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ASOINCA TRAS UNA ECONOMIA POPULAR

El miércoles 1 febrero, 2012 a las 8:28 am
Por Armando Rivera M.
Si las comunidades entendieran y practicaran en cada barrio lo que en la actualidad está haciendo el sindicato de ASOINCA, que es, luchar contra los grandes monopolios, no con discursos ni inoficiosos seminarios de productividad sino con hechos reales, tales como crear sus propias empresas y puntos de venta de los productos más apremiantes de la canasta familiar, muy seguramente su calidad de vida mejoraría considerablemente.
Este claro ejemplo lo podemos ver en el moderno supermercado que ha montado el gremio de profesores y que abastece a la gran mayoría de sus afiliados igualmente a familiares y personas del común, permitiéndoles que las ganancias obtenidas sean repartidas de manera equitativa entre los propios asociados, que entre otras, son los mismos dueños.
No es como dicen ciertos exdirigentes, cuando opinan que hoy ASOINCA está “pregonando la lucha sindical y practicando el capitalismo”; la diferencia está en que este gremio y sus afiliados son dueños de la propia empresa donde compran y ya dejaron de ser parte de la sociedad de consumo que enriquece a unos cuantos intermediarios, porque no es lo mismo llenarle los bolsillos a los almacenes de cadena que conformar su propia economía popular; solo es cuestión de organizarse y aprender a utilizar sus propios recursos para crear tiendas comunitarias o en el mejor de los casos, hacerle competencia a las placitas campesinas, a los depósitos y a los grandes monopolios de granos y abarrotes que hoy exprimen los bolsillos de la comunidad en general.
Por lo tanto, pretender menoscabar el trabajo de ASOINCA con argumentos banales es destilar ríos de envidia para esconder la incapacidad demostrada en su época de dirigentes fracasados, que jamás rindieron frutos pero sí usufructuaron de su condición de liderazgo para escalar posiciones y viajar por todo el país gracias a los recursos sindicales, sin rendir cuentas claras y sin justificar dichos gastos, muy contrario a lo que sucede en el presente, cuando los asociados tienen la oportunidad de conocer los movimientos fiscales y la rentabilidad de los proyectos emprendidos, repartida entre todos y para todos.
Definitivamente esto es lo que llamamos ECONOMIAS POPULARES, nuevas formas de agruparse para combatir el capitalismo salvaje que se enriquece y se recrea en el desorden en el que viven nuestras comunidades, pero con un poquito de creatividad y decisión comunitaria podríamos poner en marcha a lo largo y ancho de nuestro país y así empezar a ejercer un sindicalismo con liderazgo y solo al servicio de los intereses de las propias clases sociales.
Me pregunto ¿qué cara pondrán estos desmotivadores, seudolíderes el día en que ASOINCA entrara en el mercado de la gasolina y porque no decirlo, de su propio acueducto comunitario, o en el mejor de los casos su propia cooperativa bancaria?, muy seguramente cambiaran de ideas o saldrán con el rabo entre las piernas.
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