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Martes, 22 de octubre de 2019. Última actualización: Hoy

Arte, vida y poesía

El viernes 13 septiembre, 2019 a las 8:57 am
Arte, vida y poesía
Arte, vida y poesía

Arte, vida y poesía

La poesía, como toda creación artística, es uno de los pilares de las humanidades. Al emprender los senderos de la emoción, de la sensibilidad y la imaginación, transmite conocimientos y valores humanos. Aún más: la poesía forma en cuerpo y alma al ser humano. Tanella Boni

Resulta incuestionable que la poesía fue considerada por los más antiguos griegos como un elemento imprescindible para poder comprender su mundo y la vida. Fueron los cantores de inolvidables gestas, los más tempranos pedagogos de la sociedad griega donde la Ilíada, la Odisea y otras magnas obras se convirtieron en obras fundamentales no escritas, sino transmitidas a través de la oralidad, estas obras fueron la clave no sólo para el desarrollo de la posterior literatura, sino también y sobre todo para la educación de los más jóvenes, que crecieron bajo la protección de Aquiles, Héctor o Áyax, y en ocasiones bajo la mirada dulce, onerosa del destino.

Dioses y hombres, por tanto, se encontraron inextricablemente unidos desde los más remotos comienzos de la cultura. En este sentido, la poesía no tenía que ver, como a veces se interpreta equivocadamente desde el prisma contemporáneo, con un mero entretenimiento, con un pasar el tiempo o con un simple romantizar una realidad bella y terrible a la vez.

Desde muy temprano, a partir del siglo VII a.C., la poesía adoptó en Grecia una fundamental función de cohesión social; fueron los poetas los que ofrecieron el material más adecuado y pertinente para que el pueblo griego estableciera historias y lugares comunes para sentar las bases del progreso.

Debemos tener en cuenta que el arte es el único que transmite el conocimiento del mundo y los valores humanos esenciales para abrirse al otro sin violentar su espacio y su concepción de vida y muerte. La creación artística instaura lazos inquebrantables entre las personas, más allá de idiomas, lenguas, creencias, estratos sociales y culturas. De ahí que se pueda considerar que el arte es uno de los pilares de las humanidades.

Hoy es fácil decir que no hay sociedad sin poetas. A pesar de que el acto de crear se realiza en solitario; los poetas no vivimos en una burbuja, ni en una mansión, ni rodeados de empalagoso, demagogos y leguleyos. Pero, tampoco somos ermitaños encerrados en torres de cristal y terciopelo cubiertos de moho y alquitrán, sino que somos creadores de universos que queremos compartir con los demás nuestra forma de ver la realidad. Es por eso que el poeta o la poetisa con sus poemas escritos o cantados desempeñan un papel educativo de primer plano que merece ser nombrado y reconocido.

Para Borges, la poesía podría definirse como “la expresión de la belleza mediante palabras combinadas con arte”.

Todos sabemos que la poesía está hecha de un compartir sensible. De este modo forma al ser humano en cuerpo y alma. Al emprender los senderos de la emoción, de la sensibilidad y la imaginación, transmite conocimientos y valores humanos, el sentido del bien y del mal, la historia, las proezas de las mujeres y los hombres, las tradiciones antiguas y el vínculo con la naturaleza.

En este orden de ideas, Paul Valéry nos ha dicho que “El poeta no tiene por finalidad comunicar un pensamiento, sino despertar en los demás un estado emocional en el que nazca un pensamiento análogo (pero no idéntico) al suyo. La ‘idea’ desempeña (en él como en los demás) tan sólo un papel parcial”. Es por lo anterior y más que frente a la realidad de un mundo incomprensible en la que se siente embarcado, el poeta o poetisa no cesa de crear el poeta reconquista el lugar que le corresponde en el corazón de la sociedad cuando «crea peligrosamente» para salvar la vida amenazada por doquier, o para expresar la alegría de estar presente en el mundo, como dijo Camus en su discurso “El artista y su tiempo”.

En este 2019, la magia de la obra de Matilde Espinosa vuelve a estar en los materiales que se pueden extraer de la realidad. Ella, frente a la controvertida realidad de esposa y madre, poeta y mujer, de creyente y hereje, de rebelde y sumisa se dio a la tarea de construir un estilo al calor de la tulpa encendida y bajo el amparo de la vela de cebo construyo su obra; obra que fue armonizada por el aire de Tierradentro y en cada verso intentó llenar sus vacíos con pedazos matizados de esperanza y luz de poesía, pero también se halló en medio de los escombros de una sociedad machista y fanática que intentaba mutilar la fe y la esperanza.

En el departamento del Cauca estamos convencidos que la poesía despierta los sentidos mediante las palabras y la creación de belleza en el lenguaje; y también, cultiva la imaginación y la memoria. Es por ello que, Unicomfacauca decididamente impulsa, patrocina y gestiona el Concurso Departamental de Poesía “Matilde Espinosa” que se desarrollara desde 13 de septiembre hasta el 25 de octubre de 2019; con este evento cultural desde la Universidad se desean fortalecer las facultades corporales y anímicas del ser humano para hacer frente al caos social que por momentos nos roba la fe y la alegría.

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