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ASÍ DE RETRASADOS ESTAMOS EN EL CAUCA

El lunes 24 febrero, 2020 a las 11:08 am

ASÍ DE RETRASADOS ESTAMOS EN EL CAUCA

Gustavo Andrés González Viáfara
Escrito por: Gustavo Andrés González Viáfara
Twitter: @GustavoAndresG_
Facebook: Gustavo Andrés González V
Correo: gustavoandresg09@gmail.com

¡Fuera y no los queremos!: a Mábel Lara, Álvaro Miguel Mina, a Jan Carlos Salazar (un joven científico de Puerto Tejada que triunfa en Estados Unidos), a Francia Márquez, a Jerry Mina, Cristian Zapata, Adrián Ramos, Pedro Antonio Zape, a los violines caucanos (que hoy buscan reconocimiento como patrimonio inmaterial).

Este fin de semana durante una moderna clase de Derecho Administrativo dictada por un joven académico que viajó desde Bogotá, discutíamos en el aula sobre temas de avanzada como la globalización, el Project GAL (o Global Administrative Law Project), la convencionalización y la comunitarización del Derecho y ante la arremetida de palabras desconocidas, todos buscábamos en Google en nuestros modernos aparatos celulares inteligentes, algunos en sus computadores y los más sofisticados en tablets que cumplían las dos funciones anteriores, las disertaciones nos hacían recorrer por los modelos europeos, americanos, asiáticos y africanos, que podíamos explorar con tanta facilidad que me sentí en la cúspide del desarrollo.

Al salir del salón la mayoría abordó, también modernos vehículos dotados con pantallas, aires acondicionados, sensores, direcciones eléctricas que mantenían en mí esa sensación que duró hasta que atravesé el puente del Hormiguero que separa al Valle del Cauca con nuestro departamento, ese del que me siento cada vez mas parte y al cual defiendo con la misma vehemencia que he defendido la sub región Norte del Cauca y por supuesto a mi municipio Puerto Tejada, recordando, por supuesto, a sus aledaños Villarrica, Guachené y Padilla, pero que tristemente este departamento en su conjunto muchas veces no me hace sentir tan orgulloso como sí lo soy de sus gentes.

Pasar de tan sofisticadas discusiones a la de saber si los negros podemos o no estar en la capital del departamento es tan absurdo como preguntarse hoy si una persona tiene derecho a quitarle la vida a otra por una simple diferencia ideológica o étnica.

Si yo fuera payanés o viviera en una ciudad que tiene tanto para dar principalmente por su riqueza cultural y por su arquitectura colonial de la cual algunos no se sienten tan orgullosos, pero que hace parte de nuestro patrimonio como caucanos, estaría aún más indignado de lo que lo estoy como caucano, porque aunque siempre me he declarado activista negro.

El escrito no lo hago en defensa de mi etnia, sino de mi departamento, el cual es el más afectado por el retrógrado y estúpido comportamiento de unos desadaptados que seguramente no sólo están en deuda con la academia, sino con los valores, pues poner en la picota pública a un departamento que el 27 de octubre pasado envió un mensaje de paz, unidad y desarrollo es lo más insensato que puede hacer una persona o un grupo que seguramente no pertenece a estas tierras, lo que merece la mayor severidad posible, no por la afrenta en contra de los negros que no nos vamos a ir porque un imbécil lo escribe en una pared (en la escuela me decían: “la pared y la muralla son el papel del canalla”) sino por el daño a la imagen del departamento.

El asunto no es un tema menor si se tiene en cuenta que por culpa de pensamientos como estos en Colombia y el mundo se han asesinado personas, lo que sería aún más grave para el departamento, que no me quiero imaginar en primera página de las noticias con titulares como: En pleno siglo XXI en el Cauca asesinan a un hombre o mujer por ser negro, luego de que se eligiera el primer afrodescendiente como gobernador.

Exhorto a negros, indios, mestizos, campesinos, de todos los estratos socio económicos, condiciones físicas, posiciones ideológicas a quienes nos una el amor por nuestro departamento, a rechazar tales actos de barbarie, pues el daño no lo sufrimos los más de medio millón de afrocaucanos, sino todos los miembros de esta comarca, que hoy paga una costosa cuenta de cobro por su retrógrado modelo político y hasta económico, pues en palabras de Álvaro Tirado Mejía en su libro introducción a la historia económica de Colombia, este que es el tercer departamento más pobre del país, solo superado por Guajira y Chocó “fue quizá el último en abolir la esclavitud, que condenó nuestra economía a la dependencia de fuentes obsoletas que a lo largo de 169 años a pesar de desmotar el paquidérmico modelo” lo que tiene sumida en la bancarrota incluso a un élite empobrecida que hoy vive del recuerdo de cuando sus haciendas eran atendidas por esclavos.

Quedamos mal, muy mal los caucanos si tales mensajes se difunden masivamente, nos veríamos como en la edad media o en la prehistoria, porque aunque el racismo permanece más vivo que nunca, hoy se practica con tal disimulo que pareciera que no existiera, con lo que se cumple el requisito para que Colombia (que matoneó a Mabel Torres seguramente por su condición étnica, en el mismo país en el que un twittero expuso su alegría por la salida del aire de Noticias Uno sólo porque “esa negra de Mabel Lara, tendría que regresarse a Cali a vender chontaduro” o donde en ocasiones no dejan ingresar a negros a establecimientos públicos, pero que vio como un gran ejemplo la llegada no sólo de un afrodescendiente al primer cargo de un departamento caracterizado justamente por su desigualdad, sino que este fuera de origen humilde y campesino de una vereda de una de las regiones más abandonadas del departamento) no pase como el más retrasado de los tercermundistas.

Quien o quienes tuvieron la pobre idea de llenar las paredes con mensajes para mí obscenos, no tuvieron en cuenta que en ellos le decían fuera y no los queremos a Mabel Lara, Álvaro Miguel Mina, a Jan Carlos Salazar (un joven científico de Puerto Tejada que triunfa en Estados Unidos), a Francia Márquez, a Jerry Mina, Cristian Zapata, Adrián Ramos, Pedro Antonio Zape, a los violines caucanos (que hoy buscan reconocimiento como patrimonio inmaterial), Natanael, Díaz, Alejandro Peña, Gustavo González Lerma, Miguel Gómez y el mismo Elías Larrahondo, por mencionar sólo algunos nombres de personajes afrocaucanos que han hecho escuchar el nombre del Cauca en el periodismo, el arte, la cultura, la política, la literatura y el deporte.

Yo, por mi parte, que he tenido la posibilidad de trabajar en los principales medios de comunicación de este país, logrando ser cuatro veces nominado y dos veces ganador de premios periodísticos por realizar los mejores trabajos de mis categorías, seguiré luchando para que posiciones tan absurdas no estén por encima de la mayoría de caucanos que estamos a la vanguardia y desarrollo mundial, lo que me convence aún más de que semejante despropósito solo puede salir de la cabeza de un estúpido desocupado, motivado por el racismo y hasta la xenofobia, que debería ser judicializada, por lo que instó al alcalde Juan Carlos López y al mismo gobernador Elías Larrahondo a tomar medidas duras, en este caso para que no le hagan un daño mayor al Cauca del que ya le ha ocasionado.

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