sido testigos del aumento acelerado de la población, la expansión urbana y la destrucción de millones de hectáreas de bosques y selvas que además de albergar millones de especies vegetales, animales y microorganismos y servir de hábitat a pueblos ancestrales, ayudan a regular el clima en el planeta.

Según estudios científicos, el clima de la tierra ha sufrido cambios drásticos en eras anteriores, debido a factores como la erupción simultánea y explosión de mega-volcanes; o el choque de la gran masa que impacto en el golfo de México y propició la desaparición de los dinosaurios; o hace como 20.000 años, cuando retrocedieron los hielos de la reciente glaciación y se dieron grandes inundaciones que algunos historiadores asocian con la leyenda del diluvio universal que los pioneros de la escritura en tablillas de cerámica: los sumerios y asirios, la registran y también los judíos en al Antiguo Testamento con la leyenda de Noé en su zoológica arca, y hasta los chibchas colombianos con la leyenda de Bachué, que con su varita mágica tocó la montaña para que se abriera el Salto del Tequendama y se desaguara  la tierra.  

Pero estos cataclismos, en nuestra era pueden ser acelerados por endemoniados y poderosos adalides del mal que enquistados en los gobiernos de los países más poderosos del planeta, como feroces langostas, esperan devorarse la Amazonia y lo que queda de verde selvático  en el planeta para ayudar a convertirlo en un horno invivible y con grandes ciudades y regiones costaneras inundadas por acelerar el calentamiento global que imbéciles como Trump y Bolsonaro insisten en negar.

Y eso sin saber o no, que en medio de su ambición y locura desmedida les dé por enfrentarse en una guerra nuclear y espacial volviendo el planeta inhabitable y destruyéndose los satélites que rigen el palpitar de la vida moderna.

Las Gretas Thunberg en la ONU, haciéndoles mala cara a los ogros y cantándoles la tabla sin hipocresías, abren ventanas de esperanza.

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