ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Lunes, 26 de octubre de 2020. Última actualización: Hoy

Belalcázar reconoció a sus hijas mitad indígenas

El viernes 18 septiembre, 2020 a las 9:47 am

Belalcázar reconoció a sus hijas mitad indígenas

Los delitos contra el patrimonio no pueden ampararse en el derecho a la protesta y deben ser judicializados.

Creo en el derecho de protesta de los pueblos; creo en que Colombia necesita una revisión profunda de sus acontecimientos históricos, con la participación de académicos, gobierno y el pueblo, donde deben confrontarse a la luz pública los archivos, que son la base de toda reflexión histórica, sociológica y antropológica seria. Pero no estoy de acuerdo con que se destruya una obra de arte, como el Belalcázar ecuestre ejecutado por el célebre escultor español Victorio Macho en Popayán.

Decapitar una obra artística, es un calamitoso y deplorable atentado contra el patrimonio. Los delitos contra el patrimonio no pueden ampararse en el derecho a la protesta y deben ser judicializados. ¿Qué sigue después de esto? ¿La quema de museos religiosos, de iglesias, de museos históricos, de claustros universitarios, del Museo Colonial, del Museo Nacional? Esto debe parar aquí y con acciones contundentes.

El respaldo de la alcaldesa de Silvia, Cauca, Mercedes Tunubalá Velasco a la destrucción de dicho patrimonio, es una muestra del grado de suma ignorancia en el que estamos sumidos. Aquí comparto la carta de la alcaldesa y las razones avaladas por ella, emitidas por los pueblos indígenas que representa:

Estatuas ecuestres y ciudadanos equinos 

Las estatuas ecuestres se hicieron para conmemorar en la antigua Roma el rol de liderazgo ejercido por los équites o caballeros. Supongo que de aquí se extrapola la palabra caballero para darle origen al título de nobleza de ciertas órdenes del medioevo y lo que hoy es simplemente un adjetivo de uso frecuente entre nosotros: “damas y caballeros”.

En la Antigua Roma había numerosos trabajos en bronce como esculturas ecuestres, que representaban los emperadores, pero no sobrevivieron porque era práctica común la de fundir las estatuas para fabricar monedas o representar santos con el ascenso del cristianismo.

Solo sobrevivió el Marco Aurelio ecuestre en el Campidoglio de Roma, tal vez porque muchos lo confundieron con Constantino el Grande, fundador del cristianismo con Teodosio y con el papa negro Melquiades.

Victorio Macho fue un escultor palentino moderno, capaz de recrear el arte clásico, continuado en Roma con obras como el condotiero Erasmo de Narni, llamado Gattamelata, ejecutado por Donatello (1447 a 1453) y el Colleoni de Verrocchio, fundido por Alessandro Leopardi en 1488.

En EE.UU., las primeras tres esculturas aparecen a mediados del siglo XIX.

Ahora, coincidimos con el maestro Rodrigo Valencia Quijano, máximo pintor caucano junto a Juan Cárdenas, quien analiza lo acontecido en las siguientes palabras:

“Estamos de acuerdo en que es un contrasentido que la estatua ecuestre de Sebastián de Belalcázar, un «héroe» más que dudoso y cruel, se haya montado precisamente sobre la colina El Morro de Tulcán, ícono de la cultura aborigen que el imperio español sacrificó para propagar su dominio en esta parte de la América. Pero esto no justifica de ninguna manera la agresión perpetrada en contra de la excelente estatua de Belalcázar, obra del escultor español Victorio Macho, importante artista de la modernidad. Se hubiera podido pensar, en desmontarla cuidadosamente de su lugar original y trasladarla, preservarla y exhibirla en otro sitio, no sé cuál (…) ¡Debemos respeto a los pueblos indígenas, pero al arte también!”

Hay que decir que el adelantado Belalcázar, fue casado con las hijas del cacique Payán y sus hijos fueron los primeros mestizos reconocidos por un título de nobleza, bien ganado por este criador de cerdos en tan difícil expedición, bajo las órdenes del conquistador del Perú don Francisco de Pizarro. Belalcázar no solo evitó una guerra al casarse con la descendencia del mencionado cacique que le da su nombre a Popayán, sino que también le ayudó en su guerra contra otros pueblos indígenas enemigos de Payán como los yanaconas. Esto garantizó una paz estable durante algunas décadas y dejó el testimonio que los pueblos indígenas también guerreaban entre sí desde mucho antes de la llegada de los españoles.

La ciudad tiene el nombre del cacique y la estatua desde donde se miraba, era la de su consuegro y compañero de armas. La mayoría de los payaneses y de otros pueblos cercanos, son descendientes de don Sebastián de Belalcázar y del cacique. ¿Estaría feliz el cacique con esta decisión de destruir una obra de arte evocativa de su familia?

El escultor Victorio Macho

Belalcázar reconoció a sus hijas mitad indígenas
En el original no se especifica autor. Es desconocido. – Museo Victorio Macho de Toledo. Fotografía tomada con cámara de una original., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=41452995

Victorio Macho Rogado nació en Palencia, el 23 de diciembre de 1887-Toledo, 13 de julio de 1966. Fue un escultor español casado con la peruana Zoila Barrós Conti, hija del exministro de Justicia peruano Óscar César Barrós Messinas, cuñada del senador colombiano Jaime Ucrós García. Fueron estas relaciones familiares las que le abrieron la puerta para dejar su impronta artística en América Latina. Macho dejó en Colombia varias obras de su aliento creativo, tales como el Belalcázar de Popayán, el Rafael Uribe Uribe del parque Nacional en Bogotá; otro Belalcázar en Cali y en Lima dejó un Bolívar así como en Venezuela, obras que parecen ejecutadas por un muy buen lector de Tenerani.

El caballo del Belalcázar de Popayán, representa con su pata alzada, que el adelantado fue herido en combate; en su mano lleva un pergamino, que representa su título de adelantado de la ciudad.

Belalcázar reconoció a sus hijas mitad indígenas

El poeta Rafael Maya inauguró la estatua de Belalcázar en 1936 con discurso que se transmitió por primera vez por una radiodifusora en Popayán, Radio Belalcázar, inaugurada el mismo día. Foto: Fundación Caucana de Patrimonio Intelectual. Cortesía de Ricardo Quintero Rivera.

Sigue a Proclama en Google News
También te puede interesar
Deja Una Respuesta