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Antecedentes de la Constitución treintañera (1)

El jueves 8 julio, 2021 a las 11:45 am
30 años de la Constitución Política de Colombia

Antecedentes de la Constitución treintañera (1).

Por: Felipe Solarte Nates.

Con relación a la Constitución de Rionegro, de 1863, promovida por el radicalismo liberal y que permitía el voto universal, la libertad de cultos, prensa e imprenta, la educación laica, el divorcio y estados federales descentralizados, con capacidad de organizar elecciones propias y autonomía administrativa y financiera similar a la existente en los Estados Unidos; la Constitución de 1886 fue volver a la colonia virreinal, con centralismo reforzado, la firma del Concordato, devolviéndole manejo exclusivo de la educación a la Iglesia católica, la prohibición del divorcio, restricción a la libertad de cultos, prensa e imprenta y al voto, en perjuicio del partido liberal, que cuando se rebeló, fue aplastado al perder la Guerra de los Mil Días inaugurando el siglo XX.

El debilitamiento y desmembración de los estados federales y especialmente del Cauca, cuna de Mosquera y otros caudillos protagonistas de guerras civiles durante la segunda mitad del siglo XIX; y que se extendía desde el Amazonas hasta el Chocó, la concretó la dictadura de Rafael Reyes, cuando crearon los departamentos de Nariño y el Valle y las intendencias del Amazonas, Caquetá y Putumayo, con Cali, cercana a Buenaventura, consolidándose como urbe regional.

A partir de entonces, Popayán y lo que le quedó al departamento del Cauca, inició su decadencia como centro de poder del suroccidente colombiano.

Para atenuar la dictadura conservadora surgió el “republicanismo” de Carlos E. Restrepo, que en 1910, hizo una reforma constitucional permitiendo respirar a la oposición y participar en el gobierno y restablecer algunas libertades en la práctica suprimidas por los discípulos de curas ‘azul de metileno’, que desde los púlpitos sermoneaban que matar liberales no era pecado.

Sin embargo, la hegemonía conservadora en el poder se prolongó hasta 1930, cuando ganó las elecciones el liberal Enrique Olaya Herrera y su sucesor Alfonso López Pumarejo intentó modernizar el país cambiando estructuras heredadas de la colonia, al promover reformas como la Agraria, Urbana, Laboral, Educativa, que tocaron intereses de terratenientes liberales y conservadores y del capital nacional y extranjero que invertían en algunas fábricas, yacimientos petroleros y minas. Estos, representados por Laureano Gómez, se propusieron hacer invivible la república liberal y gestaron la violencia desmadrada después que mataron a Gaitán en 1948 y la policía chulavita y los pájaros (paramilitares de entonces), con masacres espeluznantes persiguieron vidas y bienes de liberales que formaron guerrillas para defenderse y sus remantes, a mediados de la década del 60, fueron embriones de las FARC y el ELN.

El Frente Nacional fue un pacto entre cabezas de los partidos liberal y conservador para desactivar la violencia y de paso alternarse en la presidencia. También intentó reformas, como la agraria, que sin éxito, desde 1958, intentó resucitar el gobierno de Alberto Lleras.

El FN, durante 20 años milimétricamente repartió burocracia y presupuestos públicos, excluyendo a disidencias como el Movimiento Revolucionario Liberal, MRL, fundado por Alfonso López Michelsen y marginando del debate político y cargos públicos a integrantes grupos de tendencia socialista y comunista, que acudiendo a poderes de excepción otorgados por el Estado de Sitio casi permanente, fueron asociados con la “subversión” y perseguidos y judicializados junto a huelguistas y movimientos campesinos luchando por la tierra.

Desde 1966, el gobierno de Carlos Lleras apostó por democratizar y modernizar el país mediante reformas que incluían resucitar la agraria, cuando tomaron auge en todo el país movimientos de aparceros y campesinos sin tierra organizados en la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, ANUC, y en el naciente CRIC, que bajo la consigna de “a desalambrar” y “recuperar la tierra de antiguos resguardos”, se tomaron latifundios generando enfrentamientos cuando la fuerza pública y ejércitos privados intentaron desalojarlos.

El INCORA medió entre terratenientes y campesinos e indígenas para comprar las tierras en disputa y el Pacto de Chicoral, firmado en 1972, impulsado por terratenientes liberales y conservadores, en el gobierno de Pastrana, frenó la reforma agraria.

A la par, en los años 70, con el auge del movimiento estudiantil y sindical, el centralismo hizo crisis, cuando una oleada de paros cívicos y bloqueos a las vías estalló en municipios de todo el país, promovidos por dirigentes comunitarios en poblaciones protestando por malos servicios públicos, especialmente de acueducto y alcantarillado, mal estado y carencia de escuelas, colegios, hospitales, centros de salud, deficiente electrificación, mal estado de las vías, etc.

Cuando López Michelsen, fundador del MRL, fue asimilado por el oficialismo liberal y electo presidente en 1974, también intentó hacer una reforma constitucional, consciente que la Constitución ultraconservadora de 1886, era una colcha de retazos inapropiada para la modernidad, pero no logró consenso. Entonces ya se sentía el peso económico y político de contrabandistas y marimberos. (Continuará)…

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