ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Domingo, 21 de abril de 2019. Última actualización: Hoy

BUENA ESA DON CAMILO

El miércoles 17 enero, 2018 a las 12:22 pm

BUENA ESA DON CAMILO

BUENA ESA DON CAMILO

Por Omar Orlando Tovar Troches –ottroz69@gmail.com-

“¡Ay qué cosas las de este Don Camilo! …” (Tomado de la serie de T.V. Don Camilo Coestrellas, 1987-1989)

Aunque ganas no faltan, en esta ocasión no se hará reminiscencia alguna de la serie de televisión colombiana llamada Don Camilo; adaptación de la obra original del Italiano Giovanni Guareschi, sino de otro Don Camilo, mucho más actual, pero igual de humanista que el protagonista de la mentada serie televisiva.

De vez en cuando, pero muy de vez en cuando, quienes nos dedicamos a comentar el diario acontecer de Colombia, tenemos la oportunidad de hacer de lado nuestra, casi rutinaria, labor de señalar los insistentes desaguisados, entuertos, torcidos o metidas de pata de los administradores públicos, para resaltar el buen ejercicio de algún gobernante nacional, si es que lo ha habido ¿?, regional o departamental.

BUENA ESA DON CAMILO

En esta ocasión quiero enfilar mis muy humildes loas a Don Camilo, pero no al regordete personaje de la ficción de Guareschi, sino a Camilo Romero, el joven gobernador de Nariño. Ruego calma tanto a seguidores como detractores de esta novel figura de la política nacional, él no está en campaña, ni recogiendo firmas y mucho menos, me ha untado con mermelada.

La cosa va como sigue: A raíz de los tristes e indignantes sucesos acaecidos recientemente en territorio nariñense, el actual Gobierno nacional, al igual que todos los anteriores, desde que nos llamamos Colombia, decidió que la mejor y única forma de remediar la inequidad, la pobreza, la exclusión, el olvido y la violencia, que desde casi siempre ha padecido el pueblo colombiano, pero más llamativamente en los últimos días las buenas gentes de Nariño; era desplegar más de DOS MIL miembros de la fuerza pública para: “…brindar seguridad en el suroccidente del país, atacando con decisión los factores de inestabilidad que impiden el desarrollo de la región y enfrentado las amenazas que atentan contra la tranquilidad de sus habitantes“, lo anterior en palabras del alto mando central militar colombiano.

No es necesario haberse graduado de sociólogo, politólogo, antropólogo o cualquier otra ciencia del comportamiento humano, para entender que esta ha sido la más reiterada, pero a la vez la más fallida fórmula para enfrentar cualquier conflicto de origen social. Así lo ha demostrado con contundencia la reciente historia colombiana. Sin embargo, este gobierno, como todos los anteriores, hizo el anuncio con redoblantes, platillos y fanfarrias, colocándole a la fórmula un rimbombante, rebuscado y apantallador nombre: OPERACIÓN EXODO.

El joven Don Camilo, el nariñense, no el Italiano, atado como están todos los gobernantes locales, al establecimiento central, sobrio y firme, como ha sido su actuar público, agradeció de mil amores el ostentoso plan militar, pero agrego que: el Estado debe responder de manera integral, no puede ser de otra manera. Aquí hay un problema estructural que es un problema de Estado. Lo que está ocurriendo en Nariño no es ni más ni menos que el reto de la institucionalidad de Colombia. La paz no se muestra solo en una solapa a nivel internacional, sino que tiene que ser una realidad y si esta fracasa en Nariño fracasa la paz en Colombia”.

Al joven Don Camilo, gobernador del Departamento de Nariño, provincia a la que el resto del país mira únicamente como esa en donde a comienzos de años hay fiestas de negros y blancos, en la que nacen buenos jugadores de futbol, donde se hacen chistes de pastusos y se comen ese animalito tan lindo llamado cuy, esa que queda allá al norte del Ecuador, se le debe resaltar la entereza con la que le elevó la voz al Gobierno central, para recordarle que no es a punta de balas, cachiporras y gases lacrimógenos, como se solucionan los problemas del pueblo colombiano, sino con la presencia y acción integral del Estado, cumpliendo lo prometido, lo pactado y lo firmado, porque de lo contrario la operación militar de estrambótico nombre tendrá como resultado el desplazamiento, la muerte y la miseria en forma de EXODO de cientos y cientos de nariñenses.

Es una lástima que esta demostración de política seria, de dignidad y de humanidad, haya quedado circunscrita a  la página oficial de la Gobernación nariñense y a una muy pequeña y lánguida nota de madrugada en alguna radio de la prensa bogotana.

¡Ay qué cosas las de este Don Camilo! Atreverse a enfrentar a Don Juanma, el presidente Nobel de Paz y qué pena con la fina gente de la capital pero, ¡Buena esa Don Camilo!

También te puede interesar
Deja Una Respuesta