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COMENTARIO AL LIBRO SOBRE ROY BARRERAS

El domingo 26 marzo, 2017 a las 9:14 pm

Acabo de leer y estuve en el lanzamiento de “Roy de abajo hacia arriba”, escrito por Ángel Becassino, un colega de J.J. Rendón, otro de esos magos de la propaganda política, heredero de los trucos de Joseph Goebbels, jefe de prensa nazi; y que sin duda rige su trabajo por una frase atribuida a Maquiavelo: “el fin justifica los medios”. Un libro que de seguro hace parte de la estrategia “Roy presidente” y lo tiene mojando prensa, posando de intelectual y recorriendo el país (pero de paso, sin que nadie lo pueda denunciar, iniciando campaña presidencial desde las emociones contra las razones – y las redes sociales-).

El libro de Beccassino muestra a un Roy más bueno que el pan. A un niño pobre, con madre soltera que empeñó hasta la plancha para educarlo, a un erudito que aprendió a leer a los dos años, a un adolescente sufrido que trabajó de panadero y taxista, a un médico que salvó miles de vidas y una vez político quiere salvar al país de los malos y ayudar a los pobres. Un senador pragmático y sincero, sin cuya intervención en La Habana no tendríamos la firma de la paz con la FARC, y a quien el país no le ha agradecido lo suficiente. En fin, después de leer ciertos pasajes del libro dan ganas de abrazar a Roy; es más, de salir a votar por él, porque “es uno de nosotros”, un pobre que ha llegado a ser presidente del Senado a puro pulso. Y por supuesto de olvidar todo lo malo que dicen de él sus contradictores y envidiosos: que es voltearepas, lagarto, pícaro y todo eso.

El libro de Beccassino me recuerda al protagonista de la novela de Oscar WildeEl retrato de Dorian Gray”. Primero, porque la foto que aparece en contraportada es la típica imagen de un afiche de líder en campaña (que a propósito fue hecha por Carlos Duque, célebre fotógrafo de Luis Carlos Galán). En la novela de Wilde, el hedonista de Dorian le ofrece su alma al diablo para no envejecer y verse siempre tan bello y joven como ha sido pintado, y entonces, el que envejece es el cuadro. Y con cada pecado de lujuria, el cuadro envejece más. Como lector creo que la obra de Beccassino no logra el objetivo de mostrarme a un líder, sino a un Roy hedonista, megalómano con delirios de grandeza, haciendo campaña oportunista y camuflada, “usando” -para publicitar a Roy y al libro-, sin asomo de incomodidad, a una madre de 86 años, quien aparece en el libro y en los videos de promoción en la viva intención de mostrar un Roy más humano, más familiar, más humilde.

El libro de Becccassino también me recuerda a “El doctor Jekyll y el señor Hyde”, una novela de Robert Louis Stevenson que ejemplifica los trastornos psiquiátricos de una persona con dos identidades contrapuestas. Jekyll es un médico bueno que inventa un jarabe que le permite separar su parte humana del espíritu malévolo que lo habita. Y así, cuando bebe el jarabe, se convierte en Edward Hyde, un ser capaz de cualquier atrocidad. Pues bien, es lo que el libro de Beccassino nos revela de Roy. Que cuando es médico o está en su entorno familiar es un alma de Dios, pero cuando sale al escenario político es otra cosa, un enorme camaleón capaz de lo que sea para lograr sus objetivos. Verbigracia, se me ocurre pensar que el estratega político mandó a Roy a posar de escritor, intelectual y hacedor de la paz colombiana en escenarios universitarios, pero lo que todos vemos es a un político en campaña desesperado por lavar su imagen desprestigiada por sus enemigos, los medios y las redes sociales (como resultado de sus propias acciones en el pasado).

El mismo libro menciona “La metamorfosis” de Franz Kafka, donde se narra la historia de un hombre común llamado Gregory Samsa que un día amanece convertido en “asqueroso insecto” (adjetivo textual del mismo Roy en la presentación). Y cuenta que literalmente le pasó lo mismo, que siendo un hombre común, un día sin más, amaneció convertido en “político” (no usó el adjetivo “asqueroso” cuando dijo político, pero muchos nos pareció escucharla); como sea, creo que a Beccassino se le fueron las luces con esta comparación: comparar al político con un insecto no le viene bien porque alebresta en la imaginación la mala imagen que tienen los políticos de aquí y el mundo entero.

Como colofón, se me ocurre pensar que la publicación de este libro del señor Ángel Beccassino, como estrategia política, no es muy buena idea, porque las historias que allí se cuentan y como se cuentan, además de los actos de lanzamiento que se realizan por todo el país solo dejan ver al Roy oportunista que muchos condenan, y sospecho que era justo eso lo que se quería lavar.

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