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Coletazos del racismo en la ciudad blanca

El jueves 27 febrero, 2020 a las 10:11 am

Coletazos del racismo en la ciudad blanca

Coletazos del racismo en la ciudad blanca

En los últimos meses se han visto expresiones racistas en la modalidad de grafitis que han causado justificado malestar en la ciudad.

Se trata por lo general de protestas supuestamente libres, vacías de contenido.

Ideas, creencias personales o aisladas que se han plasmado en actitudes, comportamientos, estados mentales, motivaciones, disposiciones, producto de la indignación, el odio o el tribalismo.

Sus características son singularmente raciales y demuestran que sus autores parten del grado cero de la tolerancia y están imbuidos por prejuicios políticos, religiosos y culturales, según los cuales hay razas que tienen el derecho de dominio sobre los grupos culturales y biológicamente diferentes.

Desconocen que, históricamente, las primeras colonizaciones en el mundo impusieron férreas servidumbres a través de posiciones colonialistas que culminaron en dominios económicos, culturales y políticos.

Si miramos los grafitis, “mueran los negros” como un problema estético, nos ausentamos de la historia y desconocemos, por ejemplo, que Europa se arrogó la misión cultural e ideológica de educar a los “salvajes”, cuya población, en América, fue sistemática y metódicamente destruida, como aún se practica con los indígenas y los líderes populares en Colombia.

Alrededor de noventa millones de nativos originarios, y negros, traídos del África, terminaron exterminados con posterioridad al descubrimiento, o mejor, ocultamiento.

Y fue, a partir del siglo XIX, cuando nacieron teorías que pretendían demostrar que existía el derecho de las civilizaciones más fuertes de aplastar a otras, para justificar las relaciones económicas del capitalismo en ascenso, con fundamentado en el dominio racial.

Teorías que acudieron, igualmente, al DARVINISMO SOCIAL, que exaltaron y enaltecieron la eugenesia, con la idea de crear una raza superior, privilegiada y preferente, pretensión que culminó en el nacionalsocialismo hitleriano, con resultados de pavorosas y horribles matanzas.

Doctrinas que no descansaban en teorías científicas sino sobre posiciones puramente ideológicas, utilizadas para justificar las economías dominantes y otorgarle súper poderes a la raza blanca, a la que consideraban superior, etnocéntrica y heredera de las divinidades, con mejor capacidad para adaptarse a la sociedad y la naturaleza. Existían, para ese entonces, reyes y democracias con Corona.

Fue necesario que el Tribunal de Núremberg condenara a los criminales de guerra nazis para castigar severamente las conductas racistas, consideradas como crímenes despreciables contra la paz y la humanidad.

Imaginar, en nuestra época, que es legítimo y permisible propugnar por una limpieza étnica, desconoce, supinamente, que es el miedo, el obscurantismo y la ignorancia lo que engendra el sentimiento del racismo, que se esconde en las pasiones fascistas.

En Roma existía un lugar escogido por los ciudadanos denominado PASQUÍN, que correspondía al nombre de una estatua, en cuyo entorno solían fijarse escritos satíricos anónimos contra personas y emperadores. Lo propio, podría hacerse en las ciudades de Colombia, para aplacar la furia discriminatoria de los fanáticos racistas, herederos del KU KLUX KLAN, que pudieran estar haciendo puntos para conseguir una beca en Oklahoma o Tennessee, demostrando, así, que son notables defensores de la Constitución de Los Estados Unidos y no la del 91 que nos rige en Colombia.

Salam Aleikum.

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