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Celebración en Belgrado

El domingo 9 noviembre, 2008 a las 10:22 am

Belgrado, Noviembre 9 de 2008

Aquí cada familia de serbios ortodoxos, igual en Rusia y el resto del mundo eslavo, tienen un Santo Protector (San Nicolás se festeja antes de la Navidad, por ejemplo, y el plato preferido es el pescado, aparte de las carnes de res y de cerdo), ese día el cocimiento es abundante, la olla alcanza para todos, el ágape realmente comienza a partir de la siete de la noche, no se cursan invitaciones porque los allegados a esa determinada familia que conocen la costumbre y la tradición van llegando sin necesidad de ella para felicitar al anfitrión, hay quienes llevan un ramo de flores, otros por lo general botellas de vino y de *rakia* (aguardiente de ciruelas, típico de estas regiones, los árabes lo hacen de datiles y lo llaman igual: raki.)

Algunas familias celebran su Santo tres días seguidos: el primer día llegan al ágape los parientes y amigos más cercanos; el segundo día los amigos y conocidos en general; y el tercer día para aquellos que no alcanzaron a llegar los dos primeros días. Abunda la carne de cerdo, una reminiscencia de la época de la resistencia contra los turcos musulmanes, luego la de cordero, res en todas sus formas: chuletas, chorizos, etc.; pero como algunos sufren de algo hay también carne de pollo, pescado, frutas diversas, según la época, y una diversidad inmensa de dulces y pastelillos.

Anoche estuve en casa de Miroslav Simonovic, cordialmente llamado Sima, es un director de cine que estudió en Praga y en Paris y vivió algunos años en México. Tuve la oportunidad de conocer por primera vez una gran estrella del cine mudo, Ita Rina, estudió en Berlín y era más famosa que Marlen Dietrich, y más que ella pues en esa época Hollywood le ofreció a Marlene un salario de 25 dólares y a Rita Ina 70. Su película »Tomashina» es una obra maestra superior a las de esa época en Hollywood, hecha en Checoslovaquia, es posible que la cinemateca de Belgrado me de en CD una copia, así podrás tu apreciarla en Quilichao. Rina nunca quiso abandonar Serbia y murió en edad avanzada en el terremoto que afectó la costa dálmata en l978. Viven en Belgrado su hija y su nieta Talia; Talia era anoche una de las huéspedes de Sima.

De Sima vi sus documentales sobre México. Todos los huéspedes eran de la Radio Televisión de Serbia, había una que hace cine y reside en Canadá, varias actrices, entre estas Megy que es una trotamundos, ha vivido en Argentina, en los Emiratos Árabes, en las Islas Canarias y ahora viaja a Australia llevando como siempre a su compañero, un perrito de esos orejones, un spaniel, excéntrica, dicharachera y muy divertida. Muchos son amigos y conocidos míos, me he sentido en mi elemento y un poco amargado por pensar que debo regresar a Colombia y recluirme nuevamente en Jamundí. Ya Sima me está comprometiendo con uno de ellos para escribir un libreto sobre Belgrado, pues le encanta mi prosa poética. Si eso coagula quizá demore el viaje, pero la verdad no quisiera regresar, este es mi mundo. Salí de su casa ya pasadas las l0 de la noche, no vivo muy lejos, 25 minutos caminando. Se anuncia el invierno, fuertes y helados vientos, los árboles ya casi desnudos y el piso como una alfombra de hojas amarillas. Pasan algunas chiquillas riéndose acaso de sus propias locuras. Uno que otro muchacho solitario. El placer de caminar aquí de noche sin ese temor que nos afecta en Colombia. Nadie las molesta, saben que están seguras y que este mundo no es aun el de los zafios. Cerca, muy cerca, está el Templo de San Sava, un santo educador serbio, una obra arquitectónica monumental que recuerda la Catedral de San Pablo en Londres, toda la noche iluminado, lo circunda un parque inmenso a cuya entrada está en bronce la figura de Karadjordje, el héroe serbio que hizo trizas el Imperio Otomano.

Ayer Sima celebraba la fiesta del patrón de su familia, San Demetrio y su esposa aprovechó para recordar a sus huéspedes que yo era autor de un celebrado poema sobre la epopeya de Serbia, *La Gran Señora de la Luz,* edición bilingue con una bella portada, la imagen de un soldado serbio de la primera guerra mundial en Salónica. Milanovic, de la TV, propuso entonces escenificarlo porque tiene todos los elementos para una »cantata heroica». Ojalá. Puede suceder también que me expidan mi credencial de corresponsal extranjero, eso me haría sentir un poco Hemingway. Un abrazo y mil recuerdos, PAUL DISNARD

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