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Antología – Rodrigo Valencia Q.

El domingo 17 marzo, 2019 a las 6:35 pm
Antología de Rodrigo Valencia Q.

MARÍA CECILIA ÁLVAREZ, «TORRES, ENTRE TRAMAS Y TEXTURAS»

   Toda mirada al arte es una tensión entre subjetividades, un cierto prodigio de adivinación, y reflexiones permeadas por la sensibilidad y el imaginario cultural de cada quien.

   Toda mirada al arte exige entrega, inspección sincera, y luminosa aproximación para sondear primeras lecturas que estaban inicialmente en la sombra.

   Abrir una obra de arte «en bruto», digámoslo así, es un catar que poco a poco desvela posibles contenidos y lecturas, incluso no intuidos por la intencionalidad del autor.

   De modo que todo trabajo de exégesis a partir de la obra de arte instaura comunicación y entendimiento con el artista, autor de la misma. Establece un diálogo-proceso en el cual se iluminan mutuamente vivencias, significados, propósitos entre las intersubjetividades que establecen esa relación: artista, obra y exégeta hacen el intento, «comunión» que desbrozará la clarividencia necesaria para una extensión (llamémosla así) conceptual de la obra artística. Se funda un mito posible entre otros, y la obra se ilumina con percepciones que enriquecen su contexto total.

   La profesora-filósofa María Cecilia Álvarez Vejarano, de la Universidad del Cauca, realiza ese trabajo sobre la obra del pintor payanés Adolfo Torres Rodríguez en su libro «Torres, entre tramas y texturas», fruto de dos años de acercamiento al pintor, desde dos experiencias interpersonales: como alumna del pintor, y como intérprete de la obra del artista. Y entonces el libro resulta en compleja gama de textos, donde la escritora expande su destreza analítica, su capacidad semiológica, y su merecido tributo al profesor.

   Con un excelente prólogo del antropólogo Juan Cajas y con ilustrativas fotos de pinturas de Torres, el libro, lujosamente publicado por la Editorial Universidad del Cauca, culmina exitosamente como un importante trabajo académico de investigación, testimonio de un tiempo-sujeto-historia y su aporte al ámbito artístico-cultural de Popayán, el país, y por qué no, del mundo.

                    **RVQ**

MADONA CON EL NIÑO


(Dibujo de RVQ, 2012)

   Partiendo de un boceto a lápiz de Rafael, lo copio sin afán de exactitud; incluso,  altero voluntariamente los detalles con intenciones expresivas. La belleza ha sido lacerada con gestos deformantes, sobre todo en la cara de la virgen. A pesar de todo, persiste cierta inocencia latente en el rostro; del todo no ha perdido la serenidad ni la completud del ánimo. Absorta con el niño, él juega con cierta flor que revuela, apareciendo desde no sabemos dónde, enfocando la atención de la mirada, línea diagonal descendente desde los ojos de la virgen, pasando por los del niño, hasta aquella flor que no es del mundo real sino del capricho o la imaginación.

   Si el cuadro resultante es feo, la belleza que se exige es un canon nacido del prejuicio. He tanteado entre veladuras y supersticiones de la “realidad”. Nada se hace real hasta que uno lo propone, venciendo la absurdidez que nos gobierna.

   Extraños acertijos del ambiente prohíben entender del todo ese lugar sorteado tal vez por montañas y una luna que nos permite distinguir el rostro de la luz. Está, sobre todo, en la figura del niño; el resto del cuadro, con sus rasguños, es griseidad golpeada por telarañas de la sinrazón.

   “La virgen de las rocas”, podría yo llamarla, trayendo en mención un muy distinto y famoso cuadro de Leonardo de Vinci. Pero en esa época, siglos XV y XVI, la belleza era pura, abismaba la contemplación casi en lo sublime. En mi imagen, la belleza se cuestiona hasta permitir lo chocante que golpea al mundo. O quizás se encuentran la belleza y la feura, entretejen desconciertos y voces de maraña. Nada es puro ni intocado, todo ha perdido la lucidez y la inocencia. Un mundo contaminado por multitud de eventos que sangran de continuo no puede contemplarse con ojos apacibles.

   Aquí, la virgen se entretiene con el niño, fruto y objeto de su amor; está feliz, todo parece ser un juego del momento; ella no sabe, no imagina cuándo aparecerán las sombras del dolor, la angustia y la tortura. Por ahora, allí hacen presencia prematura en ese rostro que la humanidad ha interpretado como paradigma de belleza, pureza y santidad.  

   Pero nada permanece igual cuando, en la vida, aparecen las primeras tormentas del infierno.

                    **RVQ**

DE MI POEMA HUIDOBRA

   Yo, Nubio Nuboso Nublado, filósofo desconocido hasta el final de los tiempos, perdí el sabor del humo, el vestido de piedra, el sabor del redil.

   Pero soy un nudo que se rehace continuamente; al final siempre está la cabeza de la serpiente con sus ojos vigilando los precipicios y las zarzas.

   Arrimo al salón de los vasos; en cada uno, un día de la semana derrama las horas; se pueden contar para el desaparecimiento del tiempo.

   En verdad os digo, yo era un jardín vacío; ahora llegan las partes completas que componen la nada.

   Aspirar la brisa no cumple los deseos del viento; espantarlos es la asepsia que desmorona el huerto.

   Si lo siembras, usad las semillas petrificadoras de la luz.

   Es fácil rogar a los árboles recién nacidos, pedirles que vuelvan a nacer; son sensibles a la voz acuosa.

                    **RVQ**

ALLÁ


(Dibujo-foto de RVQ)

Entre tanto, ¿por qué?

¿Por qué mirar allá, esa pasividad sin el dedo encendido por las palabras… ocultas, enrarecidas y con fecha vencida?

Allí, ensueño, amanecer… salir y regresar, andar por pasadizos y cuartos, recogiendo el timbre de los que se fueron… y la vela sin luz porque se murieron los días sin decir adiós?

Allá, si alguien mira, no ve. Si alguien indaga, no encuentra. Si alguien llama, no se oye. Si alguien muere, no está.

Sólo el pasadizo gris, y la lluvia que se fue sin ninguna explicación, y la carta cerrada, el anillo opaco… tu perfil antiguo tratando de llegar a ser.

Tu perfil haciendo guardia por los siglos de los siglos… por los ríos donde se vuelve a nacer…

Y nadie se da cuenta.

Nadie es parte de esa vaciedad.

                    **RVQ**

De mi poemario

EL JARDÍN DEVOTO

4.

Yo no soy un mar luctuoso; el luto nace de mi ausencia.

Por eso, búscame en el amor de la saliva que cura todos los dolores.

5.

…Santo, santo, santo es el Señor de los enigmas…

me hundió en mi noche enjardinada; allí las uvas del deseo regresan, maduran, un huerto prohibido me llama… repican las campanas de mi muerte…

Santo, santo, santo; me has retado en el trueno, en la hoja que cae desesperada, en mi pecho negro de sabiduría.

Santo, santo, santo, dame tu pluma para escribir los salmos del Jardín Devoto.

Soy un equinoccio a la espera de la gnosis, espero el día de las alas, dejo la noche en el ápice del árbol más lejano, el búho punza mi pecho a la hora de nona.

**RVQ**

LA MUJER MARAVILLA (2017)

   Ficción con las llamativas truculencias del cine comercial actual. Ficción para hacer del tiempo un divertimento a todo dar, esparcimiento en el espacio de la fantasía.

   Es hermosa la guerrera, con las licencias y exageraciones de toda mitología sin freno; sobrepasa los límites de lo normal humano, acalora fantásticas escenas; la superhéroe prueba su exuberancia, no importa en qué extremos de la exageración o la fábula.

   La superhéroe subyuga, no sólo con sus poderes; su total cuerpo de diosa es arcilla de sensualidad; figura y porte son arquetipos para el deslumbramiento. Y estas películas, como en molde, rebosan acción acelerada, tiempos de combate y triunfo gratificantes. Entramados donde la realidad se fusiona con lo espectacular, teatro para resaltar épicas en tono mayor. Con todo el concurso técnico de novedades, las ultraficciones del momento se abren campo en una cruenta confrontación de vida y muerte.

   Aquí, el tiempo vuelve con la leyenda de las amazonas. Confinadas en una isla paraíso a través de los siglos, vienen en este filme con Diana, la Mujer Maravilla. Ares, dios de la guerra, no ha muerto, aún estremece al mundo. Y «lo triste es que la mayoría ni siquiera sabe por qué causa se lucha».

   Con imágenes de indudable plasticidad, esta mujer maravillosa sonríe con esplendente belleza, e incluso es casi capaz de enamorarse. Y si el mito no convence (todo mito antiguo o moderno es una fantasía más que exagerada), al menos divierte con el rango ficticio de la epopeya… o de la ingenuidad.

   Película estadounidense dirigida por Patty Jenkins, con Gal Gadot, Chris Pine y David Theulis, La Mujer Maravilla, 2017, acciona adrenalina en un combate desmesurado de dioses de ficción.

                    **RVQ**

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