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BERGMAN, PERSONA (1966)

El martes 27 diciembre, 2016 a las 3:03 pm
Rodrigo Valencia

Rodrigo Valencia Q ©

«La señora Vogel está totalmente sana, tanto física como psíquicamente», dice la doctora, y entonces le asignan una enfermera asistente, Alma.

«Creo que el arte tiene enorme importancia en la vida, sobre todo para personas que tienen problemas»; es que Elizabeth es una actriz, y ahora se ha envuelto en un drama de mutismo ensimismado, su vida toma el color hermético de las ausencias.

Lo excelente viene a este filme de la genialidad de Ingmar Bergman; genialidad para plantear extremas circunstancias, para dotar de situaciones inquietantes la película.

La actriz Elisabeth Vogel y Alma, la enfermera, comparten este expediente psicológico, túnel anímico en donde el morbo a resolver en un esfuerzo en espera permanente. Los soliloquios de Alma con su paciente son tónica que sostiene lo improbable, mientras en el mundo exterior grita la guerra de Vietnam y un monje budista se incendia en plena calle como protesta solitaria, situaciones marginales al mundo de esta historia, encerrado en acentos personales íntimos.

Los diálogos transcurren con tono intrigante, bellas son las confesiones de Alma; pero son espejo donde no hay reflejo, porque Elisabeth no contesta nunca. Son anecdotarios donde alguna vez se resienten las culpas en esa relación interpersonal monóloga, de dos almas unidas eventualmente por la soledad. Y quizá «lo importante es el esfuerzo, no lo que conseguimos».

Esta película de Bergman, producción de 1966, con la infaltable Liv Ullman (Elisabeth) y Bibi Anderson (Alma), con música expresionista de Lars Johan Werle, nos mueve a una espera intrigante entre fotogramas de especial belleza.

RVQ

https://www.youtube.com/watch?v=eaBqZMwT2WI

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