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Martes, 22 de octubre de 2019. Última actualización: Hoy

Apocalipsis

El viernes 19 julio, 2019 a las 9:28 am
Apocalipsis
Imagen cortesía de: https://bit.ly/2XU0T3W
Apocalipsis

Apocalipsis

“No es posible mantener la paz usando la fuerza; sólo puede lograrse mediante la comprensión” Einstein.

Las normas sociales son creencias sobre lo que la gente en general consideraría un comportamiento apropiado en un contexto social particular, por ello las coaliciones que se consolidan en mingas, templos, oficinas, cafés y bares parece que solo intentan minimizar y destruir.

Las armas y las palabras que corroen el cuerpo y el alma hacen rápidamente la tarea; los detractores y los defensores de las movilizaciones quedan al descubierto. Un aire raro, puro y sin ningún vestigio de maldad logra formar una mixtura prosaica en calles, caminos y senderos; sin embargo, los sujetos inmersos en el conflicto se empeñan en ignorar su efecto sanador.

Todos deben saber que si seguimos así, la exterminación de las creencias será pronto; hoy después de largos períodos de violencias nada queda en la mente de nuestros niños para escribir versos y relatos en honor a la paz y la libertad; nada queda para que los jóvenes puedan volver de nuevo al campo; nada queda para que los adultos intenten conjugar las antiguas artes de la agricultura; nada queda para que podamos desligarnos de los odios y hacer reverdecer los arcanos y solventes conceptos del amor. Es triste reconocerlo, pero como se percibe el estado de las cosas solo se puede esperar la aprobación del señor oscuro.

Parece que en el Cauca y Colombia no hay conciencia y estoy seguro que se demostrará en las próximas elecciones, consultas, propuestas, movilizaciones, leyes, acuerdos y ordenanzas. Gracias a esas decisiones, aquello que era tangible, emigrará y dará pasó a lo intangible y de nuevo en un suspiro de la cruz y el fusil se invertirá la balanza que rige el destino de los hombres. Todo quedará en suspenso y del fondo del silencio se podrá escuchar la furiosa sentencia que oscurecerá campos y ciudades, desde hace 200 años hasta esa tarde de octubre todo será una lucha entre lo real y lo fugaz, entre la noche y el día, entre lo bello y lo feo, entre el negro y el indio, entre el rico y el pobre.

Los colombianos hemos hecho mal al romper el equilibrio que se produce en el campo. Los vengadores han ignorado los tratados y los acuerdos; muchos están ya están prestos a cumplir con las órdenes de los señores de la guerra y como consecuencia, el exterminio es inminente.

De un tiempo sin fecha, la tristeza, los odios, la indiferencia y la discriminación se esparcen por el diáfano horizonte del bello Cauca. Pero los errores humanos han roto los cimientos del universo y el continuo crujir de la guerra estremece las columnas de los páramos y la tierra ha empezado a temblar. Los residuos de los aborrecimientos de indios, negros y blancos causan excitación al ángel vengador y hacen que el fuego que extermina la razón, arda lenta en las almas que aún luchan por sobrevivir.

Hoy bajan lentas las primeras horas del amanecer y pese a la cruda realidad en el Cauca, el diálogo y la presencia del gobierno central es total. Algunos honorables senadores, medios de comunicación al servicio del poder, periodistas descontextualizados se empeña en llevar migajas y mentiras sobre los actores del conflicto. Parece ser que solo el rastro que dejó la lucha de egos y poderes conmoverá a los escépticos y colocará un adjetivo creíble a la situación que se vive. En otras palabras, la guerra y la violencia en el Cauca parece ser el producto de una cultura violenta o de una psicología evolucionada, herencia de antiguos señores de cruz, fusil y discursos emotivos. Entonces, dejemos claro algo, ¿será posible el resurgir del departamento? y cuando unos se marchen presididos de honor y poder, ¿será posible superar las diferencias que nos separaron y aislaron desde épocas de la colonia?.

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