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Bienvenida, señora alcaldesa

El lunes 13 enero, 2020 a las 9:55 pm
Bienvenida, señora alcaldesa
Lucy Amparo Guzmán González

Vistazos

Bienvenida, señora alcaldesa

Luis Enrique Delgado

Señora alcaldesa, Lucy Amparo Guzmán, vea le digo: Ahora que está en su nuevo despacho, ese asignado a la primera autoridad del municipio de Santander de Quilichao, no se vaya a olvidar que afuera estamos unas cien mil personas, más o menos, esperando mucho de usted. Y no solo que cumpla sus promesas de campaña con las que conquistó una votación admirable, porque fueron convincentes, sino que asuma con su recia personalidad, con el amplio contingente de su talento, su decidido criterio liberal y, sobre todo, por su abnegado amor a este próspero municipio. Que asuma, digo, la muy dispendiosa tarea de recuperar el orden ciudadano y la disciplina que, en casi todos los sentidos, de a poco, pero a pasos de gigante, se han ido perdiendo.

Porque Quilichao vive hace rato un lamentable estado de convulsión y malestar, como consecuencia de pusilánimes administraciones que han hecho caso omiso a los clamores ciudadanos. Administraciones que solo han cumplido parcialmente sus promesas.

En gran medida la crisis administrativa de Quilichao se ha hecho común y corriente, o lo que es lo mismo un estigma, un estilo, una costumbre, se debe a la falta de liderazgo de la clase política, que ha perdido la conexión en sus ciudadanos y que en la práctica ha dejado de oírlos, casi que los ha menospreciado.

Muy lejos estamos de aquellas épocas en las que el gobernante ponía en práctica medidas audaces para el bienestar de sus gobernados.

En la actualidad el político tiene la imagen de ser ese personaje corrupto y egoísta que piensa solo en su interés personal. Y no la de un líder preocupado por el bien de la ciudadanía.

Es un flagelo.

Santander de Quilichao, obviamente, no ha escapado a ese flagelo que ha llevado un pueblo tan acogedor, de gente incomparablemente amable, a vivir en medio de un caos diario en gran parte de lo elemental para una sana convivencia.

No seré yo, señora  alcaldesa Lucy amparo Guzmán, quien le diga los puntos más neurálgicos deplorables y mortificantes de Quilichao y para sus pacientes y mansos pobladores. Usted los conoce mejor y más que nadie porque también los ha vivido y los conoció aún más de cerca durante su fértil campaña, camino a la primera posición del municipio.

Sin embargo, no sobra decirle que los ciudadanos de bien ya no aguantamos la incomodidad en el espacio público, invadido por quien ha querido sin importarle el derecho ajeno, estrechando la movilidad a peatones y vehículos, con los consiguientes peligros para todo.

Y si a eso agregamos que estamos sin vías, pues recojamos bártulos, señora alcaldesa.

Acá los días de mercado ya no son miércoles y sábado, como era antes. Ahora son todos los días de la semana, generando una incomodidad y un desespero absolutamente asfixiantes sin que, hasta ahora, haya habido autoridad para aplicarle freno a su progreso vertiginoso.

Tampoco seré yo, quien le marque las pautas que permitan palear tan incómoda situación, particularmente en el centro de la población. Es su obligación, señora alcaldesa, porque usted se ha comprometido a enderezar el rumbo torcido que desde hace años lleva Quilichao y de paso a brindarles bienestar.

Deber de todos

Estamos hartos con este sonajero de quejas, pero también entendemos que el deber es de todos, incluso de quienes fueron sus oponentes en el camino a la primera posición municipal, porque también ellos ofrecieron soluciones y prometieron adelantos para el progreso Quilichagueño.

Obviamente creemos en sus intenciones y si sus respectivas votaciones no alcanzaron para sus propósitos, si es verdad ese amor y esos deseos de un Quilichao sano, prospero, acogedor y en paz, pues también a ellos les ha llegado el momento de llevar todo a la realidad.

¿Cómo? Despojándose de sectarismos politiqueros, de rivalidades propias de las campañas electorales, para aunar voluntades e ideas y rodear a quien durante 4 años regirá  los destinos de la población. Solo así, entre todos, como en fuente ovejuna, la señora alcaldesa Lucy Amparo Guzmán, podrá ofrecernos al menos buena parte de lo que tanto deseamos para que esta hermosa ciudad vuelva a ser ese remanso de paz que otrora la distinguió.

Entonces, por la dignidad, por el derecho a habitar un territorio en paz, por un ambiente sano, por preservar tradiciones ancestrales, por difundir y mantener viva la historia, por promover la productividad y el desarrollo, vamos todos a acompañar y a rodear a la señora alcaldesa, Lucy Amparo Guzmán, en sus loables propósitos de darnos el Quilichao que todos queremos y soñamos, y como dijo el político de mi pueblo, he dicho.

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