Miércoles, 21 de febrero de 2018. Última actualización: Hoy

BARCA DE CARONTE / ESTE PUEBLO… / SONIDO ASTRAL

El lunes 12 febrero, 2018 a las 7:55 am

BARCA DE CARONTE

Hizo un nido más allá del mundo.
Su rastro, una melodía etérea, un sol que no grita, una luna entre sábanas
y murmullos nubosos.
Siembra la flor de un volcán tibio, una bandada de gaviotas indican la ruta.
Sus palabras son el sudario de un alma que desvela el tiempo y los castillos
abandonados; de su propio aliento nace, de sus propios ojos crece la distancia
donde surge el tiempo.

Hay ciertas ventanas, se alejan del visitante de la bruma. Sus pies, algo que deja
en el desierto por si alguien reconoce sus despojos.

Canta para sí mismo, los rascacielos no le oyen, no obedece al semáforo donde
no se han posado los pájaros.

Cae al centro de sí mismo, las alas crecerán por mil años. Las cenizas le darán
un nombre, su tumba un epitafio nocturno.

Es un fragmento de la noche que termina, la barca de Caronte viene ya por él.

BARCA DE CARONTE / ESTE PUEBLO… / SONIDO ASTRAL

ESTE PUEBLO…

“Este pueblo me honra de labios para fuera”
(Evangelio)

Este pueblo es “cristiano”, pero es el primero en tirar la piedra en la plaza pública.
Este pueblo es “cristiano”, pero no está dispuesto a la reconciliación ni al olvido.
Este pueblo es “cristiano”, pero le encantan las acusaciones, el perdón no está en su catecismo.
Este pueblo va a la iglesia; se persigna, celebra misa, se confiesa y comulga; pero apenas sale del templo se convierte en lobo para el prójimo.
Este pueblo se cree intachable; hace gala de la más alta democracia, pero niega el derecho a los demás.
Este pueblo tan culto y elegante… se adorna con el lujo del engaño, el desfalco y las promesas incumplidas. Crece a costa de los humildes, camina derecho como los intocables de smoking, pañuelo blanco y discursos impolutos. Mira el horizonte tratando de evitar el sol, el tibio apacible de la paz, el camino que conduce a la esperanza.
Este pueblo causa risa entre tanta respetable moralina; huele a un sinfín de adulterados, el hollín cae de por vida entre tanta elegancia que nunca llega.
Este pueblo es la mejor caricatura de los tiempos; los gritos son la carcajada que adorna los golpes brutos del destino, el llanto es el gesto propio de nuestra cínica inteligencia en declive.
¡Rasguémonos las vestiduras, y sigamos con este teatro del absurdo!

BARCA DE CARONTE / ESTE PUEBLO… / SONIDO ASTRAL

SONIDO ASTRAL

BARCA DE CARONTE / ESTE PUEBLO… / SONIDO ASTRAL

Dibujo de RVQ, 2015.

Escuchemos dentro de nosotros mismos. “El sonido celestial está vibrando en todos los seres”, según palabras de los diez Maestros de la religión Sikh, de la India, y según Kabir, famoso santo hindú del siglo XV, y otros místicos de la misma tradición.

Al parecer, casi nadie lo oye, porque se está inmerso en la fenomenología de la conciencia externa y sus vicisitudes. Sin embargo, ahí dentro está; es el “sonido que mata al externo”, según Madame Blavatski, en “La Voz del Silencio”.

“Yo soy el sonido en el Éter”, dice Krishna, divinidad universal, en el “Bhagavad Gita o Canto del Bienaventurado”; quizás “el sonido que no se sabe de dónde viene ni para dónde va” (“Oí como la voz de muchas aguas”, dice San Juan en “El Apocalipsis”); quizá “Los ríos sonorosos, / El silbo de los aires amorosos (…) La música callada, / La soledad sonora” , de San Juan de la Cruz.

Oírlo extasía; y resulta que tal sutil sonoridad se oye dentro de la cabeza, en el lugar superior, donde, según los antiguos yoguis y teósofos de la tradición hindú, está el “chakra de los mil pétalos”:

“Antes que puedas sentar el pie en el peldaño superior de la escala, la escala de los místicos sonidos, tienes que oír la voz de tu Dios interno de siete modos distintos”, dice Blavatski en “La voz del Silencio”.

O como reza un fragmento de Hermes:

“Escuchad en vosotros mismos, y mirad en el Infinito del Espacio y del Tiempo. Allí se oye el canto de los Astros, la Voz de los Números, la Armonía de las Esferas”, de la que hablaba Pitágoras.

El suscrito prefiere llamarlo “sonido astral”, toda vez que no ha encontrado explicaciones para situarlo en razón. Y da fe de escucharlo ininterrumpidamente en todo momento y lugar, así la bulla del mundo externo esté en plenitud. Y se pregunta qué es realmente Aquello para lo cual no encuentra respuestas adecuadas, así la medicina acuda con sus razones fisiológicas a favor de algún problema en los oídos, “tinnitus” o cosas parecidas, explicaciones que no han podido convencerlo hasta hoy.

RVQ

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