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Arrebatar la política a los políticos corruptos

El miércoles 4 septiembre, 2013 a las 3:13 pm
Diogenes Diaz Carabalí

Diógenes Díaz Carabalí

Es cierto que se puede administrar bien, en servicio de la gente. El doctor Oscar Ospina Quintero lo demuestra desde las diversas posiciones que ha desempeñado. Vale señalarlo como ejemplo, cuando ha coadyuvado para que un hospital público en Popayán se convierta en uno de los centros de atención en salud más importantes del país, en medio de los factores negativos que el sistema posee. Las cifras hablan por sí solas: De un presupuesto inicial de 400 millones anuales hace diez años, el Hospital Susana López pasó a una ejecución de más de 45 mil millones, presentando utilidades que le han permitido ampliar sus servicios, con el problema que las EPS no pagan, que las destinaciones del presupuesto nacional es bajo, que la Ley 100 sea mal concebida.

¿En dónde está el secreto? Fácil y claro. El mismo Ospina Quintero lo atribuye al manejo honrado de la plata. A que se cuide cada elemento, cada insumo, cada instrumento. A que no haya desperdicios, como decían las abuelas, de una aguja, de un trocito de gaza. A que se aprovechen los recursos materiales, económicos y humanos que, lógico, cuesta conseguirlos. “No se puede echar por la borda, por ejemplo, la capacitación de un funcionario, por sencillo que parezca, cuando ha tocado invertir en su formación”, afirma. “La mejor motivación para un empleado consiste en darle estabilidad en su trabajo.” Con razón, dentro del ranking del Ministerio de Salud, el Hospital Susana López figura entre los 11 mejores hospitales, y entre los 4 mejores del sistema público del país. Esta misma situación ha sido replicada en la Secretaría de Salud del Cauca, donde ha desempeñado el cargo de subdirector primero, y titular del despacho después.

Desde luego la percepción esbozada no es gratuita. Viene de la formación del doctor Oscar Ospina Quintero desde su casa, donde al lado de 14 hermanos tuvo que vérselas para formarse como profesional en Salud. “Trabajaba cuidando cerdos, serví como mesero en Silvia, Cauca, para poder cursar la carrera de Enfermería Superior”, cuenta. De allí viene su sensibilidad con la gente pobre, con la gente que sufre necesidades. Además de prestar sus servicios como enfermero, desempeñarse como coordinador de hospital en Santander de Quilichao o director de la Unidad Regional Oriente en Tierradentro (Inzá y Paéz) le ha permitido conocer la problemática de la salud por dentro, las dificultades de los sectores marginados por acceder a una vida digna: “Es imposible que logremos una población sana, sin tuberculosis, sin índices de muerte infantil por ‘lombrices’, por ejemplo, si nuestra gente sigue viviendo hacinada, come mal, toma agua que no es potable, y en medio de pobres condiciones de higiene. Es imposible que la gente acceda a servicio oportunos de salud, si no cuenta con vías en buen estado para trasladarse a los centros de atención.”

Si se le pregunta ¿Cómo hizo?, el doctor Oscar Ospina Quintero da respuestas sencillas. No aplica ningún proceso administrativo descrestante. Consiste en planear a largo plazo, en evaluar en forma permanente el cumplimiento de los objetivos, en trabajar en equipo, en involucrar empleados y trabajadores, en lograr que las entidades funcionen de la mano de la comunidad objeto de servicio. Y, lo más importante, evitar el despilfarro. “Ni siquiera, los funcionarios del nivel ejecutivo, en el Hospital Susana López, teníamos celular de dotación, y el vehículo en que nos movilizábamos pertenecía a la Dirección de Estupefacientes…”, afirma categórico. Solo con gente honesta podemos tener futuro. “La gente honesta tiene la obligación de arrebatarle el poder a los políticos que meten mano al sagrado dinero del erario público”, dice.

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