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Jueves, 11 de agosto de 2022. Última actualización: Hoy

¿CAMBIO?

El jueves 2 junio, 2022 a las 10:33 am
Una nueva constitución política - Cambio

¿CAMBIO?

Una nueva Constitución Política.

Es apenas natural y propio de nuestra condición humana que la emocionalidad emerja en el ámbito de la competencia, mucho más si tal competencia es electoral o deportiva; pero en uno u otro caso, lo que afirma la predicada condición humana es la capacidad para superar el fragor de la competición, elevar nuestra mirada y volver sobre la racionalidad a la que deben ceder nuestras emociones.

Es precisamente la racionalidad la que permite generalmente que, al término de una competición deportiva de conjunto, como el fútbol o cualquiera otra, cuando el juez sentencia el final del primer o segundo tiempo del partido, los hasta ese momento rivales se saluden con respeto y en muchos casos hasta con admiración.

Pues bien, en nuestro país el árbitro de las elecciones (organización electoral), sentenció el final del primer tiempo de unas elecciones presidenciales tan importantes como lo han sido todas en sus respectivos contextos históricos, en consecuencia, tal organización electoral se concentra en pasar del plano informativo a la declaración misma de los resultados (escrutinios), los candidatos que tuvieron éxito en ganar el favor popular para disputar la segunda vuelta, desde el mismo día de conocer los resultados se concentran en descalificarse mutuamente; la ciudadanía por su parte intenta ver a través de las nubes de información y desinformación que analistas profesionales y espontáneos le suministran sin cesar.

Por una razón que quizá la psicología, la sociología y/o la antropología puedan explicar mejor, vivimos en la permanente búsqueda de un salvador que dé rápida, muy rápida solución a lo que nosotros mismos hemos deteriorado, infuncionalizado o impedido que se haga. En materia de política electoral, parece animarnos una búsqueda inmanente de una suerte de ser que aunque humano, sea superior a nosotros sin que nos lo enrostre, esto es, sin que su comportamiento o lo que dice exacerbe nuestros sueños frustrados; un ser que no sea espejo de nuestra propia realidad que muchas veces, incluso de manera inconsciente deploramos, sino reflejo de nuestras aspiraciones aplazadas que en nuestros silencios prolongados abrazamos y que, de tiempo en tiempo confiamos a alguien para que las haga realidad por nosotros.

Cuando encontramos esa suerte de ser humano superior capaz de hacer por nosotros lo que nosotros mismos no, es decir esa suerte de decepción potencial, echamos mano a la emoción, lo convertimos en un dios y se cierra todo espacio para la razón. Esa actitud es propia de los infantes, por lo cual no creo equivocarme al afirmar que nuestra sociedad no ha alcanzado la adultez.

El cambio o las transformaciones sociales no van a provenir de ninguna persona que las proclame en nuestro nombre, sea este un adulto mayor muy respetable pero absolutamente ignorante sobre la función administrativa u otro adulto mayor también respetable que propone cosas irrealizables, por lo menos para este tiempo con los recursos de los que va a disponer.

Por su puesto las dos opciones en disputa no representan lo mismo, ni se pueden sobre simplificar los planes de gobierno, pero el análisis de las propuestas y de los candidatos propiamente dichos, debe necesariamente permitir espacio a la razón, para evitar una nueva frustración en el elector que, concurre a la urna esperanzado en mejores condiciones para llevar adelante su proyecto de vida individual o el construido en conjunto con una comunidad, a fin de que en el próximo certamen electoral en la naturaleza cíclica que le es inherente, no tengamos que asistir al milagro de la resurrección de los partidos y personas a los que hoy con triunfalismo se les declara la muerte política.

Algunos datos para tener en cuenta, el monto del presupuesto general de la nación para el presente año es de $350.4 billones, de ellos $209.1 billones son para el funcionamiento del estado, $71.7 billones para el pago del servicio a la deuda y solo $69.6 billones para inversión.

Para que se haga una relación de proporción, Colombia tiene casi 190.000 kilómetros de vías públicas, de los cuales un poco más de 19.000 kilómetros están a cargo de la nación, algo más de 35.000 kilómetros están a cargo de los departamentos y más de 135.000 kilómetros están a cargo de los Municipios; vale decir que la nación concurre también a la financiación de inversiones en la red vial departamental y municipal, con criterios de distribución del gobierno central bastante arbitrarios y sombríos.

Aunque la segunda calzada Santander de Quilichao – Popayán, si es que algún día se construye es una alianza público privada, su costo está estimado en $1.2 billones y son cerca de 76 kilómetros de vía.

No hay cambio posible sin la acción decidida de las plurinacionalidades, pueblos y comunidades todas que habitamos este país, en procura de un proceso destitúyete que abra paso a un nuevo escenario constituyente en el que suscribamos un nuevo consenso aspiracional al que todos aportemos; una nueva Constitución Política.

PABLO CESAR PEÑA – Constitucionalista.

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