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Campo Hurtado, el gobernador que se merecen los caucanos

El jueves 20 agosto, 2015 a las 4:26 pm

Gloria Lorena Iragorri MosqueraPor: Gloria Lorena Iragorri Mosquera

He revisado por inquietud ciudadana las hojas de vida de los cuatro aspirantes a la Gobernación del Cauca sin apasionamientos y no conociéndoles personalmente a ninguno, he llegado a una conclusión dados los futuros escenarios y la realidad de este departamento.

Quienes vivimos fuera del Cauca, pero nuestros ancestros están fuertemente ligados a su devenir y afectos del pasado, nos duele saber que puede llegar a caer en manos “non santas” para trazarle nuevos derroteros.

El Cauca necesita un gobernador que haya estudiado cada una de sus regiones y que tenga claras las prioridades. Que sepa que este departamento tiene muchas diferencias regionales.

Por eso no pueden tener igual tratamiento. Son 42 municipios que hoy reclaman ser conducidos por alcaldes pilosos y un mandatario seccional que ejerza un mejor liderazgo y conocimiento de sus realidades.

Orientar los destinos de una región como la caucana con todas sus diversas y complejas necesidades no amerita improvisar en la conducción de sus complejas realidades y problemas.

El Cauca es un departamento de regiones y el gobernador y su equipo, deben saber diferenciarlas, trabajando por el desarrollo de cada una de ellas para buscar un departamento equitativo con oportunidades en cada zona para acabar con el espejismo que en Popayán están todas las posibilidades y por lo tanto el sueño es llegar a la capital.

Pero no basta con estudiarlas. Hay que recorrerlas, hacer trabajo de campo, hablar con su gente, oírles sus problemas y sueños, para poder trabajar en los unos y hacer realidad los otros. Asistir sin temor a los foros que convocan los gremios u organizaciones sociales y empresariales para debatir los temas de la región.

Por eso el Cauca necesita un gobernante con sentido común y mucha imaginación realista, no uno promesero que reparta tamales de pipían o palmaditas en las espaldas, con dinero a diestra y siniestra, reuniendo multitudes para entusiasmarlas con propuestas que él mismo ni entiende y sabe que no puede cumplir.

Ya pasó la época de buscar votos en festines y bazares de ilusiones que luego se convierten en frustración. Esa es la vieja política que ya no puede encajar con un pueblo que quiere oír planes serios ideas e iniciativas, propuestas y conocimiento de las soluciones a viejos problemas.

El Cauca está exigiendo respeto ante las ambiciones de personajes cuestionados y de dudosa alianza con las mafias políticas que se emboban desfalcando con jugosos contratos las arcas de los departamentos, como oportunamente lo ha venido denunciado la senadora Claudia López del Partido Verde.

Los caucanos esta vez quieren definir su voto según los méritos, el conocimiento y las propuestas de los candidatos. Ya, para bien de la región, la politiquería tradicional sin ideas y cerebro poco funciona.

Un buen gobernador necesita dividir el departamento en zonas bien diferenciadas. Alguien las llamó “polos de desarrollo” y llevar a ellas educación de calidad, oportunidades de un trabajo digno, estímulos al sector agropecuario y a la creación de empresas, según las características regionales, pero que al menos “diga” cómo lo va hacer.

Hay sueños que van a cumplir un siglo y los caucanos no hemos podido ver concretados en obras como la anhelada salida al mar. Hay que hacerlos realidad pero teniendo una financiación viable y seria. Bases sólidas.

El Cauca necesita un gobernador sin tacha, transparente en todos sus actos, tanto personales como de gobierno, que no exista en lo más mínimo en su comportamiento dudas o sospechas, porque se podría saltar al vacío, en un departamento que tiene gente capaz y comprometida con los más necesitados y con ideas renovadoras.

Si en el Cauca se quieren tener ventajas para la globalización tendrá que pensar en grande. Y para esto se necesita un gobernador que piense en grande, que no utilice “ventrículos” y diseñe los esquemas para hacer realidad los sueños posibles.

Un gobernador que se camine el departamento y escuche a la gente, que se rodee de los que más saben de cada tema. Ya lo hay. Es un líder inteligente, estudioso, una nueva figura que no tiene afanes de poder político y económico, como lo es el ingeniero Oscar Rodrigo Campo Hurtado.

Las comparaciones son odiosas y con el respeto que los demás se merecen, pero basta conocer sus propuestas, sus programas de gobierno y sus trayectorias personales y profesionales, para saber que los caucanos no podemos equivocarnos escogiendo otro distinto que este sencillo y capaz ingeniero, que por referencias de familiares y amigos, me indican que la mejor opción es la de Campo Hurtado.

Muy interesante que incursionen en política personas como los señores Gilberto Muñoz Coronado y Santiago Zambrano Simmonds, quienes tienen futuro con autoridad moral y ética, además han trabajado por la región, pero en la práctica electoral y preferencias de la actual contienda no es la hora de ellos.

Con esa otra inteligencia que es más importante que el coeficiente intelectual: la inteligencia emocional. Pensar en grande construye la auténtica paz que tanto va necesitar el Cauca en los próximos  años.

El candidato Oscar Campo Hurtado con su labor social y comunitaria, le ha permitido conocer ampliamente el departamento, siendo testigo de los enormes retos que representa trabajar y generar, desde los entes gubernamentales.

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