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Cómo sobrevivir con menos de tres mil pesos diarios

El jueves 2 mayo, 2013 a las 4:34 pm
Fabio Arevalo

Fabio Arévalo Rosero MD
fabio121@gmail.com
Twitter: @fabioarevalo

 Mientras que unos se mueren de indigestión, otros se mueren de inanición (y otros de indignación). Qué tristeza que sigan falleciendo personas tempranamente por males coronarios. Las arterias del corazón se obstruyen por cuenta de varios factores, entre ellos, una excesiva dieta rica en calorías, que incluye abundantes azúcares, grasas (saturadas y trans) presentes en alimentos como comidas rápidas, embutidos, jugos, gaseosas, todo tipo de frituras y los que contienen “vitamina Ch” (Chancho, chunchullos, chorizo, chitos, chicharrones y demás “chancochos”). Pero más frustrante que mientras unos sufren por su opulencia alimenticia, millones mueren de hambre.

1,5 US

“Live below the line”, (vivir debajo de la línea) es una campaña mundial de lucha contra la pobreza, que desafía a los participantes a vivir con el equivalente a la línea de la pobreza extrema durante cinco días. Se calcula que unas 1.400 millones de personas viven con US$1,5 diarios máximo. Por lo tanto a partir del 29 de abril personalidades destacadas del mundo se han sumado al reto: vivir con un equivalente colombiano a menos de $3.000 pesos diarios, por cinco días. Lo que ahorren (y algo más) será entregado para causas humanitarias. Se calcula que este año puedan recogerse unos 10 millones de dólares.

Uno de los más entusiastas es Ben Affleck el premiado actor y director de Argo, quien asumió el desafío de mantenerse con menos de ocho dólares durante cinco días. Son muchas las celebridades que se suman a esta causa con objetivos de ayuda puntuales. Hay que destacar especialmente al joven cantante norteamericano Josh Groban, que además del fabuloso talento lírico, se ha convertido en uno de los principales ejemplos de filantropía, liderando un montón de causas sociales. Y no podía faltar el “Live below the line”, donde se ha convertido en un símbolo.

Groban es hoy uno de los más grandes cantantes estadounidenses, con mayores ventas. Acaba de cumplir 32 años. Con gran habilidad natural para el pop y el rock arena, y mejor aún su sentido para los clásicos. Justamente una de sus mejores piezas se llama “Live below the line”. Esa tremenda fuerza interpretativa y solidaria, puede conocerse en este enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=WHBkOH6tURE

Un gran aporte a esta causa mundial que cada año suma más adeptos.

Ponerse en los zapatos de los más pobres del mundo permitirá a los participantes tener idea de las dificultades que enfrentan y generar conciencia de solidaridad y justicia social. Es un ejercicio de adhesión interesante, porque permite entender todas las dificultades y necesidades que pasan los más pobres, con los malabares que deben hacer para apenas sobrevivir. Hay que tener claro que sumados los gastos del día, deben ser inferiores a $3.000 (el café más precario de Juan Valdez cuesta lo de un día).

En Colombia algunos nos unimos a este ejercicio fraterno. Nuestra causa puntual se ha denominado “100 sueños en bici”, tema sensible que comentaremos ampliamente, en posterior artículo. (En lo personal, lo que deje de consumir estos días servirá para al menos comprar una de las primeras bicicletas en la causa solidaria para beneficiar a 100 niños vulnerables, en el proyecto “100 sueños en bici”).

Esta iniciativa, sirve además para confirmar que la crisis de los alimentos está incendiando al mundo. Paradójicamente es el hambre la que nutre hoy las revoluciones más fuertes. La semilla desestabilizante crece en sectores más desnutridos, con enorme motivación solidaria capaz de provocar uniones exitosas. Pero buena parte del origen de la crisis alimentaria está en las políticas de occidente y sus salvajes prácticas competitivas.

Y en el país hay un ingrediente adicional, el descaro y el desparpajo de la clase política en el poder para sumarse excesivos privilegios con salarios exorbitantes y la dilapidación (y abuso) de los recursos públicos. Por ello Colombia es uno de los países más desiguales del mundo. ¿Seguiremos eligiendo a los mismos que nos pintan la cara todos los días? He ahí nuestra responsabilidad verdadera con el “Live below the line”, que nos recuerda la sentencia de Charles Chaplin: “Sin haber conocido la miseria es imposible valorar el lujo”.

Apostilla: Para quien le interese conocer como “sobreviví” con menos de tres mil pesos diarios, sin dejar de cumplir con todos mis compromisos, aquí va un recuento de los dos primeros días.

Dietario de mi “Live below the line” (dos días)

Primer día: Luego de correr 10 kilómetros, para el desayuno herví copos de avena en agua, (una buena taza sin leche, ni azúcar). La acompañé con dos panes (me los había regalado mi hermana). Preparé un café (tinto) sin azúcar. Costo desayuno: $300. Luego vendría lo duro. Para ir al trabajo, no podría usar ni auto propio, ni transporte público, por costos. Tendría que hacerlo caminando (cuatro kilómetros), calculé bien, andando rápido como usualmente lo hago era media hora, así lo hice a pesar de ir de traje y algo sudoroso. A media mañana tenía síndrome de abstinencia, me encontré a un amigo. Le advertí que no iría por mi cuenta el café. Me convidó un café (pintado) sin azúcar y un pan.

Con cierta hipoglicemia al mediodía había que volver a casa (caminando) a preparar algo de almuerzo. Una sencilla sopa de papa, plátano y un huevo. Postre, una naranja, luego café solo. Costo del almuerzo: $700. En la tarde a caminar de nuevo. En una reunión de trabajo me convidaron un café y una arepa, me di tremendo banquete, parecía el Chavo. Después de volver a casa me llaman para otra reunión de trabajo, más infantería. Al finalizar me trajo un amigo. La cena fue algo de sopa que quedó de la mañana, un poco de avena con crema, una fruta y una galleta. Costo de la cena: $700. Total gastado en el día: $1.800.

Segundo día: Corrí siete kilómetros. Desayuno lo mismo del día anterior al mismo costo. Lo grave vino luego. El tiempo no me daba para ir caminando. El colectivo costaba más de la mitad del presupuesto del día. Me subí a uno y con cara dura le pedí al conductor que me llevara por mil pesos (así lo hacen usualmente muchos niños). Sorprendido aceptó. A media mañana reunión de trabajo con refrigerio incluido. Luego a casa caminando. Para el almuerzo con un poco de aceite de oliva (regalo de un oyente) preparé tortilla española a mi estilo: papa amarilla, cebolla, un huevo, algo de sal. Una naranja, una rebanada de dulce de guayaba y un buen café solo. Costo del almuerzo: $800

En la tarde caminé tres kilómetros para impartir una conferencia de dos horas. Solo bebí agua. Luego el transporte fue por cuenta de mis anfitriones. Atendí tres pacientes, con un café. Después a escribir mucho en mi oficina. Cena algo de tortilla de la mañana, una avena con crema, un pan, una naranja, un café. Costo: $800. Total del día: $2.900 (me estaba pasando). Aun me quedan tres días. Mañana uso la bicicleta.

Apostilla 2: En Popayán con el apoyo de Unicauca Estéreo, Diario del Cauca, programa «Popayán como vamos», Proclama del Cauca y el espacio radial Ciudad Feliz FM (Una forma distinta de vivir), le apostamos al desafío «100 sueños en bici». El apoyo a 100 niños en situación vulnerable. Quienes quieran vincularse, serán padrinos y tendrán importante compensación.

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