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Cien días del Alcalde y Movilidad en Popayán

El viernes 8 abril, 2016 a las 10:58 am

Felipe Solarte Nates

Por: Felipe Solarte Nates.

En vísperas de cumplirse los primeros 100 días de mandato del alcalde Cesar Cristian Gómez, más dedicados a estructurar el Plan de Desarrollo que orientará a la ciudad en los próximos años, con el reciente paro de transportadores urbanos en Popayán y la demora en las obras viales emprendidas desde la anterior administración, la ciudad vivió el caos de Movilidad que desnudó todas sus carencias y nos abrió los ojos para reglamentar el Sistema Integrado de Transporte Público, que deberá operar tan pronto concluyan los trabajos de pavimentación de los principales corredores viales y apertura de nuevas calles y carreras que desembotellarán el congestionado tránsito de autos particulares, camiones, buses, taxis, motos, bicicletas y peatonal.

Alcalde de Popayán Cesar Cristian Gómez y la Movilidad - Foto-montaje: Proclama del Cauca.

Como predominó por décadas en las ciudades colombianas, el gremio transportador urbano, -patrocinador de campañas para Alcaldías y Concejos Municipales, buscando el respaldo para sus intereses de estos funcionarios -,argumentando su inconformidad por la modificación de los horarios de ‘pico y placa’, puso contra las cuerdas al nuevo mandatario, mientras asistía a un evento en Cali, decretando sorpresivamente el viernes anterior, un paro que se prolongó hasta el lunes, generando toda clase de dificultades a los sectores de menos ingresos, carentes por lo menos de bicicletas, sin ignorar las dificultades para el desplazamiento de adultos mayores y escolares.

Además de la arbitrariedad de los gerentes de las empresas transportadoras que lo fomentaron tres días antes de la reunión acordada con el alcalde, durante los cuatro días del paro, afloró la falta de solidaridad y espíritu cívico de la mayoría de propietarios de autos particulares, que tranquilamente circulaban casi vacíos sin ofrecer sus servicios, por los menos a los ancianos y mujeres con niños que inútilmente esperaban quien los movilizara. También pelaron el cobre los moto-taxistas, contra quienes orientaban sus protestas los dueños y conductores de busetas y taxis, al aprovechar la ausencia de transporte público, no para ganarse una buena imagen entre los ciudadanos, sino para especular cobrando hasta cinco veces más lo que normalmente cobran a quienes de urgencia acuden a este riesgoso sistema de transporte informal.

También se evidenció la abundancia de motos que circulan por la ciudad para uso particular y familiar de sus propietarios y la importancia de impulsar el uso de la bicicleta no sólo promoviendo bici-parqueaderos como los oportunamente instalados por la alcaldía en el parque Caldas, que deben ser replicados por otras entidades públicas municipales, departamentales, nacionales y privadas. También reconstruyendo la deteriorada ciclo-vía, desde el coliseo La Estancia hacia el norte de la ciudad y construyendo otras de uso exclusivo que comuniquen de oriente a occidente y viceversa.

El paro también evidenció la carencia de unidad de criterios entre los gerentes de las empresas transportadoras, propietarios y choferes de las estufas de leña con llantas que son la mayoría de busetas, que sin control ambiental, impunemente circulan ahogando a los propios y visitantes que discurren por los estrechos andenes del centro y otros sectores de la ciudad.

Considerando experiencias de ciudades donde ha sido aplicado el Sistema Integrado de Transporte Público, el Gobierno nacional giró el 70% del valor de las obras para adecuar los corredores viales por donde circulan la mayoría de busetas, con un significativo aporte de los Municipios y sus empresas de servicios públicos, como sucedió en Popayán con el Acueducto cambiando e instalando numerosas redes. La inversión menor correrá por cuenta de los transportadores, que deberán unir sus capitales, personal y experiencia para formalizar el servicio, no sólo adquiriendo suficientes y modernos vehículos afiliados a una sola empresa, que cubra con rutas económicas a todos los sectores de la ciudad, desestimulando así el uso de los automóviles particulares y del moto-taxismo. También garantizando mejores condiciones laborales a los conductores que hoy trabajan a destajo, sin ingresos ni horarios fijos, carentes de seguridad social y salud para ellos y sus familias y sin perspectivas de pensionarse.

En fin, este sorpresivo paro de transportadores públicos de pasajeros, descontentos con la modificación inconsulta de los horarios de ‘pico y placa’ y la llegada del servicio Uber, que competirá con los taxistas, alertó a las autoridades municipales, la ciudadanía y los empresarios del transporte, acerca de las urgentes transformaciones que requiere la infraestructura de la ciudad, con la adecuación de los actuales corredores viales, construcción de nuevos, ciclo-rutas y ampliación de andenes y amoblamiento urbano. Además de una intensa campaña de educación fomentando el espíritu cívico ciudadano desde la niñez para fomentar la solidaridad en una sociedad más integrada entre raizales e inmigrantes de diversos grupos sociales, raciales y culturas.

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