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ÁRBOL DEL AMOR Y LA NOSTALGIA

El lunes 28 diciembre, 2020 a las 3:21 pm
ÁRBOL DEL AMOR Y LA NOSTALGIA

ÁRBOL DEL AMOR Y LA NOSTALGIA

ÁRBOL DEL AMOR Y LA NOSTALGIA

   En una charla de café, el pintor y escritor Rodrigo Valencia Quijano comentó que la imprevisible peste de 2020 fue para él, como artista, el tiempo más fecundo; eso se demuestra en el anchuroso poemario Árbol del amor y la nostalgia, objeto de este comentario. En efecto, mal contadas el poemario contiene más de setecientas líneas (o versos), en el filo de las seis mil palabras. Digo esto para dar una idea de la fecundidad de este poeta en tiempos de pandemia.

   No sabemos cuánto tiempo tardará este poemario en aparecer en formato impreso; por lo pronto solo un grupo, limitado por el autor, hemos tenido acceso a la obra virtual, debidamente revisada y editada. La portada surge del imaginario romántico: un retrato juvenil sin afeites de artificiosa estética. Sigue una presentación en la que el autor habla de los porqués de un tema que lleva inherente el riesgo de la frivolidad: el amor. Bien advertido de esa contingencia, el poeta nos lo presenta como la “fuerza que mueve y reconstruye el mundo”. Y de los días y horas de creativo confinamiento, se explica en palabras de un romántico, Julio Flórez: «bendigo en el silencio la “escondida senda” que, al fin y al cabo, preferí».

    La fronda de este árbol poético se ramifica, pues, en dos temas: el amor y la nostalgia. De la nostalgia, el autor, que ya franqueó la barrera de los setenta, refrenda su intención autobiográfica en la añosa adultez de un pasado que muta en obstinado presente a través de los recuerdos y la añoranza; el presente convencional hace su tránsito precario por la monotonía de un día tras otro; y el futuro, inexistente en la adolescencia, es una difusa bruma. Idea que el lector puede configurar en estas líneas: Los pies del visitante/ No se atreven/ Vienen contrariando el día/ Los atrapa una hojarasca de miedo/ Los entumece un sarcófago de sangre.

   A través de las 42 piezas que constituyen el poemario, los lectores van encontrándose con los innumerables nombres que el poeta da al amor, a la nostalgia, y al tiempo como solícito contador de historias. Flor de resurrección / Y fuimos solitarios / Pasadizo de la memoria / El velo de tus hombros / Alguien teje un florero. Son algunas de las figuras retóricas con las que el cantor va nombrando el amor y la nostalgia.

   Aparte de los 42 poemas mencionados, el artista RVQ aporta el correlato estético de cuatro pinturas-viñetas para estimular el imaginario romántico del lector. El bardo payanés las va dejando a manera de “cartas (que) vuelan como palomas / Secas por el tiempo de (la) pandemia”. No sería completa la intención de este comentario sin una muestra del fecundo poemario.

LICOR AZUL

(FRAGMENTO)

Tanto dejar de amar
Tantas estrellas caídas
En tu lejano regazo
Sin un cercano azul

El día es hoy
No mañana para brindar
Para vestir el amor
Tu camino al andar

Al borde de tu isla azul
En el puente azul
Nuestra tierra azul
Tu licor azul

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Donaldo Mendoza
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