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Lunes, 22 de julio de 2024. Última actualización: Hoy

Chu chu chu y se restringe la ruta oncológica en el Cauca

El martes 11 junio, 2024 a las 10:35 am
Chu chu chu y se restringe la ruta oncológica en el Cauca
Chu chu chu y se restringe la ruta oncológica en el Cauca
Imagen: Unidos por la Nutrición Clínica

Chu chu chu y se restringe la ruta oncológica en el Cauca

Oscar Rodrigo Campo Hurtado

Ruby Arias es paciente oncológica desde hace dos años y logró hacer toda su ruta de atención en el municipio de Popayán. Hace dos meses debía hacerse su control médico; sin embargo, pese a ser afiliada a la Nueva EPS no ha conseguido que le programen la cita en el Hospital Universitario San José de la capital caucana.

Ruby y Valentina Pino, junto a más de cien pacientes oncológicos del Cauca, han creado de facto una red solidaria, buscando soluciones y apoyándose mutuamente. De todas maneras, esto no suple el procedimiento médico, que no da espera en enfermedades como el cáncer, que avanza rápido y requiere medicamentos, exámenes, tratamientos y controles; estos pacientes viven una carrera contra el tiempo de la que depende su vida.

Ellas nos contaron el caso de Leidy Viviana Anaya, quien padece cáncer de lengua desde hace un año. Según narran, su ruta de atención está rota. Afiliada a Asmet Salud, no ha podido recibir atención en Popayán ni en la ciudad de Cali, que ha sido el destino más usual de remisiones para este tipo de pacientes, por la integración entre la red de salud del Cauca y la capital del Valle. Como si fuera poco, las tres horas de viaje, a las que nos hemos acostumbrado por la construcción de la doble calzada, ya no son posibles para Leidy y para muchos pacientes que esperan iniciar con su ruta de atención, ahora el destino propuesto es la ciudad de Pasto, a seis horas de camino desde Popayán, lejos de su cotidianidad, su familia y red de apoyo, incluso de sus actividades de sustento. 

Otro caso que expusieron fue el de Hugo Narváez, afiliado a Asmet Salud y residente del municipio de El Tambo, quien no ha logrado iniciar su ruta de atención oncológica; debieron atenderlo por urgencias, pues su patología requiere tratamiento inmediato porque cada día que pasa, su condición médica se complejiza aún más.

Igualmente, en Argelia, una paciente que padece cáncer de tiroides acudió la semana anterior a su cirugía programada hace dos meses, pero se encontró con la noticia que, al parecer, por la falta de insumos quirúrgicos en el Hospital San José, debía reprogramar para una nueva fecha su intervención quirúrgica.

Los casos comentados por Ruby y Valentina, representan la realidad de muchos caucanos y caucanas, quienes probablemente nunca imaginaron que la intervención a las EPS a las que estaban afiliados terminaría generando un caos en la atención de pacientes de todo tipo. La angustia y la desesperación no se han hecho esperar entre cientos de personas que aguardan una respuesta oportuna para recibir atención inmediata ante situaciones que no admiten demora.

La Superintendencia de Salud ha asumido una responsabilidad inmensa con el Cauca, las EPS que concentran la mayor cantidad de afiliados dependen de sus agentes interventores. En sus manos está la salud de los habitantes del departamento, pero hasta ahora no hay cambios en la materialización del sistema en beneficio de los usuarios. Todo lo contrario.

Las rutas integrales, las autorizaciones sin barreras, el trato digno y la posibilidad de la atención cercana a la residencia del paciente se ven cada vez más lejanas. Todo tiende a agravarse. La humanización del paciente disminuye, la dispensación de medicamentos se vuelve ineficiente y los servicios habilitados se van cerrando. Esa es la realidad que viven los caucanos.

Pero no solo es en el Cauca, el sistema de salud en Colombia necesitaba innegablemente varias mejoras, pero ahora atraviesa una crisis profunda, exacerbada por problemas estructurales y de decisiones políticas más preocupadas por imponer un modelo ideologizado que por mejorar las condiciones de aseguramiento y atención de millones de colombianos.

El problema en oncología no es de poca monta, en 2023, según datos de la Cuenta de Alto Costo (CAC), en Colombia se notificaron más de 58 mil casos nuevos de cáncer. La región central concentró el 33 % de estos, seguida de la región Caribe con 20 % y Bogotá, con 18 %. Cabe señalar que el 58 % de los diagnósticos corresponden a mujeres, siendo el cáncer de mama el más frecuente, representando el 50 % de los casos femeninos.

Por otro lado, el CAC reseña que en los hombres el cáncer de próstata predominó con un 46 %, seguido por el colorrectal (16.5 %) y el de estómago (12.0 %). Las cifras revelan un alarmante incremento del 23 % en la proporción de casos nuevos de cáncer invasivo en comparación con el año anterior. Este aumento, si bien podría interpretarse como un avance en la detección, también subraya la urgencia de que el sistema aborde la enfermedad y mejore en su prevención y control.

¿Qué está pasando en el Cauca? Desde 2017, la Unidad Funcional para la Atención Integral de Cáncer del Adulto (UFCA) en Popayán, se erigió como un modelo de atención oncológica integral. Sin embargo, la propuesta de instaurar, sin una debida transición, un sistema de salud universal gratuito y la eliminación de las funciones de las EPS, han generado un colapso en la prestación de servicios por la falta de instrumentos jurídicos que den estabilidad a los prestadores y garantía en el pago de la atención.

La transición hacia un sistema de salud universal en Colombia enfrenta desafíos monumentales. Los costos de proporcionar atención gratuita para toda la población son astronómicos y representan una carga financiera que el gobierno parece incapaz de manejar eficientemente. Esto ha exacerbado la inequidad en el acceso a los servicios de salud, un problema crónico en el país.

El chu chu chu de las EPS, como dijo el Presidente, ha desatado un caos organizativo, deteriorando la calidad y prestación de los servicios. El modelo de aseguramiento ha funcionado por años, las EPS requerían cambios indudablemente, pero, las que resistieron en el tiempo, a pesar de sus fallas, han sido esenciales  en la intermediación, coordinación y provisión de atención médica. La intervención de varias de ellas debió mostrar mejoras en la atención, pero contrariamente se siente es incertidumbre, con efectos negativos en la prestación de la salud y la calidad de vida. Además, las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS) no solucionaron las dificultades financieras como se les propuso, son varias al borde del cierre.

La situación en Popayán es especialmente grave. Si las EPS, hoy intervenidas por el Gobierno Nacional, no contratan rápidamente a los prestadores de servicios de salud locales para la atención del cáncer y demás enfermedades catastróficas y crónicas, los pacientes seguirán en una situación de vulnerabilidad extrema, con un riesgo inminente para sus vidas. Los principios de accesibilidad, continuidad e integralidad del tratamiento médico son ahora un lujo inaccesible para muchos, incrementando la desprotección y la angustia de los enfermos y sus familias.

A los pacientes no les interesa el debate político, solo requieren atención, que el cambio propuesto por el gobierno sea para bien, que la intervención de las EPS y el giro directo a los prestadores mejore lo que se tenía por atención. La realidad se cuenta en vidas de caucanos y colombianos que se irán perdiendo mientras los discursos se desvanecen en medio de este caos.

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