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Chucho García

El sábado 1 noviembre, 2008 a las 11:14 am
Me uno al merecido homenaje de reconocimiento que por estos días varios estamentos de los sectores públicos y privados ofrecen al Senador Jesús Ignacio García Valencia y en especial en el Norte del Cauca, por su gestión parlamentaria y toda una vida al servicio de los caucanos.

La política es casi tan emocionante como la guerra y no menos peligrosa. En la guerra podemos morir una vez; en política, muchas veces. “Chucho García” es de esos dirigentes que sobreviven al difícil ajetreo del accionar político, quizá gracias a su combativo espíritu liberal y porque sabe que el verdadero liberal no se rebela contra los abusos, sino contra los usos.

Este prestigioso penalista, especializado en Derecho Constitucional, con trayectoria parlamentaria, ha sido concejal de varios municipios caucanos y en 1986 llegó al Congreso para impulsar importantes proyectos de desarrollo económico y social en el sur del país, al lado del Senador Jorge Aurelio Iragorri Hormaza.

García Valencia, se ha caracterizado por ser un recio defensor de los derechos sociales y culturales de los colombianos. Hizo parte de los parlamentarios que se pronunciaron frente al Plan Nacional de Desarrollo, la Ley de Regalías y la Reforma del Estado.

El congresista Jesús Ignacio fue ponente de la Ley Estatutaria de la Administración de Justicia y el proyecto de ley que transformó el Ministerio de Gobierno en Ministerio del Interior. Durante este periodo legislativo en la Cámara de Representantes trabajó arduamente para sacar adelante la Reforma Política, la Reforma de la Ley 100, la Reforma Pensional y la Reforma de los Servicios Públicos.

“Chucho García”, como se le conoce afectivamente en los círculos de la patojocracia y política caucana, sabe que oposición es el arte de prometer aquello que el gobierno no puede asegurar y por lo tanto desde el Partido Liberal Colombiano está comprometido con la defensa y promoción de las comunidades regionales y locales, la evolución de sus propias culturas en un ambiente de pluralidad étnica y un medio ambiente sano con servicios públicos a costos razonables que satisfagan sus necesidades básicas, en especial, vivienda digna, así como condiciones democráticas que garanticen su desarrollo autónomo en armonía con el de la nación.

Estudioso de las leyes colombianas y de la problemática regional, sabe que el enemigo más temible de la democracia es la demagogia y por lo tanto se cuida de no prometer lo que no ha de cumplir y más bien con cierto pragmatismo dirigencial se apunta a defender los principios e ideas que se agitan en la renovación del liberalismo caucano.

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