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Domingo, 16 de mayo de 2021. Última actualización: Hoy

Coca y paz: el mito de Sísifo en el Cauca

El viernes 23 abril, 2021 a las 6:49 am
Coca y paz: el mito de Sísifo en el Cauca
Imagen: Archivo Web.

Coca y paz: el mito de Sísifo en el Cauca.

Por: Omar Orlando Tovar Troches -ottroz69@gmail.com-

El término absurdo, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua española, significa: 1. adj. Contrario y opuesto a la razón, que no tiene sentido. 2. adj. Extravagante, irregular. 3. adj. Chocante, contradictorio. 4. m. Dicho o hecho irracional arbitrario o disparatado*. Todas estas acepciones pueden describir a la perfección; la realidad social pasada y presente del departamento del Cauca.

La cotidianidad de los caucanos, desde hace mucho tiempo, parece ser la corroboración empírica de los postulados de la filosofía del absurdo. El registro, casi que diario de hechos de violencia en contra de las comunidades étnicas, campesinas, defensores de derechos humanos y activistas sociales, pareciera restarles a estos macabros hechos, su carácter arbitrario o irracional, para ubicarlos en una especie de limbo del sin sentido de la aparente resignación y, horriblemente, de la justificación que algunos despistados, quieren darle a esta increíble crueldad de los actores armados.

Parafraseando al maestro Rubén Blades, este vivir en “eternas retiradas” **, que han asumido los más humildes habitantes del Cauca, para tratar de escapar de las siniestras garras de una guerra en la que, por donde quiera que se mire, son víctimas; ha ocasionado en el resto de la sociedad, una especie de tenebroso silencio cómplice con la carnicería que, a cuotas, cada vez más grandes, se está desarrollando en el Cauca y que tiene como trasfondo a la coca y a la Paz.

Mientras en el congreso colombiano, el senador indígena , Feliciano Valencia, junto con su colega, Iván Marulanda, lograban un increíble triunfo político, al lograr que su proyecto de ley para regular la producción de coca, pasara la prueba de su primer debate, al ser aprobado, 15 votos a favor y 5 en contra, derrotando la ponencia negativa de la senadora del Centro Democrático, Fernanda Cabal; en el municipio norte caucano de Caldono, era asesinada la gobernadora indígena del resguardo La Laguna de Siberia, Sandra Liliana Peña, firme opositora a la presencia de cultivos de uso ilícito en su territorio. Nuevamente, el absurdo del acontecer social del Cauca se manifestó con contundencia.

Ante la intransigencia de un gobierno, empeñado en la vieja e inútil fórmula de glifosato y plomo para luchar contra el narcotráfico, que elimina de tajo la posibilidad de caminos diferentes para solucionar esta problemática, como los planteados en el Acuerda de Paz Estable y Duradera, pactado entre el Estado colombiano y la desparecida FARC-EP, los campesinos, negros e indios del Cauca, no encuentran salida diferente a su histórica miseria, que la de arriesgar su seguridad y su tranquilidad, dedicándose al cultivo de coca y marihuana para usos ilícitos, cerrando una  y otra vez  el  circulo vicioso de la necesidad, la guerra y la represión estatal.

Desafortunadamente, la crisis de la pandemia y la falta de un compromiso más contundente de mandatarios y mandatarias locales y del departamental, para asumir, frente al gobierno nacional, con respetuosa decisión y entereza, la defensa de la vida  y del territorio caucano, pareciera condenar a los humildes del Cauca, tal como al mítico Sísifo, a cumplir un eterno ciclo de subir la roca de sus aspiraciones de vida digna y bienestar comunitario hasta una cima, para dejarla caer, en el vacío de la resignación y la desesperanza, ante la falta de empatía del resto de la sociedad y de la clase dirigente departamental y nacional, que los obliga cada día, más miserables y más urgidos, a iniciar el ciclo de nuevo, por siempre.

Paradójicamente, el absurdismo de Kierkegard y de Camus***, encuentra en el extremo de su postulado :”La vida no tiene sentido”, aplicado a sangre y fuego por los violentos, una respuesta inverosímil, asombrosa, pero abrumadoramente enérgica, originada en el extremo dolor de la barbarie, que quiere empezar a romper la relación coca y paz con el mito de Sísifo en el Cauca, en dos vías  aparentemente diferentes, que sin embargo convergen en las altas instancias del gobierno nacional; por un lado, la apuesta por el éxito del proyecto de ley de regulación de la producción de coca, liderada por el senador indígena Feliciano Valencia y, por el otro; la respuesta fáctica de las comunidades indígenas, resumidas en las palabras de la Mayora Blanca Andrade: “Si nos toca tapar la panamericana un año, pues la vamos a tapar, vamos con toda la fuerza porque tocaron a las mujeres y tocar a las mujeres es tocar a toda la familia.”. Sea cual sea la vía, ya es hora de acabar con la maldición de lo absurdo como sinónimo de Cauca.

*Tomado de: Diccionario de la lengua española | Edición del Tricentenario | RAE – ASALE

**Canción “Ojos de Perro Azul”, Rubén Blades.

*** Sören Kierkegard: Filósofo Danés. – Albert Camus: Escritor y filósofo argelino.

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