Martes, 20 de noviembre de 2018. Última actualización: Hoy

BONDAD

El domingo 4 noviembre, 2018 a las 10:24 am
Bondad

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

BONDAD

La palabra que inicia este texto es un invento de nuestros ab-orígenes, los pueblos  disgregados del Lacio que se dispersaron por toda la península hoy llamada ibérica, preindoeuropea. Ese es su origen. Nace mezcla de muchas sangres como la griega.

En la lengua que hoy hablamos predominan raíces latinas, hindúes y hay algunas sajonas. En el siglo XVI con de Quevedo y Góngora la madre España tuvo su florecimiento. Ya existía un “Tratado sobre Gramática latina” y Antonio de Nebrija escribió en 1492 la Gramática de Antonio el Nebrissense para expresar bien el nobel idioma.

Preceptores y lectores, monjes y universidades fueron delineando el curso del uso y guarda del idioma que hoy disfrutamos. El latín se hablaba y se estudiaba en universidades y conventos. La iglesia romana la tomó para su jerga y misales. Y la nueva lengua florecía frente a otras que cundían por Europa. Para esta época ya Johannes Gutenberg había inventado la imprenta en 1440. Gracias a ella el nuevo idioma se hablaba y se estudiaba y con ella aparecieron los poetas y la comedia que extendieron su uso.

He tomado la palabra bondad, símbolo de la dulzura de los vocablos de nuestro idioma. Y así entender la manera como se formaron las palabras de raíces y terminaciones. Bonus, bona, bonum es el inicio de la formulación de una palabra en latín. Es el nombre y la manera como se usa dentro de la conversación este adjetivo.

Desde Nebrija aprendimos que a la raíz latina se le agrega el género y el número. Algo muy semejante se estilaría en la nueva lengua del reino de Castilla. Y así como en esta palabra, se encuentran todas las demás palabras sean sustantivos o verbos o adverbios. Tienen igual tratamiento.  

Bondad viene de bonum. Tomamos bon y le añadimos dad: “Algo está lleno de bueno”. Y así lo hacemos con muchas otras expresiones. Como mal-dad, fealdad, claridad, ciudad, barbaridad, calidad, habilidad, utilidad. Ciudad, viene de civis, ciudadano: Llena de ciudadanos.

La lingüística o estudio de las lenguas es apasionante y, a veces, desconcertante. Detrás de las palabras hay una historia. El padre Efraín Gaitán Orjuela escribió el libro Biografía de las Palabras por allá en 1954 para divertirnos. Pues, detrás de cada persona y palabra hay una historia para contar.

Bondad, una de las más bellas palabras del castellano, – puede decir de quien se aluda-

que tiene esa virtud: que es llena de gracia, suave en el trato, bella en su modo de presentarse, con amplitud de pensamiento, condescendiente y generosa. Y lo contrario con la palabra maldad. El idioma está hecho para describir y atender todas las posibilidades de ser humano en su trato con sus semejantes.

La palabra bondad ha tenido a bien permitirnos hacer un recorrido por la formación de palabras y caer en la cuenta del origen de ellas. Nuestro idioma es una criatura viviente y compleja. Cada una tiene una patria, una familia y un nombre.

31-10-18                                             11.18 a.m.

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Otras publicaciones de este autor en: https://www.proclamadelcauca.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/leopoldo-de-quevedo-y-monroy/

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