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“AQUÍ EMPIEZA A MORIR EL CENTRO DE BOGOTÁ”

El viernes 27 marzo, 2015 a las 2:06 pm

En 1960 fue el año de aparición de un movimiento para convertir La Candelaria en Centro Histórico- Cultural, el cual tres años después lo declaró el Gobierno como patrimonio nacional.

Armando Orozco Tovar

Armando Orozco Tovar

El Externado de Colombia nació en el barrio Santa Fe, como patrimonio de la familia Hinestrosa (destroza) Daza. Sector bogotano donde también habitaba León de Greiff, uno de los vates mayores. Sector que con los años decayó hasta ser lupanar. Luego del “Bogotazo” del 48, los urbanizadores advirtieron, que la tierra se valoraba, emprendiendo la pauperización de importantes sectores metropolitanos para luego gradualmente demolerlos.

Fue así como desaparecieron sitios citadinos de importancia histórica. Y la capital se tugurizó sobre todo en su parte céntrica, la cual pudo ser un hermoso lugar, por donde pasaba el río San Francisco, convertido en alcantarilla, al igual que muchos riachuelos nacientes en lis cerros orientales, que caen a la cloaca ya sin peces del Magdalena. La larga corriente nacional venida desde el sur desde el llamado Macizo Colombiano, donde también nacen las tres cordilleras, que van hasta el mar Caribe, debía contar con un Ministerio encargado de su existencia por ser el Demiurgo de la nacionalidad.

El San Francisco pudo llegar a ser como río algo magnífico, como ocurre con otras ciudades. Pero en cambio hace parte del “Eje ambiental” creado, con buenas intenciones ciudadanas, artísticas y arquitectónicas, por Rogelio Salmona, contando con piletas convertidas en recipientes de aguas sucia y basura, A su alrededor descuidadas palmeras por sobrevivir. Plantas que no corrieron igual suerte de los árboles nativos talados desde el 2012 por el Externado, para lograr nueva edificación, en el sector salvado de su desaparición en años anteriores por Genoveva Carrasco de Samper, gerente de la Corporación de La Candelaria en los 80. Hoy denominado “Patrimonio”, encargado de cuidar el centro histórico bogotano de la amenazante demolición del sector originario de la ciudad, para levantar centros comerciales y conjuntos residenciales.

Aquí empieza el renacer del centro de Bogotá

Genoveva de Samper dejó huella, debiéndose aún el monumento por su contribución en el campo cultural. Ocupó durante 7 años la presidencia de la Corporación, injiriendo en la restauración y conservación de las edificaciones de ese sector. Esta graduada en Derecho y con María Mercedes Carranza, en el 86 fundó la Casa de Poesía Silva. Cuando se hizo cargo de aquella institución se dedicó al estudio del patrimonio arquitectónico del lugar, con el apoyo de su esposo el arquitecto Patricio Samper. Uno de sus muchos logros, fue la restauración del histórico Camarín del Carmen, del cual sólo había en su sitio una cancha de fútbol.

Al subir por la “Antigua calle Borja,” nombre del español que exterminó a los indios Pijaos, y que hoy por fortuna lleva el nombre de la poeta Carranza. Se divisa la enorme construcción levantada con máxima arrogancia. ¿Hasta qué alturas llegará la mole, que tapan estos cerros, que marcan la mayor proximidad de montañas a una ciudad, transgrediendo el ecosistema, y cubriendo su visión? Un lugar memorioso de épocas anteriores cuando los pobladores de la ciudad, iban de paseo al mirador a jugar y contemplar la urbe.

Asimismo se observa con lástima por el lado de la carrera tercera con 19, el gran aviso que anuncia: “Aquí empieza a renacer el centro de Bogotá.” Donde otro morrocotudo edificio cubre parte de Monserrate, el cerro tutelar de la capital.

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